PROYECTO MUJER VALIOSA – ARGENTINA

El objetivo de este proyecto es generar espacios de formación y promoción para mujeres adultas víctimas de violencia de género , propiciar el desarrollo y fortalecimiento de su autoestima personal y motivar su creatividad.

Con este vídeo nos muestran su agradecimiento al apoyo que reciben.

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PROYECTO ESCUELA EN GUIMARÁS (FILIPINAS)

Hace unos años nos comprometimos  en la construcción de un colegio en Guimarás: se compró el terreno y se edificó la escuela. Ahora también se está ampliando para poder acoger clases de economía doméstica. Gracias al apoyo de KORIMA y los colegios de Claretianas el proyecto se ha hecho realidad.

Desde Guimarás nos mandan este vídeo de agradecimiento.

PARA QUE SEAS FELIZ

PROYECTO SOCIAL CURSO 17-18

Cada año nos trazamos un reto. Este curso, el proyecto solidario que apoyarán los Colegios de Claretianas Europa será un hogar donde residen niños que han perdido todo: familia, hogar…

Niños de 0 a 5 años acogidos por las Misioneras Claretianas de Perú, que cuidan de ellos para que su desarrollo sea el mismo que en cualquier hogar.

El proyecto se llama PARA QUE SEAS FELIZ y esperamos que este deseo se cumpla de forma recíproca tanto a los que reciben la ayuda como a los que la prestan.

 

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 22 de agosto de 2017

¡Hola a todos!

¿Qué tal estáis? Supongo que algunos aún disfrutando de las vacaciones y otros ya de vuelta a la vida cotidiana.

Aquí nos encontramos en el último caso, puesto que el curso escolar empieza en agosto. De hecho, el personal de nuestra escuela está trabajando desde principios de mes y hoy ya se han incorporado los alumnos.

Yo llevo una semana por aquí. Estuve en España visitando a mi familia y, de ahí, me fui a Roma, para participar en el Capítulo General de mi Congregación. Toda una experiencia. Eso sí, ha habido de todo en el tiempo que he estado fuera. Cosas muy buenas, porque el reencuentro con los míos siempre lo es. Pero también ha habido momentos difíciles, por diversos motivos.

Uno de ellos es que, estando allá, me llegó la noticia de la muerte de Roberto, el chico del que os hablaba casi al final de mi última carta. Yo era consciente de que no le iba a aguantar el cuerpo hasta que yo volviera pero, aún así, la noticia fue muy dolorosa. Todavía estos días, caminando por el batey o al entrar en la casita donde damos las clases de alfabetización, pienso que me lo voy a encontrar en cualquier momento. En fin, ya está descansando. Luego ha habido cosas a las que me cuesta adaptarme cuando estoy en el primer mundo. Puede parecer una tontería, y quizá no lo entienda quien no haya vivido al menos una experiencia misionera en algún lugar pobre, o simplemente haya pasado necesidad. Pero el hecho de ver cómo la gente gasta el dinero en caprichos y cosas innecesarias, o cómo se desperdicia la comida en tantos bares y probablemente también en muchas casas, o la cantidad de lámparas que hay en una simple tienda y el despilfarro de energía que eso supone… bueno, me hace pensar en el hambre que pasa aquí la gente o en cómo se alumbran con velas cuando las tres o cuatro horas de luz que nos dan llegan en el día y no en la noche. Ya digo, puede que os parezca una exageración, pero el mundo está tan mal e injustamente repartido, que me duele profundamente. Bueno, el caso es que reconozco que ya tenía ganas de volver al batey y reencontrarme con mi gentecilla. Y si yo tenía ganas, se ve que la gente tenía más ganas aún de que yo volviera. Ha sido y está siendo muy bonito sentirme tan bien acogida, recibir tantas sonrisas, besos y abrazos cuando me ven.

De la semana que llevo aquí, no puedo contaros mucho. Entre limpiar y acondicionar de nuevo la casa y preparar lo de la escuela se me ha ido un tiempito. He visitado algunos enfermos y me he reunido con las maestras de alfabetización para ir poniendo en marcha el nuevo curso. De hecho, esta tarde hemos empezado a recoger las inscripciones para este año. Afortunadamente, hay al menos 8 niños de los que teníamos el año pasado que han conseguido inscripción en la escuela pública, por lo que podemos admitir a otros nuevos. Mañana seguiremos inscribiendo y volveré a reunirme con las maestras para empezar a organizar los grupos y planificar. En este curso se incorporarán a la comunidad otras dos hermanas. Cuando lleguen, ellas llevarán la parte de la que yo estaba encargada en la escuela estos últimos años. Por tanto, aunque tengo otras obligaciones congregacionales, confío poder contar con algo más de tiempo para dedicarme a los enfermos y a las clases de alfabetización, e incluso comprometerme a darles alguna asignatura nueva, como inglés y alguna otra.

Y respecto al proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, no paro de recibir llamadas de la gente para venir a verme, pero lo estoy frenando un poco porque tengo un problema grande. Se trata de que, al dejar mi trabajo en nuestra escuela, pierdo mi oficina y, por tanto, el lugar en el que atendía a toda esta gente dos tardes a la semana.

Ayer, después de misa, me estuve pateando el batey buscando algún local pequeño para alquilar. Seguí por la tarde. Y hoy, al terminar de inscribir, también. Lo que encuentro barato son casitas de madera y uralita, pero eso no me sirve porque cualquiera las puede abrir de dos patadas, y es una responsabilidad grande dejar ahí los documentos de la gente. Por tanto, ando buscando algo construido con block y con puerta segura, pero todo lo que hay es más caro. Y si no es tan caro, está bastante escondido o en una zona demasiado ruidosa. Ayer fui a preguntar a un señor, amigo de la comunidad desde hace mucho, que acababa de construir un par de locales cerquita de casa y sabía que los alquilaba. Llegué tarde porque justo los alquiló la semana pasada. El buen hombre me dijo que, si le daba 15 días, se ofrecía a construir otro local en la parte de arriba y me lo alquilaba por un precio de ganga. Pero se ve que la suerte no me acompaña, puesto que esta mañana me ha dicho que lo ha llamado el ingeniero para ofrecerle un trabajo bueno de un par de meses, así que, al aceptarlo e irse lejos, no puede hacer la construcción.

En fin, habrá que seguir buscando sin desesperarse. Estoy segura de que, si Dios quiere que siga adelante con este proyecto, algo encontraré. Os contaré los resultados en la carta del próximo mes.

Hasta entonces, un abrazo grande y todo mi cariño,

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

Desde Venezuela

Es verdad que hay personas que por naturaleza mantienen una actitud positiva que les permite establecer relaciones saludables y generar una mejor convivencia.  A esto se le suele valorar como empatía.

Pero cuando nos situamos en el plano cristiano estamos invitados a dar un paso más hacia la fraternidad y esto es posible porque el Señor nuestro, Jesucristo, nos capacita para ello. Entonces nuestros ojos sanados van dejando de ver extraños para ver hermanos.

Y todo no queda allí, en el Seguimiento del Señor siempre hay un paso más hacia adelante. Y el siguiente es unirse con otros que también han dejado que el Señor les ensanche el corazón para dar cabida, sobre todo, a sus hermanos más pequeños. Y es un signo de la presencia del Señor la cantidad de ONG que desde sus integrantes están en constante vigilancia para apoyar a los más frágiles de esta tierra.

 “El Señor le dijo: -He visto la opresión de mi pueblo … he oído sus quejas …, me he fijado en sus sufrimientos…Y ahora, anda, que te envío” (Ex. 3,7.10).

“Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era emigrante y me recibieron, estaba desnudo y me vistieron, estaba enfermo y me visitaron, estaba encarcelado y me vinieron a ver… Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, emigrante y te recibimos, desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a visitarte? El rey les contestará: Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí.” (Mt. 25, 35 – 40)

Jesús actúa, según ve al Padre y nosotros actuamos según vemos a Jesús. Esa es la dinámica.

Como Claretiana es para mí muy alentador que Korima esté oyendo el clamor que sale desde Venezuela, escuche nuestras quejas, se fije en nuestros sufrimientos, y oiga al Padre que dice: “anda que te envío”.

La situación del país es de permanente decadencia.

En lo económico hay que apuntar que la inflación es cada vez mayor generando una rápida devaluación de la moneda. Expropiación de empresas. Control de divisas. Los precios de los alimentos, productos higiénicos y otros artículos están fuera del alcance de las mayorías por sus altos costos.

En el área educación las universidades están paradas y los colegios privados, sobre todo de religiosos están siendo controlados a través de la presencia permanente de supervisores y obligados a recibir y funcionar de acuerdo a sus lineamientos. Es cada vez mayor la ausencia (o numerosas inasistencias) de los estudiantes de las aulas escolares por falta de dinero para inscribirse, falta de útiles, de uniformes y de alimentos.

En el campo social. Pérdida de valores. Hay mucha inseguridad: asaltos a mano armada a cualquier hora del día, dentro y fuera de la casa; especulación, sobornos, corrupción, expropiaciones, invasiones. Separación de la familia por causa de la emigración. Un número significativo de jóvenes se ha ido del país, otros están en la denominada resistencia y otros en las cárceles. Las nuevas generaciones no tienen campo de proyección. No hay posibilidad de ascenso social. Sólo la participación activa en el partido de gobierno abre puertas de progreso para algunos. Atentado a los DDHH, cierre de medios de comunicación, control de servicios como internet…

Y el área salud pasa por la peor de las crisis. Los hospitales sin recursos. Para una intervención quirúrgica el paciente sólo cuenta con el médico y el quirófano (ahora con frecuencia contaminados), recibe una lista de implementos para su operación, además de todas las pruebas de laboratorio. No se consiguen las medicinas, especialmente para tratamientos como cáncer, diabetes, tensión alta, problemas cardiacos, …también suelen faltar reactivos para pruebas químicas.

Aumenta la proliferación de enfermedades que habían sido erradicadas del país. La desnutrición es cada vez mayor

Toda esta realidad lleva a estados psicológicos preocupantes: depresiones, incertidumbre, ira, violencia, desesperanza…

Estamos trabajando para mantener las motivaciones altas, por encima de todo. La Iglesia ha tomado posturas definidas a favor del pueblo que sufre. Sobre todo, en las parroquias se está atendiendo desde lo psicológico y espiritual. Las ayudas materiales, como alimentos y medicinas, son cada vez más precarias. Por eso andamos en busca de recursos que nos ayuden a solventar algunas situaciones, especialmente en las zonas donde realizamos nuestra misión.

El agradecimiento a Korima que pone su corazón en Venezuela y desde sus posibilidades nos ayuda. En este momento nos sentimos muy apoyadas con el financiamiento del proyecto “Juntos a favor del acompañamiento escolar y familiar de estudiantes con Dificultades para el Aprendizaje y/o Trastornos de Conducta”. Igualmente, con el apadrinamiento de 5 estudiantes.

El año escolar comienza en septiembre, ya en el mes de julio se realizaron inscripciones. Ahora es el tiempo de adquirir los útiles escolares y comprar uniformes. Para quienes trabajamos en la docencia es el momento de comprar recursos para el aula, en mi caso un aula especial en la que este año podré tener algunos implementos adquiridos con el apoyo económico de Korima.

Desde nuestra oración encomendamos todos los proyectos solidarios que tienen entre manos. El Señor les recompense con muchos benefactores para que lleguen a tantas realidades a las que el Padre les dice: “Y ahora, anda, que te envío” …

Desde Venezuela,

Hna. Marisol Bonier Torrealba.

Misionera Claretiana

17 de agosto de 2017

 

 

 

 

BOLETÍN INFORMATIVO Nº 33

 

Boletín en formato pdf. BOLETÍN 33

Boletín en formato digital.

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 2 de junio de 2017

 

Queridos todos:

Espero que os encontréis bien y que hayáis tenido un buen mes de mayo. El mío ha sido muy movidito, tanto a nivel de escuela, como de pastoral vocacional y de los proyectos.

En la pastoral vocacional hemos tenido varias actividades. Una de ellas es el Telar mensual que tenemos en casa, el cual se va poco a poco consolidando aunque siguen apareciendo gentecilla nueva que se va enterando. Hay muy buen ambiente y los chicos se lo toman suficientemente en serio. También a mediados de mes viajamos Aurimar y yo al norte del país con los claretianos, y tuvimos un encuentro al que asistieron 70 jóvenes.

Es algo que queremos continuar el próximo año. Y, por último, hemos montado también un Talent Show con motivo del Día de la Vocación Claretiana que las misioneras claretianas celebramos el 31 de mayo, y del cual os hablaré más tarde.

En la escuela, aparte de la Eucaristía de Pascua, hemos organizado varias actividades de Pastoral. Para empezar, como el 1 de mayo es el día del trabajo, montamos una mesa redonda a la que invitamos a participar a cinco trabajadores de diferentes profesiones: un contable, un chófer de guagua, un ingeniero, una persona de las que limpian la escuela y otra de las que se dedican a hacer frituras y venderlas en la calle. El objetivo era doble: por una parte, resaltar la importancia que tiene el trabajo en nuestras vidas y, por otra, dejar claro que todos los trabajos tienen la misma dignidad y son igualmente importantes. Tuvimos muchos inconvenientes porque a última hora me fallaron dos de los que tenía seleccionados y tuve que salir a la calle a buscar otros dos sobre la marcha… el micrófono de la escuela no funcionaba bien… y por si fuera poco, de pronto se puso a llover a cántaros y el ruido que hacía la lluvia sobre la uralita del techo era en algunos momentos francamente ensordecedor… pero la realidad es que la experiencia fue muy buena. Los participantes lo hicieron muy bien y los alumnos les hicieron preguntas bien profundas. Algunos de ellos, cuyos padres se dedican a trabajos no muy reconocidos, me contaron al día siguiente que les había gustado mucho y les había servido para valorar más a sus padres y aquello a lo que se dedican, a pesar de las burlas que suelen recibir por parte de otros compañeros.

Otra cosa que hemos realizado es una actividad de prevención sexual para los alumnos de 3º a 8º. Realmente la primera idea estaba pensada para 6º a 8º, pero en los cursos pequeños se están dando tantos problemas relacionados con este tema, que las mismas maestras pidieron que también se les ofreciera a ellos. Vinieron a dirigir la actividad dos de las chicas que trabajan en Fe y Alegría, a la cual pertenece nuestra escuela, y lo hicieron muy bien. Su estilo sencillo y cercano hizo que los alumnos se sintieran cómodos para contar todo lo que viven en su ambiente. Es difícil contar por este medio algunas cosas de lo que allí se oyó, pero os aseguro que escuchar a niños de 8 años hablar de abusos, violaciones e incluso muertes con tanta naturalidad, pone los pelos de punta a cualquiera. Con semejante escenario violento, es fácil de entender muchos de sus comportamientos… y un gran reto el que tenemos por delante como escuela.

Por otra parte, el pasado domingo llegó un grupo de voluntarios de Puerto Rico para hacer una experiencia misionera de una semana. Son profesores de una academia bilingüe y querían conocer esta realidad. Organizamos un plan de actividades de tal manera que pudieran estar por las mañanas en las Clases de Alfabetización y por las tardes en la Escuela. Así, han ofrecido diferentes talleres, cada uno de su especialidad pero combinados entre sí, mediante los cuales los niños y adolescentes han disfrutado al tiempo que han aprendido. Y para terminar, hoy nos han ayudado en la organización del “Talent Show” del que os hablé al principio, en el que, quien ha querido, ha mostrado sus talentos. Una manera de potenciar las cualidades y talentos de nuestros alumnos, muchas de ellas desconocidas. En fin, como veis, muchas cositas, y todas buenas.

En cuanto a la parte de los proyectos, las Clases de Alfabetización están ya casi a punto de terminar. Aún falta un par de semanas, pero hay que ir pensando en los exámenes finales… Los chicos han disfrutado mucho con las actividades organizadas por los voluntarios, y estos a su vez han alucinado con la capacidad que tienen muchos de los niños, sus ganas de aprender y lo mucho que valoran y agradecen lo que se les ofrece. Terminaremos el curso con una fiestecita de despedida en la que habrá juegos y merienda.

Los enfermos siguen con sus achaques y sus penas. Quienes más me preocupan ahora son dos personas. El primero, un chico joven del que os hablé hace ya un par de años o tres, que lo conocí porque la gente del batey me dijo que estaba muy mal. Cuando lo encontré lo convencí para llevarlo a hacerse análisis y ahí descubrimos que tenía VIH. Su madre había muerto tres años antes de eso y su padre también lo padece. Entró en el Plan de Salud Integral y durante todo este tiempo lo hemos estado ayudando con comida, medicinas y análisis médicos. Durante un tiempo se mejoró, incluso engordó, pero lleva ya un año con diarreas continuas y cada vez está peor. Últimamente ha tenido que ir varias veces al hospital, cuando ya se veía sin fuerzas, pero lo único que allí le hacen es tenerlo unas horas con suero y mandarlo a su casa. Hace un par de semanas, por fin, lo internaron varios días. Pero tampoco ha servido de mucho. No sé cuánto aguantará.

La segunda persona que más me preocupa es Luciana, una viejita de la que también creo que os he hablado alguna vez. Ella tiene muchos dolores que ya no tienen remedio, pero hará cosa de un mes tuvo que ir al médico por una infección vaginal. Lo que le recetaron era muy bueno y le aseguré que con eso se pondría bien. Sin embargo, no fue así. A las dos semanas volví a visitarla y seguía mal. Como me parecía imposible, le preguntamos muchas cosas y ahí fue donde descubrimos algo de lo que yo todavía no era consciente. Resulta que ella, como mucha gente, vive en unos barracones que se hicieron en un callejón. Se trata de cuartuchos pequeños en los que tienen todo: la cama, sus pertenencias e incluso el fogón para cocinar. Por supuesto, no hay baño. Toda la gente de esa zona usa unas letrinas que hay cerca del parque. La pobre mujer nos contó que, cuando va a las letrinas, las cucarachas y otro tipo de bichos le pican en sus partes íntimas. Obligatoriamente tiene que sentarse, porque las pocas fuerzas que tiene y el mal estado de sus huesos no le dan para hacer sus necesidades de pie. Fue muy triste saberlo, la verdad. Desde entonces, sueño con la posibilidad de tener algún sitio donde ella y otros viejitos que viven en circunstancias similares, puedan vivir con un poco más de dignidad y de atención. Pero eso requiere de muchos recursos que en este momento no tenemos. Seguiremos pensándolo, porque son muchos los que lo necesitan.

Y por la parte del proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, el movimiento ha sido tremendo. A lo largo del mes hemos conseguido declarar a muchos niños, algunos nuevos que han ido llegando, y también otros que, después de depositar sus documentos, les dijeron que había que hacer un proceso de investigación y que tendrían que darle seguimiento en seis meses. Sigue siendo precioso ver las caras de felicidad de esas madres y padres cuando ven que por fin sus hijos están declarados y van a poder inscribirse en la escuela.

Claro, que aún hay muchas que no pueden terminar su proceso porque son haitianas y tuvieron hijos con hombres dominicanos. A ellas les exigen tener el pasaporte para poder declarar a los hijos. Lo bueno es que a mediados de mes llegaron 12.000 pasaportes del PIDIH, de los que se hicieron hace tres años. Con ese motivo, y por cuestiones políticas, se organizó un evento desde la Embajada de Haití para anunciarlo a bombo y platillo, al que fui invitada. Mucho politiqueo y mucha cámara de televisión, pero bueno, fue interesante asistir.

El caso es que un par de semanas después me enfadé mucho con ellos. Hasta ahora yo siempre he ido y me han ido entregando los documentos que van llegando de la gente que tengo en mi lista. Pero se ve que esta vez, por eso de darle publicidad al tema de los muchos pasaportes que se habían recibido, ellos mismos me propusieron venir y entregarlos por sí mismos. Así, quedamos en que yo congregaría a la gente para el día 24 por la tarde, ellos vendrían y repartirían. Hice grandes esfuerzos por regar la voz para que todo el mundo se enterara, porque tengo gente de Hato Nuevo y Bienvenido, pero también de otros lugares bastante lejanos que han aparecido para que les ayude. Ese día había gente ya desde por la mañana, a los que tuve que decirles que volvieran a las 3 de la tarde. Hubo gente que se pidió permiso en el trabajo, gente que caminó desde muy lejos… A las 3 de la tarde tenía más de 300 personas allí. Como no llegaban, empecé a llamar por teléfono. No respondían. Cada vez me iba temiendo más lo peor. No fue hasta pasadas las 4,30 de la tarde que devolvieron la llamada y me dijeron que al final no iban a venir porque no tenían suficientes documentos para entregar como para que les fuese rentable venir a entregarlos y que Madame Celestine quería llamarme para pedirme disculpas. No sé cuál es el número de documentos que ellos consideran necesario para calificar como “rentable” un evento, ni tampoco quiero saberlo. Yo sólo sé que le dije un par de cositas con mucha claridad, colgué, lloré de rabia e impotencia, me sequé las lágrimas y salí a dar la cara y a dar una información que la mayoría de los congregados ya sabía que pasaría porque, según ellos, “conocen a su gente”.

Sinceramente, lo pasé francamente mal. Por mi parte, me parecía una falta de respeto, ya no sólo que no hubieran aparecido después de tener todo montado, sino el hecho de que ni siquiera se hubieran dignado a avisarme. Y si respondieron fue porque puse a alguien a seguir llamándoles desde un teléfono con prefijo de EEUU, y fue a ese número al que devolvieron la llamada. ¡Patético! Pero mi parte me daba más igual. Lo que realmente me dolía es el hecho de que jueguen con los sentimientos y con la vida de la gente, de “sus hermanos haitianos”, como los denominé cuando hablaba por teléfono con el responsable del plantón. Esta gente está desesperada por tener sus documentos. Muchos de ellos, que antes tenían trabajo, han sido despedidos hasta que salga su pasaporte. La sola posibilidad de que esa tarde pudieran recibir algo ya les llenó de ilusión y de esperanza. Una ilusión y una esperanza que quedó tan aplastada como una pobre hormiga pisoteada en el suelo. ¡De veras, me indignan estas cosas!

En fin, la gente fue muy comprensiva conmigo, todos tenían claro que no era culpa mía. Muchos, al ver mi indignación, vinieron incluso a consolarme… ¿no es irónico? En vez de consolarlos yo a ellos, ellos consolándome a mí y agradeciendo todos mis esfuerzos y desvelos, diciendo lo mucho que me quieren y reconociendo que nunca nadie ha hecho tanto por ellos. Muy conmovedor, de verdad.

El caso es que ya les dije que, como tenía que salir pronto de viaje, fueran ellos directamente a la Embajada a preguntar. Lo siento por los muchos que no se regularizaron y que corren peligro de ser atrapados por los de Inmigración si van a la ciudad. A algunos de ellos los llevé en la siguiente guagua que puse para la gente que no entró en ese plan y que aún no tiene pasaporte o lo tiene vencido. Esta es otra sección diferente del proyecto. En este caso, haciendo el recuento de los pasaportes que he hecho en este año, veo que hemos superado la centena. ¡Ya son 104! No sabemos cuándo irán llegando, porque todavía no han llegado los que hicimos a finales de septiembre del año pasado, pero al menos, ellos ya tienen la tranquilidad de haberlo solicitado.

Me temo que esta vez me ha salido una carta mucho más larga de lo habitual, pero bueno, así os pongo al día de todo y compenso el retraso a la hora de enviarla. Además, en julio no tendré posibilidad de escribiros porque tengo que asistir a un evento de la Congregación, con lo cual, me despido hasta agosto. Confío que todos tengáis un buen verano, con el merecido descanso en vacaciones.

Un abrazo grande y todo mi cariño,

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana