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CAMPAÑA NÍJAR

 

Seguimos con la Campaña de apoyo a Níjar con el objetivo de abastecer de material sanitario y de limpieza los asentamientos. Las Hermanas Mercedarias que trabajan allí solicitan nuestra ayuda. ¡Colabora! Un poco de muchos puede evitar más problemas.

CAMPAÑA NÍJAR 2020

Ellos también nos necesitan ahora

Educar en solidaridad y vivirla a través de experiencias de voluntariado es un pilar básico en nuestros colegios, centralizado a través del Proyecto de Educación Social (PES) y con el apoyo de nuestra ONGD KORIMA CLARETIANAS.

En todos los colegios se desarrollan y realizan proyectos solidarios. Y desde hace cinco años, los alumnos de 1º de bachillerato de los colegios Mater Immaculata de Madrid y María Inmaculada de Carcaixent realizan una experiencia solidaria en San Isidro de Níjar, en Almería. Alli, las Hermanas Mercedarias trabajan sin descanso para atender las necesidades de la población inmigrante que trabaja en los invernaderos y que vive o malvive en asentamientos hechos de plásticos, maderas…, sin luz ni agua.

La pandemia del COVID19 ha empeorado la situación para miles de personas de los asentamientos: no hay trabajo, tampoco se pueden desplazar y empieza a faltar lo más básico. Las Hermanas Mercedarias apenas pueden cubrir las necesidades por lo que los voluntarios de los colegios de Madrid y Carcaixent están haciendo un campaña de ayuda solidaria a Níjar. Lo más urgente en estos momentos es material para el aseo y la limpieza, productos necesarios pero de los que carecen totalmente.

No es posible acudir allí a llevar nada por lo que os pedimos vuestra ayuda en forma de aportación económica. Lo hacemos a través de KORIMA y será ella quien lo mande a las Hermanas Mercedarias, con la seguridad de que todo lo recaudado llegará de forma íntegra para que puedan adquirir esos productos de los que carecen.

Desde aquí os hacemos un llamamiento para que colaboréis; por poco que sea la aportación para otros es mucho y puede ayudar a salvar vidas. ¡Gracias por vuestra colaboración!

La cuenta para los ingresos es la siguiente:

Concepto: Campaña Níjar

Titular: Korima Claretianas

IBAN: ES30 0075 0096 6706 0017 7934

 

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 9 de mayo de 2020

 

Queridos amigos, espero que os encontréis bien, ganando la batalla a este coronavirus que ha cambiado nuestro mundo de un plumazo.

Nosotras, en la comunidad, estamos bien. Bueno, hoy un poco asfixiadas, la verdad. Se nos han juntado dos cosas que tienen absolutamente contaminada la atmósfera. Por una parte, hace ya una semana que prendieron fuego intencionadamente en el vertedero Duquesa, que está a 32 kilómetros de donde nosotras vivimos. Es un vertedero muy grande y se ve que siguen sin controlar el fuego, por lo que toda esa zona está con una humareda tremenda que no permite ver a escasos metros de distancia. Hace días que ya llegó el humo aquí, y realmente molesta mucho. Además, el jueves por la mañana entró una nube de polvo del Sahara que se prevé esté hasta el lunes. La mezcla de ambas cosas ha provocado una densidad en el aire que va a terminar siendo tan dañina para los pulmones como el mismísimo coronavirus… Esta foto la tomé esta mañana, no se aprecia muy bien la densidad de la que os hablo, pero igual puede daros una pequeña idea.

En cuanto al covid-19, las cifras oficiales hoy son de 9095 afectados, 2064 recuperados y 373 fallecidos. En esta última semana han aumentado mucho las cifras diarias. Lamentablemente, ya ayer se llevaron a una mujer del batey porque dio positivo. Se ve que vinieron los de sanidad y estuvieron fumigando las zonas por las que ella se movía, pero ella vendía fritura en el parque, por lo que tenía contacto con mucha gente, así que ya veremos lo que ocurre en los próximos días.

Estamos en nuestro 53 día de aislamiento, pero la verdad es que yo no veo que la gente esté aislada de verdad. Cuando salgo del batey para ir a comprar o al banco, veo que la gente va con mascarilla, pero hay demasiada gente en la calle, y muchos comercios o pequeñas empresas que deberían estar cerradas no lo están. En lo que es el propio batey, igual. Ciertamente, aquí las casas son tan pequeñas, de tan malas condiciones y con tanta gente viviendo en ellas que, en parte, es normal que no aguanten estar dentro. De hecho, en algunas, viven 8 personas en un espacio de 4 por 4 metros, ¡y no estoy exagerando! Así que os podéis hacer una idea…

Es más, seguimos teniendo toque de queda de 5 de la tarde a 6 de la mañana, pero después de las 5 e incluso por la noche, escuchamos gente que está caminando delante de nuestra casa. En todo el país se ha apresado ya a más de 20.000 personas por estar en la calle durante el toque de queda, pero en esta periferia en la que vivimos no suelen venir con mucha frecuencia los policías ni los militares para controlar.

Tampoco se sabe cuánto tiempo va a durar el estado de emergencia y de aislamiento, porque se van oyendo muchas voces insensatas pidiendo que se vuelva a la normalidad, tomando precauciones. La gente se desespera por la situación económica, pero creo que no son conscientes del todo de lo que eso implicaría. El presidente redactó una carta el 24 de abril para el Senado pidiendo prorrogar el estado de emergencia hasta el 25 de mayo, pero más allá de esa fecha no sé qué pasará. Incluso, se han pospuesto las elecciones generales presidenciales y congresuales pactadas para el 17 de mayo hasta el día 5 de julio. Igual estoy muy negativa, pero me parece a mí que esa fecha sigue siendo demasiado temprana tal como esto va evolucionando.

En cuanto a la cárcel que tenemos en el batey, las protestas que hubo el mes pasado no sirvieron absolutamente para nada más que para dejar la marca en el suelo.

Lamentablemente han seguido trayendo presos. Se ve que ha habido varios motines por hambre y porque quieren que les liberen para sanarse fuera de prisión. El lunes 13 vinieron los del Canal 5 y, a partir de ahí, la noticia se hizo pública. A mí me dijeron que los presos estaban sin medicinas, así que hace un par de semanas me decidí a ir a preguntar. Al principio no me querían dejar entrar, pero, cuando dije que iba a hacer una donación, el militar que me franqueaba la puerta la abrió de par en par. Estuve hablando con el encargado, quien me soltó el discurso bien aprendido de que los presos están bien atendidos por parte del gobierno. La verdad es que justo en ese rato que estuve dentro, pude ver médicos pululando por allí. Digo que eran médicos porque es lo que me dijo el encargado, porque más que médicos parecían astronautas 😊

El caso es que me dijo que no necesitaban medicinas, pero que si llevaba jabón de cuaba les vendría bien. Pensé hacerlo la semana siguiente, pero no fue necesario porque se me adelantó un religioso de otra congregación que se dedica a la pastoral penitenciaria. Eso sí, con la excusa de llevar el jabón, conseguí una información que me dejó patidifusa. Pregunté cuántos presos había y me dijeron que… ¡¡¡265!!! Si recordáis lo que os contaba el mes pasado, fueron 42 los primeros que llevaron, y diariamente han ido sacando fallecidos, lo cual quiere decir que son muchos más de 265 los que han traído desde el principio hasta ahora.

Además del coronavirus y del problema de la atmósfera, hay otra historia más que está afectando negativamente al país. Su nombre es CLEREN, una bebida alcohólica ilegal originaria de Haití. La policía ha descubierto varios puntos de fabricación clandestina aquí en República Dominicana. Al ser tan barata, la gente la compra mucho. Ya han muerto 120 personas por su causa, entre ellos, el hermano de un amigo mío. Fue hace tres semanas y la familia sigue destrozada. Fueron días muy duros para ellos porque, además del dolor por la pérdida, tuvieron que soportar una cantidad de trámites impresionantes porque el chico aún no había sacado su cédula (su carné de identidad). Tuvieron el cuerpo retenido durante 72 horas, y cuando lo entregaron ya estaba totalmente descompuesto.

Pero… ¡basta ya de noticias trágicas! También tengo noticias muy buenas que contar, y es que, gracias a nuestro querido padre Ronal y ahora también a KORIMA, estamos ayudando ya a un total de 150 familias entregándoles alimentos.

Por una parte, hemos duplicado el número de las que ya veníamos ayudando desde siempre con el proyecto Son Nuestros Hermanos. Con los que he apuntado hoy ya son 84. Como dice el padre Ronal, esto es un pozo sin fondo, porque estamos en un lugar en el que, sin pandemia, ya había miseria, así que ahora ya puede imaginarse uno. Aquí la gente come de lo que trabaja cada día, y como ahora nadie puede trabajar, se está pasando mucha hambre. A pesar de que procuramos ser muy discretos en la entrega de alimentos, es inevitable que la gente se entere y, movidos por la desesperación, van enviándome mensajes pidiendo ayuda.

Lo que no sé es cómo vamos a organizarnos para preparar las cajas si sigue aumentando el número, porque siempre lo hemos hecho en casa de mi compañera Ana, y su galería no es que sea muy grande que digamos. Pero bueno, ya nos iremos apañando como sea. Lo importante es que todas estas familias puedan comer.

Por otra parte, desde hace un mes, cada quince días estamos dando alimentos también a las familias de los niños de la Escuelita. Este martes pasado fue la segunda vez. Pero no solo damos alimentos. Nos hemos organizado para que los niños aprovechen el tiempo y sigan aprendiendo o, al menos, practicando lo que habían aprendido antes de tener que cortar las clases. Así, las maestras me envían las tareas que preparan para sus alumnos, yo hago las copias y el día que los convocamos se les recoge las que se les había dado la vez anterior y se les entregan las nuevas. Estoy encantadísima, porque realmente todos se lo han tomado muy en serio. En la Escuelita es mucho más fácil preparar las cajas con los alimentos porque tenemos más espacio. De hecho, las maestras forman un buen equipo. Pero… el inconveniente ahí es que el callejón en el que estamos es muy estrecho y se nos hace muy difícil que la gente guarde la distancia de seguridad, por lo que procuramos que todo sea lo más ágil posible.

Aparte de los alimentos, estamos ayudando con medicinas a quien las va pidiendo, además de los fijos a los que entregamos cada mes, claro está, que son Odeta, Marco, Adline y Luciana. Había otros cuantos que mensualmente venían a traerme la receta, pero desde que estamos con el aislamiento no he sabido de ellos.

Y también acudo si me llaman por una emergencia, como fue el caso de Benoir. Una tarde sonó el timbre de casa y, unos minutos después, tocaron en la puerta de mi habitación. Era una de mis hermanas, para decirme que la vecina de enfrente estaba pidiendo ayuda porque su marido se había cortado. La pobre se veía tan desesperada que fuimos a hacerle una cura. Pero lo que tenía no era un corte, sino un tajo bien profundo. Necesitaba puntos y, además, la antitetánica, porque fue con una escalera de hierro. Él no podía moverse para ir a ningún sitio y además faltaba poco para el toque de queda. Yo había ido solo con agua oxigenada, Betadine y gasas, así que fui a casa a buscar provisiones y regresé. Le tuve que poner seis puntos. Le pedí que fuera el día después al centro de salud para que se la revisaran y le pusieran la antitetánica, pero a la mañana siguiente me llamó ella para decirme que su esposo no pensaba salir porque le daba miedo contagiarse de coronavirus. Así que tuve que comprar la vacuna e ir yo a ponérsela. Todavía me río recordando ese momento, la cara de pánico que el pobre puso cuando supo que le iba a pinchar, jajajaja. Parecía un niño pequeño… y encima, con tanto público, porque en esa casa viven más de 15 personas, y todos querían ver el acontecimiento. El caso es que todo fue bien. Estuve yendo durante una semana a hacerle las curas y ya está perfectamente cerrada la herida.

Vaya… acabo de darme cuenta de todo lo que llevo escrito, así que voy a tener que terminar ya, porque me he pasado de lo habitual y no quiero aburriros. El próximo mes, más.

Por favor, en aquellos países en los que ya estáis saliendo, aunque sea a caminar, tened mucho cuidado y seguid guardando las medidas de protección. No nos confiemos, por muchas ganas que haya de volver a la normalidad.

Un abrazo grande y caluroso,

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

 

 

 

 

ANTE EL 1 DE MAYO: EL TRABAJO ES PARA LA VIDA

 

MANIFIESTO ANTE EL PRIMERO DE MAYO

Ante el 1º de Mayo de 2020, Día Internacional del Trabajo, extraordinariamente marcado por la crisis de la pandemia, las organizaciones promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) unimos nuestras voces y fuerzas, en esta celebración del trabajo y de san José obrero, para reafirmar que el trabajo es para la vida, que debe garantizarse unas condiciones laborales que protejan la integridad física y psíquica de la persona, y favorezca su protección social, esenciales para una vida digna.

No nos cabe duda de que la crisis laboral y económica provocada por la pandemia de la COVID-19, hubiera tenido un menor impacto, sin la indecente precariedad laboral, ese “virus” que caracteriza el sistema de relaciones labores, que lesiona los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias; si la sanidad y el conjunto de políticas sociales hubieran contado con los recursos que necesitan y que fueron recortados como consecuencia de la anterior crisis financiera.

Los empleos más precarizados, como son los de personas trabajadoras del hogar y de cuidados, de la agricultura, de establecimientos de alimentación o repartidoras, que hasta el momento han estado invisibilizados y no han tenido un justo reconocimiento laboral y social, son los que en este momento de crisis sanitaria, que supone la paralización del sistema productivo y económico, se han «descubierto» como esenciales para la sostenibilidad de la vida, para garantizar el bienestar de todas las personas y que no nos falten alimentos y cuidados durante el periodo de cuarentena. Pero continúan ejerciendo sus funciones en condiciones precarias y en la mayoría de los casos sin la protección adecuada. Amplificamos nuestro aplauso, también para estas realidades.

«Tenemos unos sueldos muy bajos, sin derecho a paro, no estamos protegidas, por nada ni por nadie. ¿Por qué no tengo yo derecho a cobrar paro como una cajera que trabajo en el supermercado, una panadera, un repartidor?… si mi trabajo es tan digno como el de ellos… no sé por qué las leyes están así, no sé por qué nos miran así, es que parecemos la clase baja del universo…» Rosario, empleada de hogar en Albacete.

A ello se unen el drama del desempleo registrado, que, junto al estructural, son la punta del iceberg de una crisis del empleo mucho mayor; que no computa los trabajos no reconocidos, ni el empleo suspendido por expedientes de regulación temporal. El empleo que en primer lugar se ha destruido es el más débil, el que carece de redes de protección social. Por ello, a todas las personas que verán reducidos sus ingresos, incluso hasta límites que no garanticen el mínimo para vivir dignamente, se suman las que no cuentan con ningún tipo de protección.

Hacemos un llamamiento para que se articulen e impulsen todas las medidas necesarias evitando que esto vuelva a pasar, y para apoyar y cuidar a las personas más afectadas, especialmente a quienes están en la calle, sin techo y las que nunca reúnen los requisitos para percibir alguna renta mínima. ITD, constituida por instituciones que acompañan a las víctimas de la precariedad, exigimos construir una red de protección social para quienes han perdido empleo, salario y derechos, para que nadie se quede atrás.

Necesitamos superar planteamientos individualistas y comprometernos solidariamente con la comunidad y el bien común. Valoramos el compromiso de la ciudadanía y el de tantas empresas, y subrayamos que son las Administraciones Públicas las garantes últimas del bien común de nuestra sociedad.

Desde estas constataciones, reclamamos:

  • El reconocimiento de un ingreso mínimo garantizado en un programa articulado que integre las políticas sociales en España.
  • El derecho a la prestación por desempleo para las personas empleadas de hogar, así como el reconocimiento social del trabajo de hogar y de cuidados.
  • La regularización extraordinaria y urgente de los trabajadores y las trabajadoras “sin papeles” y descartados de los derechos de ciudadanía.
  • Un pacto de Estado, entre toda la sociedad y sus instituciones que, entre otras cuestiones, apueste por la centralidad de la persona y el trabajo decente, piedra angular sobre lo que se sostiene todo lo demás.
  • El fortalecimiento del pilar de los derechos sociales en Europa.

Como entidades de la Iglesia sensibles y comprometidas con la realidad en el mundo obrero y del trabajo, en este 1º de Mayo y de san José obrero invitamos a las comunidades cristianas a unirnos, desde la distancia física obligatoria, desde nuestras casas, en la celebración y la oración. Os invitamos a participar con creatividad en aquellas acciones que puedan hacer visible la necesidad de un trabajo decente acorde con la dignidad humana.

Manifiesto 1 mayo 2020

Carta del papa Francisco a los Movimientos populares

El papa Francisco considera que es el momento de un salario universal para los trabajadores más humildes y sin derechos. Denuncia que los trabajadores pobres “han sido excluidos de los beneficios de la globalización” pero no de sus perjuicios: “los males que aquejan a todos, a ustedes los golpean doblemente”; les anima a seguir en la lucha por las 3T: tierra, techo y trabajo; y les invita a pensar con él “en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos” para el después de la crisis:

“También quisiera invitarlos a pensar en “el después” porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten. Ustedes no son unos improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio. Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo. Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro. Nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse.”

Acceso a la Carta: Carta_F_MMPP_Pascua2020

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 11 de abril de 2020

Queridos amigos:

Os escribo en este día de Sábado Santo, en medio del silencio que reina tras haber celebrado ayer la muerte en cruz de Jesús. Es silencio físico, quizá por la hora en la que escribo, que aún no ha salido el sol y los pajarillos aún no han despertado. Pero es también un silencio más profundo… el de toda la creación paralizada ante los acontecimientos celebrados ayer (la muerte injusta de un Justo, el Hijo de Dios) y el de nuestra humanidad paralizada por la pandemia del COVID-19. Al mismo tiempo, es un silencio expectante, porque sabemos que esto no es el final, sabemos que el Amor es más fuerte que la muerte, que solo tenemos que seguir viviendo llenos de esperanza confiada.

Me gustó ayer el enfoque de la homilía de la celebración de Viernes Santo en el Vaticano, cuando el que predicó dijo que, ante las circunstancias injustas y dolorosas que vivimos, podemos situarnos desde dos puntos de vista diferentes: el de las causas o el de los efectos. Ciertamente, estoy convencida de que algunos de los efectos de lo que estamos viviendo pueden ser muy buenos. Me refiero al sentido de solidaridad de unos con otros, a la mejora de las relaciones humanas, al reconocimiento global (con aplausos o sin ellos) de quienes están intentando salvar vidas o proporcionar lo que necesitamos para nuestro sustento, al descubrir la banalización de tantas cosas a las que en los últimos años se le estaba dando importancia, al descubrir el valor de lo sencillo…

Sin embargo, y no solo por estar donde estoy, me siguen preocupando los efectos negativos que esto está ya teniendo y los que va a tener. Aquí, en el batey, hay MUCHA gente pasando hambre. Cada día me llegan mensajes de hombres y mujeres pidiendo ayuda porque no tienen ni comida ni dinero para comprarla, y se trata de padres con hijos, normalmente, varios hijos. Hay que agradecer que el gobierno reparta periódicamente bolsas de alimentos básicos, pero la verdad es que, aparte de que llevan mucha menos cantidad de la que damos nosotros a través del proyecto Son Nuestros Hermanos, ni siquiera llega a todo el mundo, porque hay muchas zonas en el batey no asfaltadas y, normalmente, es por ahí donde vive la gente más necesitada.

Para que os hagáis una idea, lo que da el gobierno es 2 libras de arroz (menos de un kilo), medio litro de aceite, un paquete pequeño de galletas, 1 lata de sardinas, 1 lata de guandules (algo parecido a los guisantes) y 1 bote de sazón.

Por nuestra parte, desde que empezamos el proyecto hace años, para una familia normal damos 10 libras de arroz, 1 de aceite, 2 latas de sardinas, 1 libra de azúcar, 1 de harina, 1 de leche, 5 sopitas (pastillas de Avecrem), 1 paquete de espagueti, otro de macarrones y 2 libras de habichuelas. Eso, para las familias que no son numerosas, para las numerosas damos un poco más. Con esto no pretendo dárnoslas de nada, sé que las comparaciones son odiosas e injustas… Si lo menciono es para que quede claro que lo que se está dando no es suficiente para que la gente sobreviva. Yo soy consciente de que lo que nosotros entregamos no dura más de 3 o 4 días, según el caso, así que puedo imaginar lo que les durará lo que entrega el gobierno. Como quiera, se agradece que al menos haga el reparto.

Hoy estamos en nuestro 25 día de aislamiento y no sé cuánto durará esta situación. Sé que las cifras oficiales mienten (según me dijeron ayer, superamos los 7000), pero os las cuento de todas formas a modo de orientación: el lunes supuestamente había 1828 contagiados, el miércoles 2111 y 108 muertos, y ayer, las cifras hablaban de 2620 contagiados y 126 muertos. Es decir, que aún no hemos alcanzado la meseta, por lo que esto va para largo…

Volviendo al tema de los alimentos, por el momento estamos repartiendo a 50 familias. Hasta ahora hacíamos el reparto cada dos semanas, pero la situación requiere que ya lo hagamos cada semana… al menos mientras dure el dinero. He de decir que, en este sentido, tengo sentimientos muy encontrados. Me refiero al hecho de que estoy contenta por poder ayudar, pero, al mismo tiempo, siento que no es suficiente, que me gustaría poder ayudar a más gente que verdaderamente lo está necesitando. Es muy frustrante, de verdad.

Además, en estos días ha ocurrido otro hecho desagradable. El miércoles por la mañana supe que, unos días atrás, trajeron 42 presos del penal de La Victoria, contagiados de coronavirus, a la cárcel de menores que tenemos en el batey. Lo hicieron a las 12 de la noche, cuando nadie podía ver el suceso, supongo que porque en otros lugares del país la gente se ha quejado cuando han querido enviar a enfermos contagiados a sitios donde podían contagiar fácilmente a otros. El caso es que esta cárcel del batey no es nada segura. De hecho, cuando estaban los menores, continuamente se escapaban saltando la valla. La gente del batey está asustada ante el peligro que supone la posibilidad de que los que han traído se escapen y empiecen a regar el virus, así que el miércoles empezaron a quemar gomas (neumáticos) en señal de protesta. La policía vino y disparó varias veces, lo podíamos oír desde casa. Además, se ve que esparcieron gas lacrimógeno. Nosotras vivimos a medio kilómetro de donde esto ocurrió y hasta aquí nos afectó el gas en los ojos y en la garganta. Me dijeron que ese día una persona murió en el incidente y a otro se lo tuvieron que llevar al hospital por asfixia. Respecto a los presos, parece ser que el martes ya habían muerto cuatro de ellos. No tengo idea de si están recibiendo atención médica o si simplemente los tienen ahí dentro para aislarlos, aunque, conociendo cómo funcionan aquí las cosas, supongo que será esto segundo.

Sé que no son solo estos los que han sacado del penal de La Victoria, sino que están repartiendo en diferentes lugares a los contagiados. Y, según me dijeron ayer, parece ser que no están informando a las familias, por lo que en todo el país hay incertidumbre sobre el paradero de esta pobre gente. Debe ser horroroso, para una madre o una esposa, saber que su hijo o su marido se han contagiado y no tener ni idea de dónde lo han llevado ni en qué condiciones estará. En fin, que el panorama no es muy alentador que digamos…

Tenía más cosas que contaros, pero las dejaré para la próxima. En este rato ya se despertaron el sol y los pajarillos. El sol hoy luce como una bola roja, apenas desperezándose, pero prometiendo un día caluroso. Y los pajarillos deben estar riñendo entre ellos, o bien contándose algo gracioso, a juzgar por el alto volumen de su trino que rompe el silencio. Es hora de irme a la capilla para rezar laudes. Seguramente hoy, como cada Sábado Santo, acompañaremos con nuestra oración a María, desolada por la muerte de su Hijo. Y, en ella, por supuesto, a tantas personas que en estos tiempos difíciles han perdido también algún ser querido.

Como decía más arriba, a pesar de los efectos negativos que estamos viviendo, quiero mantener la esperanza y quedarme con los positivos. El papa Francisco ha dado muchos mensajes en ese sentido durante todo este tiempo, pero quiero terminar con uno en concreto, que nos sirve para todos, creyentes o no:

Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo. Solo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia. Hay muchos que te aprecian, te admiran y te quieren. Y no lo sabes, pero existen personas para quienes eres especial. Me gustaría que recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones personales sin decepciones. Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros. Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza. No es apenas conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos. No es apenas tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato. Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, tristezas, incomprensiones y períodos de crisis emocionales y económicas. Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista para quien sabe viajar para adentro de su propio ser. Ser feliz es dejar de ser victima de los problemas y volverse actor de la propia historia. Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma. Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida. Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos. Es saber hablar de sí mismo. Es tener coraje para oír un “no” hasta de aquellos a quienes aprecias. Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta. Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran. Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de cada uno de nosotros. Es tener madurez para decir “me equivoqué”. Es tener la osadía para decir “perdóname”. Es tener sensibilidad para expresar “te necesito”. Es tener la capacidad de decir “te amo”. Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz… Que en tus primaveras seas amante de la alegría. Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría y la paz. Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo. Pues así serás más apasionado por la vida. Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta. Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia. Jamás desistas… Jamás desistas de las personas que amas. Jamás desistas de ser feliz, ¡pues la vida es un espectáculo imperdible!

 

Un abrazo grande para cada uno, y… ¡¡¡feliz Pascua de Resurrección, fiesta de la Vida y la auténtica Felicidad!!!

 

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

 

“Saldremos enlazados por la Casa Común”

ENLÁZATE POR LA JUSTICIA ante la crisis del CORONAVIRUS

“Saldremos enlazados por la Casa Común

El panorama ante la pandemia que vivimos es poco alentador, tanto en España como a nivel mundial: los sistemas sanitarios desbordados, muchas familias que están quedando en el paro, ni siquiera es posible consolar a los seres queridos que han perdido un familiar, ancianos y enfermos aislados y así una lista innumerable, real y muy cercana. Sin embargo, podemos hacer una lectura esperanzadora, en medio de la noche, porque tenemos la certeza de que el día, antes o después, llegará.

La crisis del coronavirus (COVID-19) nos ha hecho conscientes de nuestra fragilidad. El mundo desarrollado parecía a salvo de todas las noticias negativas: guerras, hambre, catástrofes naturales, incluso las epidemias, las sufrían siempre otras personas, nosotros estábamos a salvo con unos medios económicos y técnicos que nos ayudaban a resolver todos los problemas.  Tal y como nos ha recordado el Papa recientemente “no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo”.i

Ahora nos sentimos débiles y vulnerables y eso nos desconcierta. Pero pasados los días primeros, comenzamos a sentirnos hermanados con todos. El confinamiento de estos días, junto con la reflexión y oración, ha empezado a cambiar nuestras vidas y nuestra percepción del mundo. Más que nunca somos conscientes de que compartimos como familia humana una Casa Común: un hogar del que todas las personas somos responsables y partícipes y en el que también convivimos con otras formas de vida, también con las microscópicas.

El COVID-19  ha hecho que resuene en nosotros con más fuerza que nunca el mensaje de Laudato si y de Querida Amazonía: “todo está conectado”. Y hoy más que nunca somos conscientes de que hay cosas que no se pueden someter a la lógica del mercado: una sanidad universal, la protección de los más débiles, el cuidado de las personas más vulnerables, la preservación del medio ambiente.

Ante nuestros hospitales saturados, podemos experimentar vagamente lo que en otros países se vive a diario: morir de enfermedades por no disponer de médicos, medicinas o condiciones higiénicas suficientes.

Cuando hemos temido no encontrar alimento en los supermercados, hemos podido intuir la situación de otras personas que diariamente no tienen el alimento necesario. No queremos que nuestra propia experiencia del COVID-19 nos impida mirar y trabajar contra los estragos que la pandemia ya está causando en los países empobrecidos, que viven en estado de alarma casi permanente.

Y no queremos que esta crisis y estado de alarma nos haga olvidar la Emergencia Climática que vivimos y que haya un retroceso en los tímidos pasos que gobiernos e instituciones nacionales e internacionales estaban dando para proteger el planeta de su deterioro y su efecto en las personas. Un daño causado, casi siempre, por modos injustos e insostenibles de comprender la economía, el bienestar y el crecimiento.

Pero ese “todo está conectado” lo vemos en esos arco iris dibujados por la infancia con la frase “Todo va a ir bien” y lo sentimos también cada noche cuando aplaudimos solidariamente al personal sanitario, a los cuerpos de seguridad y tantas personas que están poniendo sus dones y talentos al servicio de los demás.

Sabemos que esta crisis global debe hacernos más fuertes, debemos salir de ella con disposición a vivir una vida nueva, más plena, más comunitaria, para sustituir la globalización de la indiferencia por una civilización del amor fraterno.

Llegarán un cielo nuevo y una tierra nueva y veremos que es posible despertar y sentirnos familia en nuestra Casa Común. De esta crisis saldremos quizá más débiles económicamente pero con mayor riqueza y sabiduría, habiendo entendido que cuando ponemos en común lo que tenemos, panes y peces se multiplican hasta saciar y que sobre.

Por todo lo anterior, las instituciones que formamos “Enlázate por la Justicia” proponemos un GESTO DE ESPERANZA para este SÁBADO SANTO de 2020, día en el que parece que Dios no está y que ha abandonado a su Hijo muerto en cruz. Un día donde el fracaso, el dolor, el sufrimiento, la muerte, la tristeza, las tinieblas, las dudas, el abismo y la soledad parecen tomar la Tierra. Un día en el que sólo es posible esperar desde la Fe. Porque sabemos que el Amor tendrá la última palabra y, aunque las huellas de dolor continúen en el Resucitado, su presencia será la certeza de consuelo y de Paz.

Gesto ExJ COVID Texto fundamentación