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CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 23 de marzo de 2020

Queridos amigos:

Aprovechando el aislamiento por el coronavirus en el que probablemente todos estemos, acudo a mi cita mensual con cada uno de vosotros para contaros cositas de esta parte del mundo.

Confío que todos os encontréis bien y que ninguno de vosotros ni de vuestros familiares se haya contagiado.

Muchos me habéis preguntado cómo están las cosas por aquí. La respuesta: igual que en todas partes. El presidente se dirigió al país para establecer las medidas de precaución el martes pasado, hace exactamente una semana. Los rumores dicen que no lo hizo antes porque interesaba que la gente fuera a votar en las elecciones municipales que tuvimos el domingo 15. Una gran irresponsabilidad… También dicen que hasta ese momento se estuvo ocultando el número de casos de coronavirus en el país, por el mismo motivo. El caso es que en su discurso decretó estado de emergencia, instó al aislamiento social y a la precaución, informó del cierre de escuelas, reducción de jornadas laborales, no aceptación de vuelos europeos… en fin, lo que ha pasado en todas partes. También el obispo, un día después, informó de la cancelación de todas las celebraciones públicas de cualquier tipo en la Iglesia.

Como confirmación de los rumores, el día antes de las elecciones supuestamente solo había 5 casos en todo el país, el día después 21, la cifra ayer ya subió a 220 y hoy a 245.

Mucha gente ha sido responsable desde el principio y se ha quedado en casa, pero otros muchos no. De hecho, se decretó toque de queda de 8 de la noche a 6 de la mañana hace tres días bajo pena de prisión y ya han metido presos a 1500 personas en el país… En el batey las calles están más tranquilas de lo normal, pero sigue habiendo gente caminando por ahí sin mascarilla ni guantes, hombres que se reúnen a jugar al domino… una irresponsabilidad tremenda que traerá consecuencias graves.

Lo malo es que aquí en el batey la mayoría de la gente come de lo que consigue cada día, y como todo se ha paralizado ya hay gente pasando hambre. Y esto va a ir a peor, porque solo estamos en los comienzos. El gobierno está dando unas ayudas, pero son bolsitas pequeñas, con un poco de arroz y otros productos básicos. Lo está haciendo a través de algunas organizaciones y también de las escuelas públicas.

Lo único bueno, que desde el anuncio del presidente no nos han cortado la luz, por lo que al menos la gente puede ver la tele y alumbrarse a todas horas.

Por la ciudad no he ido y no sé cómo están las cosas, pero sí que he salido por los alrededores de Manoguayabo para comprar. El miércoles pasado, justo después de que hablara el presidente, las estanterías de arroz y habichuelas (alimentos básicos aquí) estaban ya vacías.

Esta mañana volví a salir (¡tranquilo, papi, que fui con mascarilla, guantes y hasta manga larga!) y no he podido comprar en ninguno de mis dos sitios habituales porque las filas para entrar eran kilométricas y me hubiera supuesto estar esperando al menos tres horas, cosa que no voy a hacer en estas circunstancias… Está cundiendo el pánico porque van llegando mensajes que dicen que ni siquiera los supermercados y las farmacias van a abrir, pero yo no creo que sean verdad, al menos no los he visto publicados en ningún sitio oficial. Como todos sabemos, este tipo de situaciones suelen provocar rumores falsos que todo el mundo acaba creyendo. Y, hablando de eso… por supuesto, no nos están faltando las predicaciones de los evangélicos y otras sectas que dicen que esto es ya el fin del mundo y que todo viene provocado por los pecados de la gente. Lo malo es que aquí la falta de formación es tan grande que muchos se dejan llevar por esas ideas. Desde que vivo aquí, todos los miércoles por la tarde y los sábados por la mañana llega uno con su bocina (altavoz) y se pone a predicar al lado de nuestra casa. El otro día me dieron ganas de sacar la cabeza por encima de la valla y decirle un par de cositas para que se callara y dejara de sembrar el pánico… En fin, ya veremos cómo acaba todo esto.

Dejando a un lado el tema estrella de estos tiempos, os cuento algo más agradable, por ejemplo, de la Escuelita. Después de mi última carta, en el país hubo dos celebraciones importantes. La primera, el 14 de febrero, día del amor y la amistad. La segunda, el 27, día de la Independencia Nacional. En ambos casos los profes pusieron a los niños a hacer manualidades y, según me contaron, disfrutaron mucho.

Y digo que me contaron porque en realidad yo llevo aquí diez días. Estuve prácticamente un mes fuera, puesto que tuve reuniones en Miami y de ahí me fui a Madrid para tener otras dos reuniones, una de ellas de varios días. Gracias a Dios pude ver también a mi familia, lo cual me deja más tranquila, por todo lo que está pasando. La verdad es que pude volver “por los pelos”… porque mi viaje de vuelta era nuevamente a través de Miami, y mi vuelo fue el último que dejaron entrar proveniente de Europa. Vamos, si llega a ser un día después, allá me quedo.

Después de llegar, atendí gente solo dos días, el sábado y el lunes, y, aunque aquí aún no se había declarado el estado de emergencia, tomé precauciones por si acaso. Mucha gente ni siquiera había oído hablar todavía del coronavirus, así que se extrañaban de verme con mascarilla y guantes…

En mi carta del mes pasado os contaba que andaba un poco desbordada con el proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, por la cantidad de gente que está acudiendo para que le ayude a hacer su pasaporte, porque los necesitan para renovar sus carnets de regularización. Pues para que veáis cómo siguió aumentando el desbordamiento, os cuento que yo siempre he ido organizando las guaguas para ir a la embajada de semana en semana. Es decir, los sábados y los lunes, que es cuando atiendo, iba apuntando gente y completando la guagua que llevaría el miércoles a la embajada, un total de 17 o 18 personas, que son las que caben en la guagua. Cerraba lista y empezaba de nuevo a montar la de la semana siguiente. Pues bien, cuando me fui de República Dominicana el 18 de febrero, ya tenía organizadas dos guaguas para el miércoles 18 de marzo, una para el 19, otras dos para el 25 y otra para el día 1 de abril. Y con la gente que atendí la semana pasada durante los dos días que abrí, completé las de las dos semanas siguientes. ¡Una locura!

Como os podéis imaginar, cuando el martes me avisaron que la Embajada de Haití cerraba por lo del coronavirus (por cierto, fueron más rápidos que el presidente…), me tuve que poner a contactar con las 54 personas que iba a llevar los dos días siguientes para decirles que se suspendían los viajes. No quiero ni pensar cómo me voy a organizar una vez que pase todo esto…

Por la parte de los enfermos, cuando llegué me enteré que volvieron a internar a Adline en el hospital porque empeoró. Ninguno de sus familiares quiso quedarse con su hija Phaimie, y volvió a acogerla el mismo matrimonio de la otra vez.

En cuanto a la buena de Odeta, estando en España me avisaron que se cayó y se clavó algo en el pie que le dejó un agujero profundo. Me asusté mucho, no solo por el hecho en sí, sino por las infecciones que se podía coger siendo diabética. Encima, los días anteriores había estado mal, de nuevo con los vómitos.

Cuando regresé del viaje fui a visitarla con mi compañera Ana. Afortunadamente, tenía el pie bastante cicatrizado y además la encontré de buen humor. Después su marido nos contó que horas antes la había dejado fatal y que fue nuestra visita la que la revivió y la llenó de energía. Sea por lo que sea, me dio tranquilidad verla así, y me alegra haber ido en ese momento, antes de empezar el aislamiento.

Por lo demás, estos días de encierro estoy aprovechando para hacer muchas cosas que tenía atrasadas y, lógicamente, para dedicar más tiempo a la oración, para que esto se controle lo antes posible.

El otro día estaba reparando actas de nacimiento que la gente me trae en muy malas condiciones y, mientras oraba por cada uno de sus dueños, me venía a la mente la comparación sobre lo vulnerable que es el ser humano, TODO ser humano, y lo mucho que nos necesitamos unos a otros. Viendo algunos vídeos que me han llegado de España, donde la gente sale a ciertas horas al balcón a mostrar gestos de solidaridad… o viendo las fotos de las mascarillas que está confeccionando mi madre ¡con tela, filtro de aspiradoras y elásticos!… viendo los esfuerzos que algunas personas están haciendo para que en otros no decaiga la esperanza ni cunda el miedo… me doy cuenta de lo importante que esta situación puede ser para nuestras vidas si nos dejamos de verdad interpelar por ella y pensar más en clave de “nosotros” que en clave de “yo”. Igual todo esto nos ayuda a recordar qué es lo verdaderamente importante en la vida y, en adelante, a vivir de otra manera, con más sensatez, valorando lo pequeño, lo sencillo, lo frágil…

Mi madre tiene en la terraza una maceta con una flor muy bonita, de la que ahora no recuerdo el nombre… se trata de una flor que solo vive un día, pero en ese único día de vida, ofrece su hermosura como regalo gratuito a quien pasa por delante suya… Ojalá sepamos vivir nuestra vida en plenitud, disfrutar de cada momento, de cada persona… dando a todos los que se pongan en nuestro camino lo mejor de nosotros mismos.

Cuidaos mucho y aprovechad el aislamiento de forma creativa. ¡Hasta la próxima!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 8 de diciembre de 2019

Queridos amigos:

Espero que todos os encontréis bien. Siento mucho no haber podido escribir en el mes de noviembre, pero es que hemos tenido muchos problemas con la luz y me ha resultado complicado hacer todo lo que tenía que hacer dependiendo de la electricidad. El caso es que, por una parte, están poniendo en la zona los postes de la luz, supuestamente para tener electricidad las 24 horas del día, aunque en realidad dicen que serán unas 10 o 12. De cualquier manera, saldremos ganando, porque hasta el momento solo tenemos 3 o 4, dependiendo del día. Y, por otra parte, tenemos problemas con el inversor, por lo que, cuando se va la luz de la calle, se va del todo. Así que voy aprovechando el tiempo que hay luz para ir haciendo lo más urgente y… pues nada, que la carta se quedó sin hacer hasta hoy.

El mes de noviembre ha sido bastante movidito, como siempre. Aquí se celebra el mes de la familia y en La Escuelita se ha trabajado ese tema como el valor principal del mes. Como colofón, celebramos la fiesta del día de las familias invitando a los padres de los alumnos. Tuvimos que hacerlo en el local que tengo alquilado para atender a la gente de los papeles, porque la Escuelita se queda pequeña. Aún así estuvimos bastante apretados porque, además de los 82 alumnos que este año hay inscritos, acudieron más de sesenta padres. A pesar de la incomodidad por la falta de espacio, fue un rato muy bonito. Cada uno de los cuatro cursos preparó algunas actuaciones que estuvieron representando: dramatizaciones, canciones, poemas… y al final, todos juntos, cantaron el himno de las familias. Aprovechamos también para dar algunas orientaciones sobre la importancia de la familia dentro de la sociedad y de nuestro ambiente.

Este mes, como es normal, ya tendrán los primeros exámenes del curso, justo antes de las vacaciones, y les daremos las notas en enero. Eso sí, el último día volveremos a celebrar, pero esta vez la navidad. Por cierto, que aquí en Santo Domingo ya está todo decorado de navidad desde finales de septiembre. Llevo seis años aquí y me sigue resultando rara tanta anticipación…

Por la parte del proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, seguimos con la actividad cotidiana, declarando niños y adultos aún indocumentados y yendo cada miércoles a la embajada de Haití a hacer pasaportes.

En noviembre he hecho algunos pasaportes menos de lo normal porque he salido dos veces de viaje, primero a Puerto Rico y después a Miami, donde tenía reunión. A Puerto Rico fui a primeros de mes, para tener convivencia con jóvenes de allá, en equipo con mis hermanos claretianos. La verdad es que fue una gozada de encuentro. Asistieron 23 jóvenes y, bajo el lema “Jesús, el amor más grande”, tuvimos tiempo de reflexionar, profundizar en nuestras vidas, orar, cantar, celebrar… en fin, unas cincuenta horas muy bien aprovechadas y una gran experiencia de Dios para todos. Continuaremos el proceso en febrero.

Por lo demás, sigo encontrando muchos casos bastante dolorosos de gente que vive situaciones muy delicadas. Son personas que me tocan el corazón. Unos lo llevan mejor y otros lo llevan peor. Nuestra querida Odeta ha pasado unas semanas bastante bien, dentro de lo que cabe, pero hace dos días empezó de nuevo con los vómitos, como la otra vez. En aquel momento pensábamos que ya no salía de esa y, sin embargo, se recobró. Esperemos que esta vez ocurra lo mismo.

Y ayer… bueno, ayer no daba crédito a lo que oía. Vino a verme una pobre mujer, y digo pobre en varios sentidos, no sólo en el económico. Es la típica que, cuando uno la ve, parece que no ha roto un plato en su vida y te inspira mucha compasión. Tiene cinco hijos y vive en un lugar de muy difícil acceso, porque es lo único que ha encontrado suficientemente barato como para poder estar. El padre de los hijos no vive en la casa, sino con otra mujer, y va por allí de vez en cuando, pero les da unos 200 pesos al mes para colaborar a la manutención de los niños, lo cual no llega a 4 dólares, o a cuatro euros, vamos, que nada es prácticamente lo mismo. El caso es que a ella la ayudamos hace tres años a conseguir su pasaporte, lógicamente, gratis. Y hace un poco más de un año vino a verme muy preocupada para decirme que fue a Haití a ver a su madre enferma y, a la vuelta, como no tenía dinero para el pasaje, el chófer del autobús le dijo que le entregara su pasaporte hasta que pudiera pagar. La muy ignorante (¡con perdón, pero es que no hay otra palabra!) se lo entregó sin más, sin pedirle un número de teléfono o apuntar el número de placa del autobús. Por supuesto, ¡pasaporte perdido! ¡con lo que cuestan de conseguir! Bien, pues, como os decía, anoche se presentó a verme en el local y quería que le hiciera un papel para que la dejaran entrar en Haití. Le dije que yo no tengo facultades para eso, que fuera a la policía y pusiera una denuncia por haber perdido su pasaporte, a ver si con eso tenía suerte y la dejaban pasar. Pero, al preguntarle que para qué iba a Haití, me dijo que iba para orar por una persona, y me contó “que ella tiene sueños en los que papá Dios le dice que ore por cierta gente”, y que si ella no ora por ellos, se mueren. Como esta persona está en Haití, ella considera que tiene que irse para allá a orar. Hasta aquí se podría pensar que es un alma noble (y seguro que lo es, eso no lo dudo), pero lo que a mí me enerva es que tenga tan poca conciencia como para dejar solos a sus hijos de 1, 4, 6, 8 y 10 años en un lugar como el que viven, y cruce la frontera, sin dinero para el pasaje de vuelta, sin saber cuándo va a volver. En fin, tuve que aguantarme las ganas de agarrarla de los hombros y zarandearla para hacerla entrar en razón, por no faltarle el respeto, porque, aunque lo hubiera hecho, ella se hubiera ido de todas maneras. Nos tocará darle una vueltecita a los niños de vez en cuando por asegurarnos que están bien… ¡Pero este tipo de cosas me hacen alucinar!

En fin, sé que este mes la carta es más corta de lo habitual, pero está a punto de irse la luz y no me gustaría dejarla para otro día, por lo que pueda tardar en encontrar posibilidad para ello, así que mejor lo dejo aquí. Eso sí, hoy celebramos el día de María Inmaculada, patrona de las misioneras claretianas, así que a ella encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestras familias. Y, ya de paso, aprovecho para desearos una muy feliz navidad y una buena entrada de año. Ojalá dejemos que Dios nazca cada día en nuestro corazón.

Un abrazo grande para cada uno y… ¡hasta el 2020!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

26 de septiembre – Día internacional por la eliminación total de las armas nucleares

 

26S, Día Internacional por la Eliminación Total de las Armas Nucleares

La Comisión General de Justicia y Paz de España contempla con gran preocupación el creciente deterioro en las relaciones internacionales y el progresivo desmantelamiento de tratados y mecanismos internacionales de control del armamento nuclear, así como los anunciados planes de ampliación y modernización del mismo por parte de las potencias nucleares. Por ello, la Comisión General de Justicia y Paz de España manifiesta que:
1. Las consecuencias humanitarias del uso de las armas nucleares son devastadoras y de carácter planetario. Cualquier detonación nuclear, ya sea accidental o intencionada, supondrá una catástrofe humana y ecológica de imprevisibles consecuencias. En palabras del Papa Francisco, “el mundo debe condenar el uso y posesión de armas nucleares”, ya que se trata de armas indiscriminadas y  desproporcionadas, injustificables éticamente.

Más información pinchando aquí.

Lee el documento completo aquí: Día Internacional por la Eliminación Total de las Armas Nucleares

DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO

20 de junio, Día Mundial del Refugiado
Hay muchos signos de esperanza: Pongamos en el centro la realidad de los migrantes y refugiados

Madrid, 19 de mayo de 2019.- En el Día Mundial del Refugiado, la Red Migrantes con Derechos –
integrada por la Comisión Episcopal de Migraciones, Cáritas, CONFER y Justicia y Paz— insta a los
líderes españoles y mundiales a fortalecer el compromiso con la realidad de las personas refugiadas y
migrantes, y a generar mecanismos de protección y de acogida desde la solidaridad y la hospitalidad.
En el mundo, hay más de 1.000 millones de personas que están en movimiento. De ellas, 70 millones
han tenido que abandonar sus hogares debido a situaciones de violencia, guerras o desplazamiento.
Muchas de ellas se incorporan a caravanas migrantes que cruzan fronteras a través de rutas que
recorren miles de kilómetros en condiciones inseguras y de extrema vulnerabilidad, y se convierten
en objetivo de las redes de tráfico y trata de personas.
Junto a estas situaciones de movilidad humana, asistimos en toda Europa, en un contexto de políticas
migratorias cada vez más estrictas y de mayor represión contra la migración irregular, a una
criminalización de los defensores de los derechos humanos y de aquellos ciudadanos particulares,
comunidades y organizaciones que tienden su mano a estos refugiados y migrantes.
Mientras avanza este cierre de “puertas” y puertos, y se repite el bloqueo de barcos humanitarios,
desde nuestras organizaciones somos testigos de la tendencia creciente a obstaculizar y estigmatizar
la asistencia humanitaria que las redes de ayuda y los voluntarios brindan a los migrantes en peligro.
Hay sobrados ejemplos de ello, que incluyen casos de procesamiento de miembros de organizaciones
no gubernamentales por haber impulsado operaciones de búsqueda y rescate en las aguas del
Mediterráneo.


Este ambiente hostil, al que no son ajenos determinados discursos políticos, genera un efecto
paralizante en la solidaridad y alimenta aún más los relatos tóxicos y negativos sobre la migración.
Más allá del impacto negativo directo que esto tiene en las vidas de los migrantes y refugiados, la
criminalización de la solidaridad también es peligrosa para la democracia, ya que erosiona la cohesión
social y amenaza a nuestra humanidad.
Recordamos el aliento del Papa Francisco que nos anima a tender puentes, a crear una cultura del
encuentro y a abrir nuestra puerta a aquellas personas que están en el camino, que se encuentran en
mayor vulnerabilidad, porque, como bien lo expresa en su mensaje para la Jornada Mundial del
Migrante y Refugiado, “la presencia de los migrantes y de los refugiados, como en general de las
personas vulnerables, representan hoy en día una invitación a recuperar algunas dimensiones
esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad, que corren el riesgo de
adormecerse con un estilo de vida lleno de comodidades”.
La Red Migrantes con Derechos –que integra a más de 400 instituciones, delegaciones y comunidades
de todo el país, y moviliza a más de 90.000 personas, entre voluntarios y profesionales contratados–
ha acompañado en este último año a cerca de 3 millones de personas en situación de vulnerabilidad
social. Desde esta realidad, queremos poner en valor el compromiso solidario y fraterno que tantos
ciudadanos y colectivos brindan a nuestra sociedad para construir entre todos un futuro en esperanza.
“Estoy intentando regalar lo que otras personas me han entregado”. Estas palabras de Dooa Sharif,
una joven voluntaria siria de una de las instituciones de la Red Migrantes con Derechos que llegó a
España como refugiada y presta apoyo ahora en un programa de acogida, son ejemplo del testimonio
de muchas personas que construyen nuestras sociedades desde los valores de la solidaridad con sus
convecinos y convecinas, especialmente con aquellas personas que se han visto forzadas a dejar sus
hogares.
En este Día Mundial del Refugiado, la Red Migrantes con Derechos lanza un llamamiento a los
responsables políticos y a la ciudadanía para que actúen contra toda criminalización del apoyo
humanitario proporcionado a los migrantes y refugiados, defiendan los derechos de las personas
migrantes y refugiadas, e impulsen sociedades acogedoras donde la solidaridad, el encuentro, la
convivencia y el respeto estén en el centro de las políticas y de la agenda social. Hay muchos signos
de esperanza y desde ellos queremos construir futuro.

Accede al documento completo: Nota MigrantesConDerechos Día del Refugiado 19,06.2019

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 31 de mayo de 2019

Queridos amigos:

Mis mejores deseos en este último día de mayo, fiesta de la Visitación de María, y día de la Vocación Claretiana dentro de nuestra congregación. Muchas felicidades a todas y cada una de mis hermanas, que compartimos este carisma misionero tan bello dentro de la Iglesia.

Las últimas semanas han estado tan cargadas de actividades que casi no sé por dónde empezar. Aunque… ¡sí! Ya sé, ¡empezaremos por las buenas noticias!

Una de las grandes novedades que tenemos es que, por fin, no solo han vuelto a hacer pasaportes en la embajada de Haití, sino que, después de más de un año, han llegado los que se hicieron entre los meses de marzo a julio de 2018, ¡todos juntos!

Respecto a los nuevos pasaportes que se están haciendo, lamentablemente, casi han doblado su precio, puesto que antes costaban 80 dólares y ahora cuestan 140. La ventaja es que antes duraban 5 años y ahora duran 10. Pero el cambio de precio hace que sean aún menos accesibles para la mayoría de la gente.

En cuanto a los pasaportes que han llegado, hasta ahora siempre me los habían entregado a mí, para que yo los repartiera sin necesidad de tener que llevar a la gente a la embajada. Sin embargo, quienes dirigen ahora la embajada han cambiado las normas y obligan a que vaya cada dueño a recoger sus documentos. Por tanto, en menos de 6 días me he visto obligada a llevar cuatro guaguas cargadas de personas para recoger sus pasaportes. No os podéis imaginar lo felices que estaban… después de tanto tiempo de espera… muchos de ellos han perdido sus trabajos en el último año, o no han podido ir a visitar a sus padres enfermos en Haití, a causa de no tener el pasaporte.

Además, los de Migración tienen bien cargadas las pilas y últimamente han hecho muchos estragos en todas partes, también en nuestro batey. Son muchas las personas que en este mes han venido a contarme que fueron agarrados por los de Migración y llevados a Haití, ellos o alguno de sus familiares. Algunos, incluso, más de una vez. Y son muchas las penurias que pasan para poder volver, no solo porque se los llevan con lo puesto, sino porque el camino de vuelta para los ilegales pasa por montes peligrosos en todos los sentidos.

Otra buena noticia dentro del proyecto “Sin Papeles No Soy Nadie” es que, como os decía en mi última carta, fui a ver al jefe de los alcaldes de la zona, para ver si se podía solucionar el tema de las declaraciones de niños que nacieron en la casa con una comadrona. La verdad es que yo iba dispuesta a todo, incluso a acusarlo de abuso de poder en caso de que fuera necesario, pero, afortunadamente, no hizo falta. El señor mostró buena disposición a colaborar y me dijo que iba a convocar una reunión con todos los alcaldes de la zona en la semana siguiente. Pasada la semana, tuve que recordárselo, pero efectivamente la convocó y nos reunimos en la oficina donde atiendo a la gente. Hubo muy buen ambiente entre todos y nos pusimos de acuerdo en cómo íbamos a ir llevando el tema. Realmente esto es un gran paso…

Por la parte del proyecto “Son Nuestros Hermanos”, puedo contaros que el pequeño Wander sigue recuperándose de sus quemaduras, aunque aún no ha podido ser operado por una infección que tiene.

Además de las ayudas ordinarias, hemos dado también otras ayudas importantes a personas que tienen cáncer y a gente que ha tenido accidentes de tráfico, como es el caso del joven Destiné, quien hace unos meses fue atropellado por un camión y sufrió una rotura de los huesos de la pierna. Después de varios meses de espera, por fin esta semana lo han operado. Me pidió que agradeciera a los donantes de KORIMA la ayuda recibida. Sin ella no hubiera podido operarse. Al mismo tiempo, os pide oración para el proceso de recuperación, que es igual de importante que la operación en sí.

En este proyecto, sabéis que además de a los enfermos atendemos a los envejecientes. Quienes me seguís desde el principio recordaréis a Elodia, mi querida viejita ciega a la que estuve cuidando y bañando casi diariamente durante mis primeros años en Santo Domingo. Con gran dolor de mi corazón, llegó un momento en el que se la llevaron a vivir a una zona bastante alejada, y eso hace que ya no pueda visitarla con tanta frecuencia como antes porque, solo para llegar donde vive, necesito caminar durante una hora. Pero me prometí a mí misma que no iba a dejar que pasara más tiempo sin ir a verla y el Viernes Santo, al terminar los oficios, me encaminé hacia allá. Llegué silenciosa, como siempre, sin decir nada empecé a darle besos en la frente, como siempre he hecho al llegar, y al darse ella cuenta de que era yo empezó a gritar “Luna, Luna, ¿eres tú?, ¡Mi luna!”. Creo que en alguna carta ya os conté que ella me pidió permiso hace años para ponerme ese apodo porque, en su interior, ella me ve como una luna. Lógicamente le dije que sí, que podía llamarme como ella quisiera y, desde entonces, ese es mi “apodo haitiano”. El caso es que echamos un ratito muy agradable, compartiendo lo de cada una y preguntándome ella por cada una de las personas que ha conocido estando conmigo, bien en persona, como es el caso de los diferentes voluntarios que han pasado por aquí, o por oídas, como es el caso de cada uno de los miembros de mi familia. Ver, no ve, pero la memoria la tiene estupenda porque, después de tantos años, sigue recordando el nombre de todos: Mariela, Paco, Francisco, Jesús, David, Patricia, Nidia, Mercedes, Antonio, Jose, Fermín, diferentes doctoras que la han visto y resto de voluntarios. Todos los nombres están en sus labios cada día porque ora por todos…

Por la parte de la Escuelita, la semana pasada tuvimos la celebración del día de las madres. Aquí se celebra el último domingo de mayo, por lo que nosotros las homenajeamos el viernes anterior. Cada curso preparó algo, un baile, una poesía, un canto, un pequeño regalito… y luego les dimos un trozo de tarta y refresco.

Con esto, el curso va ya casi llegando a su fin. La próxima semana tendrán sus exámenes, luego entrega de notas a los padres el día 14 y salida de fin de curso el viernes 21 de junio. Este año repetiremos la experiencia del año pasado e iremos a la playa. Confío que disfruten mucho. Para la mayoría de los alumnos que han entrado este año será la primera vez que vayan a la playa…

Por lo demás, en este tiempo he seguido con las actividades vocacionales, he participado en un encuentro de Familia Claretiana en República Dominicana, hemos tenido ordenación diaconal de un hermano claretiano, he empezado a dar un taller de Liturgia en la capilla… en fin, muchas cositas que hacen que ningún día sea igual a otro.

Ahora pasaré un tiempito fuera del batey, las primeras semanas por cuestiones congregacionales, y después porque me toca visitar a mi familia. Así que, con esta carta, me despido hasta el mes de agosto, en que volveré para seguir contándoos las novedades que haya.

Os deseo a todos unas felices vacaciones, con la posibilidad de tener el merecido descanso. Sigamos acogiendo la vida, tal como nos va viniendo, descubriendo la presencia de Dios en todo, especialmente en lo pequeño, en lo vulnerable, en lo frágil…

Un abrazo para cada uno, mi cariño y mi oración.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

ENCUENTRO DE DELEGACIONES Y VOLUNTARIOS

 

Los días 5 y 6 de abril, en el marco de la XIX Asamblea General de la ONG-D Korima Claretianas, se celebró en Madrid un encuentro de delegaciones y voluntarios, trabajando, de la mano de Luis Antonio Rodríguez Huertas, el hecho migratorio.

El viernes por la tarde, fuimos llegando a la casa de Julián Hernández, representantes de las diferentes delegaciones de Korima, así como voluntarios y religiosas, procedentes de distintos puntos de España: Valencia, Carcaixent, Murcia, Vélez Rubio (Almería), Zafra (Badajoz), Tremp (Lérida), Zaragoza, Granada y Madrid. Comenzamos el encuentro con una oración preparada por el grupo misionero de “Korima Pasos” del Colegio Mater Immaculata (Madrid), reflexionando sobre nuestra condición de inmigrantes, desde nuestra propia vida, a la luz de la Palabra… trayendo al corazón todas aquellas realidades humanas que, a lo largo de los años y desde los diferentes lugares en los que habíamos vivido o visitado, habían dejado huella en nosotros.

El sábado fue un día intenso y cargado de emociones. Comenzamos la mañana aplicando al hecho migratorio la “estrategia TDA” y desvelándose uno de los misterios del encuentro, el significado de estas siglas…

Luis nos explicaba el sentido de la primera letra, “T: Tocar”, porque solo cuando una realidad nos alcanza, nos duele y la hacemos nuestra, puede afectarnos e impulsarnos a la acción… Desde ahí, nos invitaba a salir a “tocar” la inmigración, a dejarnos “afectar” por ella. Y así, en pequeños grupos, visitando diferentes zonas de Madrid, pudimos entrar en contacto, con hombres y mujeres que un día dejaron atrás sus países, sus hogares, sus trabajos y familias en busca de un futuro mejor…  A la vuelta, tuvimos un espacio para compartir y reflexionar sobre lo que habíamos experimentado tras ponerle rostro y nombre a la inmigración, para a continuación  meternos de lleno con la segunda letra de la “estrategia TDA”, D, de discernimiento.

Todavía con el corazón profundamente afectado, pudimos escuchar el testimonio de Agustín Marie Ndour Ndong, inmigrante senegalés que llegó hace 19 años a nuestro país y que nos explicó brevemente las causas de la migración africana, haciéndonos caer en la cuenta de que el fenómeno migratorio es inherente a la condición humana y que, en el caso del continente africano,  en su origen, no solo está la historia de esclavitud y colonialismo que marcó la vida de  estos países durante siglos, sino también esas “relaciones vampíricas” a nivel comercial que caracterizan las políticas económicas de las grandes multinacionales y que nosotros, con nuestra forma de vida, alimentamos… Desde ahí, se nos invitó a discernir qué podemos hacer en nuestro día a día, para construir un mundo mejor y más humano, con los dones  y posibilidades que cada uno tenemos.

 

Después de la comida y tras de un breve descanso, comenzamos la tarde de mano del Papa Francisco, con la lectura del “Koriprensa”, una selección de textos significativos del Papa en relación a la inmigración y al desarrollo económico sostenible de nuestro planeta.

Así, pudimos ir descubriendo diferentes principios de intervención en relación al hecho migratorio:

  1. la existencia de las periferias, ya no solo en nuestras ciudades, sino aquellas que nosotros, con nuestra forma de hablar y etiquetar a los demás, vamos construyendo.
  2. la conmoción, verdadero motor de nuestro corazón, pues solo la compasión nos puede llevar a erradicar esta lacra de nuestra sociedad.
  3. la comunidad, pues es trabajando en red, con otros y sin perder el optimismo, la única forma posible de cambiar el mundo.
  4. la dignidad universal del ser humano, pues todos somos hijos de Dios.
  5. la necesidad de tender a la promoción humana frente a las prácticas asistencialistas, haciendo en todo momento, protagonistas a los destinatarios de nuestra acción.
  6. y siempre desde una visión y análisis creyente de la realidad…

Con todas estas claves en nuestro haber, pudimos descubrir el significado de la última letra de la “estrategia TDA”, y como no podía ser de otro modo, la letra A representaba al Amor, porque solo la actuación que tiene como base el amor verdadero, es realmente generadora y constructiva. Y desde esa clave se nos invitaba a ser casa para el otro, hogar en el que toda la humanidad, tenga cabida.

Desde ahí, se nos presentó el testimonio de Dauda, un chico de Costa de Marfil que formó parte, durante un tiempo, del Proyecto Berakah, del que la comunidad claretiana de Sevilla forma parte.

Con sus palabras y la invitación de soltar amarras para amar, terminamos el encuentro, concluyendo la jornada con  la celebración de la XIX Asamblea General de Korima.

Puedes leer el documento, descargándolo desde Crónica Encuentro de Delegaciones y Voluntarios

MEMORIA, ACTIVIDADES E INFORME ECONÓMICO 2018/2019

Os presentamos la Memoria de actividades de 2018, con el informe económico y el programa de actividades de 2019.

Accede desde aquí a los documentos: Memoria 2018 e Informe Económico

Programa de actividades: