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CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 22 de noviembre de 2018

¡Hola a todos, espero que estéis bien!

Siento no haber enviado carta el mes pasado. La verdad es que, mentalmente, os he contado muchas cosas que he ido viviendo, pero… ¡me ha faltado el tiempo para ponerlas por escrito! 😉

El mes de octubre estuvo lleno de actividades, todas fantásticas. Así, de manera resumida para no cansaros, os cuento que en la primera semana del mes, organicé una charla para todos los haitianos del Batey a los que les han cancelado su carnet de regularización migratoria. La charla la dieron los de la Mesa de Inmigrantes, con quienes contacté en septiembre para que me ayudaran con estos casos. Vinieron 140 personas y fue todo un éxito por toda la información que recibieron sobre diferentes cuestiones.

Del 8 al 10 participé en la Asamblea de Superiores Mayores de la CONDOR (como la CONFER de España). El lema fue “Hagan lo que Él os diga” y la verdad es que, a nivel personal, me vino muy bien la charla que se dio. También estuvo genial conocer a tantos religiosos de otras congregaciones y compartir nuestras inquietudes.

El viernes de la semana siguiente, por fin, tuvimos la primera eucaristía en nuestra nueva capilla. Como creo que os conté, de febrero a mayo estuvimos construyendo la segunda planta de nuestra casa. Era algo urgente y necesario, no solo por la falta de espacio, sino porque por algunas partes (como mi habitación) el techo ya se caía y me llovía dentro. Hasta ahora no habíamos tenido la posibilidad de bendecir la nueva construcción, pero ese día lo hicimos mediante una sencilla celebración presidida por el padre Ronal, gran benefactor nuestro, de hecho, gracias a quien conseguimos la donación para la construcción…

Una semana después, Karla y yo participamos en el Encuentro Nacional de Jóvenes de la Familia Claretiana, que tuvo lugar en el norte del país, y que este año llevaba de lema “Somos Familia”, por ser la primera vez que los claretianos lo abrían al resto de la Familia Claretiana. Fue un día estupendo, en el que cada rama de la Familia puso su stand para darse a conocer; los jóvenes iban pasando por grupos, y teníamos la posibilidad de compartir con ellos nuestro carisma y nuestra misión. Nuestros jóvenes llegaron muy contentos de la experiencia, y con ganas de repetir el próximo año…

Luego, el primer sábado de noviembre, tuvimos en casa la celebración del 25 aniversario de nuestra presencia en República Dominicana. Comenzamos con una eucaristía, seguimos con un paseo por una exposición fotográfica de estos 25 años, continuamos con un compartir familiar recordando eventos y a las hermanas que han pasado por aquí en este tiempo, y terminamos con un piscolabis. Nos acompañaron personas cercanas, la mayoría del batey, que con sus recuerdos emotivos crearon un precioso homenaje a hermanas que han dejado verdadera huella en sus corazones y en sus vidas.

A la semana siguiente, el miércoles, viajé a San Francisco de Macoris, donde estuve hasta el sábado, en la casa de formación de los aspirantes claretianos. Tuvimos semana vocacional con los jóvenes de la zona, y una mañana, a petición de su formador, estuve dando formación a los aspirantes. Los encuentros fueron muy buenos, y vine contenta porque hay algunas chicas interesadas en conocer nuestra vida misionera…

Como os podéis imaginar, todas estas actividades no salen sin preparación previa… y, además, entre todo eso he seguido con los proyectos, con mis responsabilidades comunitarias y congregacionales… así que espero podáis disculpar mi silencio durante este tiempo.

De la Escuelita os cuento que el curso va funcionando estupendamente. Los niños están muy motivados y van aprendiendo poco a poco según los niveles en los que están. Hace unas semanas contactó conmigo un chico que vive en la ciudad, con ganas de venir a organizar algo para el tiempo de navidad junto con sus compañeros de trabajo. Aún estamos viendo qué, cómo y dónde, pero creo que va a ser una actividad que va a gustar a los niños y que puede impactar a este grupo que viene a darlo. Ya os contaré el próximo mes…

El proyecto Sin Papeles No Soy Nadie también sigue adelante. Ayer fui a la embajada de Haití con 16 personas para hacerse pasaportes. Solo 10 pudieron hacerlo, a los otros 6 les pusieron problemas. Llevaba un mes y medio sin ir porque me pasaron una información que me asustó un poco. La verdad es que en esa embajada hay muchos problemas. En julio, antes de irme a Honduras, me entregaron los pasaportes que hice en octubre del 2017. Desde entonces, no ha vuelto a llegar ningún pasaporte a la embajada. La gente que estaba antes empezó a acusar a los que están ahora de estar quedándose con el dinero sin enviar los papeles para que se hagan los pasaportes… en fin, unas historias feas. Yo no sé cuánto de cierto hay en esas acusaciones, pero la realidad es que hace más de cuatro meses que no llegan documentos, y eso es, cuanto menos, sospechoso. Gracias a ciertas acciones, ya han cambiado a la embajadora que había, pero sigue habiendo dentro mucha gente que no ofrece buen servicio y que lo dificulta todo. Siempre que voy, me digo que es la última vez que paso por eso, pero luego pienso en toda esta gentecilla desesperada y, al orarlo, siento la llamada a seguir llevándolos. Por tanto, no me queda otra que seguir apelando a la paciencia y al buen hacer, soportar lo que haya que soportar, y seguir acompañándolos en sus esperanzas de poder conseguir algún día sus documentos.

La Pastoral de la Salud también va funcionando. Estos días hay un virus de gripe que está afectando a niños y adultos. Y, lamentablemente, en estos momentos tenemos a varios enfermos de cáncer. Con ellos vivimos la impotencia y la frustración del mal funcionamiento del hospital oncológico, que da citas demasiado espaciadas y poco provechosas.

En fin, que ahí seguimos, acompañando como podemos todas estas realidades dolorosas, cargando con las cruces de muchos. Pero, como compartía con alguien la semana pasada, la realidad también está preñada de signos de resurrección, momentos de vida, de alegría compartida, de resultados conseguidos (a menudo con actas de nacimiento, o con sonrisas de gente llena de problemas…). Lo importante es ir viviendo el día a día, con lo que va trayendo, haciendo lo que se puede, ofreciéndonos cada mañana al Señor de la Vida para colaborar en Su Obra en la medida de nuestras posibilidades. En eso estoy y a eso os invito.

Del 4 al 12 de diciembre estaré haciendo mis Ejercicios Espirituales. Me encomiendo a vuestra oración. Os envío un abrazo muy grande y mis mejores deseos para el tiempo de Adviento que ya pronto comenzaremos. Hasta dentro de un mes,

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

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