• Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

    Únete a 1.016 seguidores más

  • NUESTRA WEB

  • MEMORIAS

  • BOLETINES

  • REDES SOCIALES

ANTE EL 1 DE MAYO: EL TRABAJO ES PARA LA VIDA

 

MANIFIESTO ANTE EL PRIMERO DE MAYO

Ante el 1º de Mayo de 2020, Día Internacional del Trabajo, extraordinariamente marcado por la crisis de la pandemia, las organizaciones promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) unimos nuestras voces y fuerzas, en esta celebración del trabajo y de san José obrero, para reafirmar que el trabajo es para la vida, que debe garantizarse unas condiciones laborales que protejan la integridad física y psíquica de la persona, y favorezca su protección social, esenciales para una vida digna.

No nos cabe duda de que la crisis laboral y económica provocada por la pandemia de la COVID-19, hubiera tenido un menor impacto, sin la indecente precariedad laboral, ese “virus” que caracteriza el sistema de relaciones labores, que lesiona los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias; si la sanidad y el conjunto de políticas sociales hubieran contado con los recursos que necesitan y que fueron recortados como consecuencia de la anterior crisis financiera.

Los empleos más precarizados, como son los de personas trabajadoras del hogar y de cuidados, de la agricultura, de establecimientos de alimentación o repartidoras, que hasta el momento han estado invisibilizados y no han tenido un justo reconocimiento laboral y social, son los que en este momento de crisis sanitaria, que supone la paralización del sistema productivo y económico, se han «descubierto» como esenciales para la sostenibilidad de la vida, para garantizar el bienestar de todas las personas y que no nos falten alimentos y cuidados durante el periodo de cuarentena. Pero continúan ejerciendo sus funciones en condiciones precarias y en la mayoría de los casos sin la protección adecuada. Amplificamos nuestro aplauso, también para estas realidades.

«Tenemos unos sueldos muy bajos, sin derecho a paro, no estamos protegidas, por nada ni por nadie. ¿Por qué no tengo yo derecho a cobrar paro como una cajera que trabajo en el supermercado, una panadera, un repartidor?… si mi trabajo es tan digno como el de ellos… no sé por qué las leyes están así, no sé por qué nos miran así, es que parecemos la clase baja del universo…» Rosario, empleada de hogar en Albacete.

A ello se unen el drama del desempleo registrado, que, junto al estructural, son la punta del iceberg de una crisis del empleo mucho mayor; que no computa los trabajos no reconocidos, ni el empleo suspendido por expedientes de regulación temporal. El empleo que en primer lugar se ha destruido es el más débil, el que carece de redes de protección social. Por ello, a todas las personas que verán reducidos sus ingresos, incluso hasta límites que no garanticen el mínimo para vivir dignamente, se suman las que no cuentan con ningún tipo de protección.

Hacemos un llamamiento para que se articulen e impulsen todas las medidas necesarias evitando que esto vuelva a pasar, y para apoyar y cuidar a las personas más afectadas, especialmente a quienes están en la calle, sin techo y las que nunca reúnen los requisitos para percibir alguna renta mínima. ITD, constituida por instituciones que acompañan a las víctimas de la precariedad, exigimos construir una red de protección social para quienes han perdido empleo, salario y derechos, para que nadie se quede atrás.

Necesitamos superar planteamientos individualistas y comprometernos solidariamente con la comunidad y el bien común. Valoramos el compromiso de la ciudadanía y el de tantas empresas, y subrayamos que son las Administraciones Públicas las garantes últimas del bien común de nuestra sociedad.

Desde estas constataciones, reclamamos:

  • El reconocimiento de un ingreso mínimo garantizado en un programa articulado que integre las políticas sociales en España.
  • El derecho a la prestación por desempleo para las personas empleadas de hogar, así como el reconocimiento social del trabajo de hogar y de cuidados.
  • La regularización extraordinaria y urgente de los trabajadores y las trabajadoras “sin papeles” y descartados de los derechos de ciudadanía.
  • Un pacto de Estado, entre toda la sociedad y sus instituciones que, entre otras cuestiones, apueste por la centralidad de la persona y el trabajo decente, piedra angular sobre lo que se sostiene todo lo demás.
  • El fortalecimiento del pilar de los derechos sociales en Europa.

Como entidades de la Iglesia sensibles y comprometidas con la realidad en el mundo obrero y del trabajo, en este 1º de Mayo y de san José obrero invitamos a las comunidades cristianas a unirnos, desde la distancia física obligatoria, desde nuestras casas, en la celebración y la oración. Os invitamos a participar con creatividad en aquellas acciones que puedan hacer visible la necesidad de un trabajo decente acorde con la dignidad humana.

Manifiesto 1 mayo 2020

Carta del papa Francisco a los Movimientos populares

El papa Francisco considera que es el momento de un salario universal para los trabajadores más humildes y sin derechos. Denuncia que los trabajadores pobres “han sido excluidos de los beneficios de la globalización” pero no de sus perjuicios: “los males que aquejan a todos, a ustedes los golpean doblemente”; les anima a seguir en la lucha por las 3T: tierra, techo y trabajo; y les invita a pensar con él “en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos” para el después de la crisis:

“También quisiera invitarlos a pensar en “el después” porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten. Ustedes no son unos improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio. Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo. Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro. Nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse.”

Acceso a la Carta: Carta_F_MMPP_Pascua2020

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 11 de abril de 2020

Queridos amigos:

Os escribo en este día de Sábado Santo, en medio del silencio que reina tras haber celebrado ayer la muerte en cruz de Jesús. Es silencio físico, quizá por la hora en la que escribo, que aún no ha salido el sol y los pajarillos aún no han despertado. Pero es también un silencio más profundo… el de toda la creación paralizada ante los acontecimientos celebrados ayer (la muerte injusta de un Justo, el Hijo de Dios) y el de nuestra humanidad paralizada por la pandemia del COVID-19. Al mismo tiempo, es un silencio expectante, porque sabemos que esto no es el final, sabemos que el Amor es más fuerte que la muerte, que solo tenemos que seguir viviendo llenos de esperanza confiada.

Me gustó ayer el enfoque de la homilía de la celebración de Viernes Santo en el Vaticano, cuando el que predicó dijo que, ante las circunstancias injustas y dolorosas que vivimos, podemos situarnos desde dos puntos de vista diferentes: el de las causas o el de los efectos. Ciertamente, estoy convencida de que algunos de los efectos de lo que estamos viviendo pueden ser muy buenos. Me refiero al sentido de solidaridad de unos con otros, a la mejora de las relaciones humanas, al reconocimiento global (con aplausos o sin ellos) de quienes están intentando salvar vidas o proporcionar lo que necesitamos para nuestro sustento, al descubrir la banalización de tantas cosas a las que en los últimos años se le estaba dando importancia, al descubrir el valor de lo sencillo…

Sin embargo, y no solo por estar donde estoy, me siguen preocupando los efectos negativos que esto está ya teniendo y los que va a tener. Aquí, en el batey, hay MUCHA gente pasando hambre. Cada día me llegan mensajes de hombres y mujeres pidiendo ayuda porque no tienen ni comida ni dinero para comprarla, y se trata de padres con hijos, normalmente, varios hijos. Hay que agradecer que el gobierno reparta periódicamente bolsas de alimentos básicos, pero la verdad es que, aparte de que llevan mucha menos cantidad de la que damos nosotros a través del proyecto Son Nuestros Hermanos, ni siquiera llega a todo el mundo, porque hay muchas zonas en el batey no asfaltadas y, normalmente, es por ahí donde vive la gente más necesitada.

Para que os hagáis una idea, lo que da el gobierno es 2 libras de arroz (menos de un kilo), medio litro de aceite, un paquete pequeño de galletas, 1 lata de sardinas, 1 lata de guandules (algo parecido a los guisantes) y 1 bote de sazón.

Por nuestra parte, desde que empezamos el proyecto hace años, para una familia normal damos 10 libras de arroz, 1 de aceite, 2 latas de sardinas, 1 libra de azúcar, 1 de harina, 1 de leche, 5 sopitas (pastillas de Avecrem), 1 paquete de espagueti, otro de macarrones y 2 libras de habichuelas. Eso, para las familias que no son numerosas, para las numerosas damos un poco más. Con esto no pretendo dárnoslas de nada, sé que las comparaciones son odiosas e injustas… Si lo menciono es para que quede claro que lo que se está dando no es suficiente para que la gente sobreviva. Yo soy consciente de que lo que nosotros entregamos no dura más de 3 o 4 días, según el caso, así que puedo imaginar lo que les durará lo que entrega el gobierno. Como quiera, se agradece que al menos haga el reparto.

Hoy estamos en nuestro 25 día de aislamiento y no sé cuánto durará esta situación. Sé que las cifras oficiales mienten (según me dijeron ayer, superamos los 7000), pero os las cuento de todas formas a modo de orientación: el lunes supuestamente había 1828 contagiados, el miércoles 2111 y 108 muertos, y ayer, las cifras hablaban de 2620 contagiados y 126 muertos. Es decir, que aún no hemos alcanzado la meseta, por lo que esto va para largo…

Volviendo al tema de los alimentos, por el momento estamos repartiendo a 50 familias. Hasta ahora hacíamos el reparto cada dos semanas, pero la situación requiere que ya lo hagamos cada semana… al menos mientras dure el dinero. He de decir que, en este sentido, tengo sentimientos muy encontrados. Me refiero al hecho de que estoy contenta por poder ayudar, pero, al mismo tiempo, siento que no es suficiente, que me gustaría poder ayudar a más gente que verdaderamente lo está necesitando. Es muy frustrante, de verdad.

Además, en estos días ha ocurrido otro hecho desagradable. El miércoles por la mañana supe que, unos días atrás, trajeron 42 presos del penal de La Victoria, contagiados de coronavirus, a la cárcel de menores que tenemos en el batey. Lo hicieron a las 12 de la noche, cuando nadie podía ver el suceso, supongo que porque en otros lugares del país la gente se ha quejado cuando han querido enviar a enfermos contagiados a sitios donde podían contagiar fácilmente a otros. El caso es que esta cárcel del batey no es nada segura. De hecho, cuando estaban los menores, continuamente se escapaban saltando la valla. La gente del batey está asustada ante el peligro que supone la posibilidad de que los que han traído se escapen y empiecen a regar el virus, así que el miércoles empezaron a quemar gomas (neumáticos) en señal de protesta. La policía vino y disparó varias veces, lo podíamos oír desde casa. Además, se ve que esparcieron gas lacrimógeno. Nosotras vivimos a medio kilómetro de donde esto ocurrió y hasta aquí nos afectó el gas en los ojos y en la garganta. Me dijeron que ese día una persona murió en el incidente y a otro se lo tuvieron que llevar al hospital por asfixia. Respecto a los presos, parece ser que el martes ya habían muerto cuatro de ellos. No tengo idea de si están recibiendo atención médica o si simplemente los tienen ahí dentro para aislarlos, aunque, conociendo cómo funcionan aquí las cosas, supongo que será esto segundo.

Sé que no son solo estos los que han sacado del penal de La Victoria, sino que están repartiendo en diferentes lugares a los contagiados. Y, según me dijeron ayer, parece ser que no están informando a las familias, por lo que en todo el país hay incertidumbre sobre el paradero de esta pobre gente. Debe ser horroroso, para una madre o una esposa, saber que su hijo o su marido se han contagiado y no tener ni idea de dónde lo han llevado ni en qué condiciones estará. En fin, que el panorama no es muy alentador que digamos…

Tenía más cosas que contaros, pero las dejaré para la próxima. En este rato ya se despertaron el sol y los pajarillos. El sol hoy luce como una bola roja, apenas desperezándose, pero prometiendo un día caluroso. Y los pajarillos deben estar riñendo entre ellos, o bien contándose algo gracioso, a juzgar por el alto volumen de su trino que rompe el silencio. Es hora de irme a la capilla para rezar laudes. Seguramente hoy, como cada Sábado Santo, acompañaremos con nuestra oración a María, desolada por la muerte de su Hijo. Y, en ella, por supuesto, a tantas personas que en estos tiempos difíciles han perdido también algún ser querido.

Como decía más arriba, a pesar de los efectos negativos que estamos viviendo, quiero mantener la esperanza y quedarme con los positivos. El papa Francisco ha dado muchos mensajes en ese sentido durante todo este tiempo, pero quiero terminar con uno en concreto, que nos sirve para todos, creyentes o no:

Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo. Solo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia. Hay muchos que te aprecian, te admiran y te quieren. Y no lo sabes, pero existen personas para quienes eres especial. Me gustaría que recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones personales sin decepciones. Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros. Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza. No es apenas conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos. No es apenas tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato. Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, tristezas, incomprensiones y períodos de crisis emocionales y económicas. Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista para quien sabe viajar para adentro de su propio ser. Ser feliz es dejar de ser victima de los problemas y volverse actor de la propia historia. Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma. Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida. Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos. Es saber hablar de sí mismo. Es tener coraje para oír un “no” hasta de aquellos a quienes aprecias. Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta. Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran. Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de cada uno de nosotros. Es tener madurez para decir “me equivoqué”. Es tener la osadía para decir “perdóname”. Es tener sensibilidad para expresar “te necesito”. Es tener la capacidad de decir “te amo”. Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz… Que en tus primaveras seas amante de la alegría. Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría y la paz. Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo. Pues así serás más apasionado por la vida. Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta. Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia. Jamás desistas… Jamás desistas de las personas que amas. Jamás desistas de ser feliz, ¡pues la vida es un espectáculo imperdible!

 

Un abrazo grande para cada uno, y… ¡¡¡feliz Pascua de Resurrección, fiesta de la Vida y la auténtica Felicidad!!!

 

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

 

“Saldremos enlazados por la Casa Común”

ENLÁZATE POR LA JUSTICIA ante la crisis del CORONAVIRUS

“Saldremos enlazados por la Casa Común

El panorama ante la pandemia que vivimos es poco alentador, tanto en España como a nivel mundial: los sistemas sanitarios desbordados, muchas familias que están quedando en el paro, ni siquiera es posible consolar a los seres queridos que han perdido un familiar, ancianos y enfermos aislados y así una lista innumerable, real y muy cercana. Sin embargo, podemos hacer una lectura esperanzadora, en medio de la noche, porque tenemos la certeza de que el día, antes o después, llegará.

La crisis del coronavirus (COVID-19) nos ha hecho conscientes de nuestra fragilidad. El mundo desarrollado parecía a salvo de todas las noticias negativas: guerras, hambre, catástrofes naturales, incluso las epidemias, las sufrían siempre otras personas, nosotros estábamos a salvo con unos medios económicos y técnicos que nos ayudaban a resolver todos los problemas.  Tal y como nos ha recordado el Papa recientemente “no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo”.i

Ahora nos sentimos débiles y vulnerables y eso nos desconcierta. Pero pasados los días primeros, comenzamos a sentirnos hermanados con todos. El confinamiento de estos días, junto con la reflexión y oración, ha empezado a cambiar nuestras vidas y nuestra percepción del mundo. Más que nunca somos conscientes de que compartimos como familia humana una Casa Común: un hogar del que todas las personas somos responsables y partícipes y en el que también convivimos con otras formas de vida, también con las microscópicas.

El COVID-19  ha hecho que resuene en nosotros con más fuerza que nunca el mensaje de Laudato si y de Querida Amazonía: “todo está conectado”. Y hoy más que nunca somos conscientes de que hay cosas que no se pueden someter a la lógica del mercado: una sanidad universal, la protección de los más débiles, el cuidado de las personas más vulnerables, la preservación del medio ambiente.

Ante nuestros hospitales saturados, podemos experimentar vagamente lo que en otros países se vive a diario: morir de enfermedades por no disponer de médicos, medicinas o condiciones higiénicas suficientes.

Cuando hemos temido no encontrar alimento en los supermercados, hemos podido intuir la situación de otras personas que diariamente no tienen el alimento necesario. No queremos que nuestra propia experiencia del COVID-19 nos impida mirar y trabajar contra los estragos que la pandemia ya está causando en los países empobrecidos, que viven en estado de alarma casi permanente.

Y no queremos que esta crisis y estado de alarma nos haga olvidar la Emergencia Climática que vivimos y que haya un retroceso en los tímidos pasos que gobiernos e instituciones nacionales e internacionales estaban dando para proteger el planeta de su deterioro y su efecto en las personas. Un daño causado, casi siempre, por modos injustos e insostenibles de comprender la economía, el bienestar y el crecimiento.

Pero ese “todo está conectado” lo vemos en esos arco iris dibujados por la infancia con la frase “Todo va a ir bien” y lo sentimos también cada noche cuando aplaudimos solidariamente al personal sanitario, a los cuerpos de seguridad y tantas personas que están poniendo sus dones y talentos al servicio de los demás.

Sabemos que esta crisis global debe hacernos más fuertes, debemos salir de ella con disposición a vivir una vida nueva, más plena, más comunitaria, para sustituir la globalización de la indiferencia por una civilización del amor fraterno.

Llegarán un cielo nuevo y una tierra nueva y veremos que es posible despertar y sentirnos familia en nuestra Casa Común. De esta crisis saldremos quizá más débiles económicamente pero con mayor riqueza y sabiduría, habiendo entendido que cuando ponemos en común lo que tenemos, panes y peces se multiplican hasta saciar y que sobre.

Por todo lo anterior, las instituciones que formamos “Enlázate por la Justicia” proponemos un GESTO DE ESPERANZA para este SÁBADO SANTO de 2020, día en el que parece que Dios no está y que ha abandonado a su Hijo muerto en cruz. Un día donde el fracaso, el dolor, el sufrimiento, la muerte, la tristeza, las tinieblas, las dudas, el abismo y la soledad parecen tomar la Tierra. Un día en el que sólo es posible esperar desde la Fe. Porque sabemos que el Amor tendrá la última palabra y, aunque las huellas de dolor continúen en el Resucitado, su presencia será la certeza de consuelo y de Paz.

Gesto ExJ COVID Texto fundamentación

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 23 de marzo de 2020

Queridos amigos:

Aprovechando el aislamiento por el coronavirus en el que probablemente todos estemos, acudo a mi cita mensual con cada uno de vosotros para contaros cositas de esta parte del mundo.

Confío que todos os encontréis bien y que ninguno de vosotros ni de vuestros familiares se haya contagiado.

Muchos me habéis preguntado cómo están las cosas por aquí. La respuesta: igual que en todas partes. El presidente se dirigió al país para establecer las medidas de precaución el martes pasado, hace exactamente una semana. Los rumores dicen que no lo hizo antes porque interesaba que la gente fuera a votar en las elecciones municipales que tuvimos el domingo 15. Una gran irresponsabilidad… También dicen que hasta ese momento se estuvo ocultando el número de casos de coronavirus en el país, por el mismo motivo. El caso es que en su discurso decretó estado de emergencia, instó al aislamiento social y a la precaución, informó del cierre de escuelas, reducción de jornadas laborales, no aceptación de vuelos europeos… en fin, lo que ha pasado en todas partes. También el obispo, un día después, informó de la cancelación de todas las celebraciones públicas de cualquier tipo en la Iglesia.

Como confirmación de los rumores, el día antes de las elecciones supuestamente solo había 5 casos en todo el país, el día después 21, la cifra ayer ya subió a 220 y hoy a 245.

Mucha gente ha sido responsable desde el principio y se ha quedado en casa, pero otros muchos no. De hecho, se decretó toque de queda de 8 de la noche a 6 de la mañana hace tres días bajo pena de prisión y ya han metido presos a 1500 personas en el país… En el batey las calles están más tranquilas de lo normal, pero sigue habiendo gente caminando por ahí sin mascarilla ni guantes, hombres que se reúnen a jugar al domino… una irresponsabilidad tremenda que traerá consecuencias graves.

Lo malo es que aquí en el batey la mayoría de la gente come de lo que consigue cada día, y como todo se ha paralizado ya hay gente pasando hambre. Y esto va a ir a peor, porque solo estamos en los comienzos. El gobierno está dando unas ayudas, pero son bolsitas pequeñas, con un poco de arroz y otros productos básicos. Lo está haciendo a través de algunas organizaciones y también de las escuelas públicas.

Lo único bueno, que desde el anuncio del presidente no nos han cortado la luz, por lo que al menos la gente puede ver la tele y alumbrarse a todas horas.

Por la ciudad no he ido y no sé cómo están las cosas, pero sí que he salido por los alrededores de Manoguayabo para comprar. El miércoles pasado, justo después de que hablara el presidente, las estanterías de arroz y habichuelas (alimentos básicos aquí) estaban ya vacías.

Esta mañana volví a salir (¡tranquilo, papi, que fui con mascarilla, guantes y hasta manga larga!) y no he podido comprar en ninguno de mis dos sitios habituales porque las filas para entrar eran kilométricas y me hubiera supuesto estar esperando al menos tres horas, cosa que no voy a hacer en estas circunstancias… Está cundiendo el pánico porque van llegando mensajes que dicen que ni siquiera los supermercados y las farmacias van a abrir, pero yo no creo que sean verdad, al menos no los he visto publicados en ningún sitio oficial. Como todos sabemos, este tipo de situaciones suelen provocar rumores falsos que todo el mundo acaba creyendo. Y, hablando de eso… por supuesto, no nos están faltando las predicaciones de los evangélicos y otras sectas que dicen que esto es ya el fin del mundo y que todo viene provocado por los pecados de la gente. Lo malo es que aquí la falta de formación es tan grande que muchos se dejan llevar por esas ideas. Desde que vivo aquí, todos los miércoles por la tarde y los sábados por la mañana llega uno con su bocina (altavoz) y se pone a predicar al lado de nuestra casa. El otro día me dieron ganas de sacar la cabeza por encima de la valla y decirle un par de cositas para que se callara y dejara de sembrar el pánico… En fin, ya veremos cómo acaba todo esto.

Dejando a un lado el tema estrella de estos tiempos, os cuento algo más agradable, por ejemplo, de la Escuelita. Después de mi última carta, en el país hubo dos celebraciones importantes. La primera, el 14 de febrero, día del amor y la amistad. La segunda, el 27, día de la Independencia Nacional. En ambos casos los profes pusieron a los niños a hacer manualidades y, según me contaron, disfrutaron mucho.

Y digo que me contaron porque en realidad yo llevo aquí diez días. Estuve prácticamente un mes fuera, puesto que tuve reuniones en Miami y de ahí me fui a Madrid para tener otras dos reuniones, una de ellas de varios días. Gracias a Dios pude ver también a mi familia, lo cual me deja más tranquila, por todo lo que está pasando. La verdad es que pude volver “por los pelos”… porque mi viaje de vuelta era nuevamente a través de Miami, y mi vuelo fue el último que dejaron entrar proveniente de Europa. Vamos, si llega a ser un día después, allá me quedo.

Después de llegar, atendí gente solo dos días, el sábado y el lunes, y, aunque aquí aún no se había declarado el estado de emergencia, tomé precauciones por si acaso. Mucha gente ni siquiera había oído hablar todavía del coronavirus, así que se extrañaban de verme con mascarilla y guantes…

En mi carta del mes pasado os contaba que andaba un poco desbordada con el proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, por la cantidad de gente que está acudiendo para que le ayude a hacer su pasaporte, porque los necesitan para renovar sus carnets de regularización. Pues para que veáis cómo siguió aumentando el desbordamiento, os cuento que yo siempre he ido organizando las guaguas para ir a la embajada de semana en semana. Es decir, los sábados y los lunes, que es cuando atiendo, iba apuntando gente y completando la guagua que llevaría el miércoles a la embajada, un total de 17 o 18 personas, que son las que caben en la guagua. Cerraba lista y empezaba de nuevo a montar la de la semana siguiente. Pues bien, cuando me fui de República Dominicana el 18 de febrero, ya tenía organizadas dos guaguas para el miércoles 18 de marzo, una para el 19, otras dos para el 25 y otra para el día 1 de abril. Y con la gente que atendí la semana pasada durante los dos días que abrí, completé las de las dos semanas siguientes. ¡Una locura!

Como os podéis imaginar, cuando el martes me avisaron que la Embajada de Haití cerraba por lo del coronavirus (por cierto, fueron más rápidos que el presidente…), me tuve que poner a contactar con las 54 personas que iba a llevar los dos días siguientes para decirles que se suspendían los viajes. No quiero ni pensar cómo me voy a organizar una vez que pase todo esto…

Por la parte de los enfermos, cuando llegué me enteré que volvieron a internar a Adline en el hospital porque empeoró. Ninguno de sus familiares quiso quedarse con su hija Phaimie, y volvió a acogerla el mismo matrimonio de la otra vez.

En cuanto a la buena de Odeta, estando en España me avisaron que se cayó y se clavó algo en el pie que le dejó un agujero profundo. Me asusté mucho, no solo por el hecho en sí, sino por las infecciones que se podía coger siendo diabética. Encima, los días anteriores había estado mal, de nuevo con los vómitos.

Cuando regresé del viaje fui a visitarla con mi compañera Ana. Afortunadamente, tenía el pie bastante cicatrizado y además la encontré de buen humor. Después su marido nos contó que horas antes la había dejado fatal y que fue nuestra visita la que la revivió y la llenó de energía. Sea por lo que sea, me dio tranquilidad verla así, y me alegra haber ido en ese momento, antes de empezar el aislamiento.

Por lo demás, estos días de encierro estoy aprovechando para hacer muchas cosas que tenía atrasadas y, lógicamente, para dedicar más tiempo a la oración, para que esto se controle lo antes posible.

El otro día estaba reparando actas de nacimiento que la gente me trae en muy malas condiciones y, mientras oraba por cada uno de sus dueños, me venía a la mente la comparación sobre lo vulnerable que es el ser humano, TODO ser humano, y lo mucho que nos necesitamos unos a otros. Viendo algunos vídeos que me han llegado de España, donde la gente sale a ciertas horas al balcón a mostrar gestos de solidaridad… o viendo las fotos de las mascarillas que está confeccionando mi madre ¡con tela, filtro de aspiradoras y elásticos!… viendo los esfuerzos que algunas personas están haciendo para que en otros no decaiga la esperanza ni cunda el miedo… me doy cuenta de lo importante que esta situación puede ser para nuestras vidas si nos dejamos de verdad interpelar por ella y pensar más en clave de “nosotros” que en clave de “yo”. Igual todo esto nos ayuda a recordar qué es lo verdaderamente importante en la vida y, en adelante, a vivir de otra manera, con más sensatez, valorando lo pequeño, lo sencillo, lo frágil…

Mi madre tiene en la terraza una maceta con una flor muy bonita, de la que ahora no recuerdo el nombre… se trata de una flor que solo vive un día, pero en ese único día de vida, ofrece su hermosura como regalo gratuito a quien pasa por delante suya… Ojalá sepamos vivir nuestra vida en plenitud, disfrutar de cada momento, de cada persona… dando a todos los que se pongan en nuestro camino lo mejor de nosotros mismos.

Cuidaos mucho y aprovechad el aislamiento de forma creativa. ¡Hasta la próxima!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 8 de diciembre de 2019

Queridos amigos:

Espero que todos os encontréis bien. Siento mucho no haber podido escribir en el mes de noviembre, pero es que hemos tenido muchos problemas con la luz y me ha resultado complicado hacer todo lo que tenía que hacer dependiendo de la electricidad. El caso es que, por una parte, están poniendo en la zona los postes de la luz, supuestamente para tener electricidad las 24 horas del día, aunque en realidad dicen que serán unas 10 o 12. De cualquier manera, saldremos ganando, porque hasta el momento solo tenemos 3 o 4, dependiendo del día. Y, por otra parte, tenemos problemas con el inversor, por lo que, cuando se va la luz de la calle, se va del todo. Así que voy aprovechando el tiempo que hay luz para ir haciendo lo más urgente y… pues nada, que la carta se quedó sin hacer hasta hoy.

El mes de noviembre ha sido bastante movidito, como siempre. Aquí se celebra el mes de la familia y en La Escuelita se ha trabajado ese tema como el valor principal del mes. Como colofón, celebramos la fiesta del día de las familias invitando a los padres de los alumnos. Tuvimos que hacerlo en el local que tengo alquilado para atender a la gente de los papeles, porque la Escuelita se queda pequeña. Aún así estuvimos bastante apretados porque, además de los 82 alumnos que este año hay inscritos, acudieron más de sesenta padres. A pesar de la incomodidad por la falta de espacio, fue un rato muy bonito. Cada uno de los cuatro cursos preparó algunas actuaciones que estuvieron representando: dramatizaciones, canciones, poemas… y al final, todos juntos, cantaron el himno de las familias. Aprovechamos también para dar algunas orientaciones sobre la importancia de la familia dentro de la sociedad y de nuestro ambiente.

Este mes, como es normal, ya tendrán los primeros exámenes del curso, justo antes de las vacaciones, y les daremos las notas en enero. Eso sí, el último día volveremos a celebrar, pero esta vez la navidad. Por cierto, que aquí en Santo Domingo ya está todo decorado de navidad desde finales de septiembre. Llevo seis años aquí y me sigue resultando rara tanta anticipación…

Por la parte del proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, seguimos con la actividad cotidiana, declarando niños y adultos aún indocumentados y yendo cada miércoles a la embajada de Haití a hacer pasaportes.

En noviembre he hecho algunos pasaportes menos de lo normal porque he salido dos veces de viaje, primero a Puerto Rico y después a Miami, donde tenía reunión. A Puerto Rico fui a primeros de mes, para tener convivencia con jóvenes de allá, en equipo con mis hermanos claretianos. La verdad es que fue una gozada de encuentro. Asistieron 23 jóvenes y, bajo el lema “Jesús, el amor más grande”, tuvimos tiempo de reflexionar, profundizar en nuestras vidas, orar, cantar, celebrar… en fin, unas cincuenta horas muy bien aprovechadas y una gran experiencia de Dios para todos. Continuaremos el proceso en febrero.

Por lo demás, sigo encontrando muchos casos bastante dolorosos de gente que vive situaciones muy delicadas. Son personas que me tocan el corazón. Unos lo llevan mejor y otros lo llevan peor. Nuestra querida Odeta ha pasado unas semanas bastante bien, dentro de lo que cabe, pero hace dos días empezó de nuevo con los vómitos, como la otra vez. En aquel momento pensábamos que ya no salía de esa y, sin embargo, se recobró. Esperemos que esta vez ocurra lo mismo.

Y ayer… bueno, ayer no daba crédito a lo que oía. Vino a verme una pobre mujer, y digo pobre en varios sentidos, no sólo en el económico. Es la típica que, cuando uno la ve, parece que no ha roto un plato en su vida y te inspira mucha compasión. Tiene cinco hijos y vive en un lugar de muy difícil acceso, porque es lo único que ha encontrado suficientemente barato como para poder estar. El padre de los hijos no vive en la casa, sino con otra mujer, y va por allí de vez en cuando, pero les da unos 200 pesos al mes para colaborar a la manutención de los niños, lo cual no llega a 4 dólares, o a cuatro euros, vamos, que nada es prácticamente lo mismo. El caso es que a ella la ayudamos hace tres años a conseguir su pasaporte, lógicamente, gratis. Y hace un poco más de un año vino a verme muy preocupada para decirme que fue a Haití a ver a su madre enferma y, a la vuelta, como no tenía dinero para el pasaje, el chófer del autobús le dijo que le entregara su pasaporte hasta que pudiera pagar. La muy ignorante (¡con perdón, pero es que no hay otra palabra!) se lo entregó sin más, sin pedirle un número de teléfono o apuntar el número de placa del autobús. Por supuesto, ¡pasaporte perdido! ¡con lo que cuestan de conseguir! Bien, pues, como os decía, anoche se presentó a verme en el local y quería que le hiciera un papel para que la dejaran entrar en Haití. Le dije que yo no tengo facultades para eso, que fuera a la policía y pusiera una denuncia por haber perdido su pasaporte, a ver si con eso tenía suerte y la dejaban pasar. Pero, al preguntarle que para qué iba a Haití, me dijo que iba para orar por una persona, y me contó “que ella tiene sueños en los que papá Dios le dice que ore por cierta gente”, y que si ella no ora por ellos, se mueren. Como esta persona está en Haití, ella considera que tiene que irse para allá a orar. Hasta aquí se podría pensar que es un alma noble (y seguro que lo es, eso no lo dudo), pero lo que a mí me enerva es que tenga tan poca conciencia como para dejar solos a sus hijos de 1, 4, 6, 8 y 10 años en un lugar como el que viven, y cruce la frontera, sin dinero para el pasaje de vuelta, sin saber cuándo va a volver. En fin, tuve que aguantarme las ganas de agarrarla de los hombros y zarandearla para hacerla entrar en razón, por no faltarle el respeto, porque, aunque lo hubiera hecho, ella se hubiera ido de todas maneras. Nos tocará darle una vueltecita a los niños de vez en cuando por asegurarnos que están bien… ¡Pero este tipo de cosas me hacen alucinar!

En fin, sé que este mes la carta es más corta de lo habitual, pero está a punto de irse la luz y no me gustaría dejarla para otro día, por lo que pueda tardar en encontrar posibilidad para ello, así que mejor lo dejo aquí. Eso sí, hoy celebramos el día de María Inmaculada, patrona de las misioneras claretianas, así que a ella encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestras familias. Y, ya de paso, aprovecho para desearos una muy feliz navidad y una buena entrada de año. Ojalá dejemos que Dios nazca cada día en nuestro corazón.

Un abrazo grande para cada uno y… ¡hasta el 2020!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

26 de septiembre – Día internacional por la eliminación total de las armas nucleares

 

26S, Día Internacional por la Eliminación Total de las Armas Nucleares

La Comisión General de Justicia y Paz de España contempla con gran preocupación el creciente deterioro en las relaciones internacionales y el progresivo desmantelamiento de tratados y mecanismos internacionales de control del armamento nuclear, así como los anunciados planes de ampliación y modernización del mismo por parte de las potencias nucleares. Por ello, la Comisión General de Justicia y Paz de España manifiesta que:
1. Las consecuencias humanitarias del uso de las armas nucleares son devastadoras y de carácter planetario. Cualquier detonación nuclear, ya sea accidental o intencionada, supondrá una catástrofe humana y ecológica de imprevisibles consecuencias. En palabras del Papa Francisco, “el mundo debe condenar el uso y posesión de armas nucleares”, ya que se trata de armas indiscriminadas y  desproporcionadas, injustificables éticamente.

Más información pinchando aquí.

Lee el documento completo aquí: Día Internacional por la Eliminación Total de las Armas Nucleares

DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO

20 de junio, Día Mundial del Refugiado
Hay muchos signos de esperanza: Pongamos en el centro la realidad de los migrantes y refugiados

Madrid, 19 de mayo de 2019.- En el Día Mundial del Refugiado, la Red Migrantes con Derechos –
integrada por la Comisión Episcopal de Migraciones, Cáritas, CONFER y Justicia y Paz— insta a los
líderes españoles y mundiales a fortalecer el compromiso con la realidad de las personas refugiadas y
migrantes, y a generar mecanismos de protección y de acogida desde la solidaridad y la hospitalidad.
En el mundo, hay más de 1.000 millones de personas que están en movimiento. De ellas, 70 millones
han tenido que abandonar sus hogares debido a situaciones de violencia, guerras o desplazamiento.
Muchas de ellas se incorporan a caravanas migrantes que cruzan fronteras a través de rutas que
recorren miles de kilómetros en condiciones inseguras y de extrema vulnerabilidad, y se convierten
en objetivo de las redes de tráfico y trata de personas.
Junto a estas situaciones de movilidad humana, asistimos en toda Europa, en un contexto de políticas
migratorias cada vez más estrictas y de mayor represión contra la migración irregular, a una
criminalización de los defensores de los derechos humanos y de aquellos ciudadanos particulares,
comunidades y organizaciones que tienden su mano a estos refugiados y migrantes.
Mientras avanza este cierre de “puertas” y puertos, y se repite el bloqueo de barcos humanitarios,
desde nuestras organizaciones somos testigos de la tendencia creciente a obstaculizar y estigmatizar
la asistencia humanitaria que las redes de ayuda y los voluntarios brindan a los migrantes en peligro.
Hay sobrados ejemplos de ello, que incluyen casos de procesamiento de miembros de organizaciones
no gubernamentales por haber impulsado operaciones de búsqueda y rescate en las aguas del
Mediterráneo.


Este ambiente hostil, al que no son ajenos determinados discursos políticos, genera un efecto
paralizante en la solidaridad y alimenta aún más los relatos tóxicos y negativos sobre la migración.
Más allá del impacto negativo directo que esto tiene en las vidas de los migrantes y refugiados, la
criminalización de la solidaridad también es peligrosa para la democracia, ya que erosiona la cohesión
social y amenaza a nuestra humanidad.
Recordamos el aliento del Papa Francisco que nos anima a tender puentes, a crear una cultura del
encuentro y a abrir nuestra puerta a aquellas personas que están en el camino, que se encuentran en
mayor vulnerabilidad, porque, como bien lo expresa en su mensaje para la Jornada Mundial del
Migrante y Refugiado, “la presencia de los migrantes y de los refugiados, como en general de las
personas vulnerables, representan hoy en día una invitación a recuperar algunas dimensiones
esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad, que corren el riesgo de
adormecerse con un estilo de vida lleno de comodidades”.
La Red Migrantes con Derechos –que integra a más de 400 instituciones, delegaciones y comunidades
de todo el país, y moviliza a más de 90.000 personas, entre voluntarios y profesionales contratados–
ha acompañado en este último año a cerca de 3 millones de personas en situación de vulnerabilidad
social. Desde esta realidad, queremos poner en valor el compromiso solidario y fraterno que tantos
ciudadanos y colectivos brindan a nuestra sociedad para construir entre todos un futuro en esperanza.
“Estoy intentando regalar lo que otras personas me han entregado”. Estas palabras de Dooa Sharif,
una joven voluntaria siria de una de las instituciones de la Red Migrantes con Derechos que llegó a
España como refugiada y presta apoyo ahora en un programa de acogida, son ejemplo del testimonio
de muchas personas que construyen nuestras sociedades desde los valores de la solidaridad con sus
convecinos y convecinas, especialmente con aquellas personas que se han visto forzadas a dejar sus
hogares.
En este Día Mundial del Refugiado, la Red Migrantes con Derechos lanza un llamamiento a los
responsables políticos y a la ciudadanía para que actúen contra toda criminalización del apoyo
humanitario proporcionado a los migrantes y refugiados, defiendan los derechos de las personas
migrantes y refugiadas, e impulsen sociedades acogedoras donde la solidaridad, el encuentro, la
convivencia y el respeto estén en el centro de las políticas y de la agenda social. Hay muchos signos
de esperanza y desde ellos queremos construir futuro.

Accede al documento completo: Nota MigrantesConDerechos Día del Refugiado 19,06.2019

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 31 de mayo de 2019

Queridos amigos:

Mis mejores deseos en este último día de mayo, fiesta de la Visitación de María, y día de la Vocación Claretiana dentro de nuestra congregación. Muchas felicidades a todas y cada una de mis hermanas, que compartimos este carisma misionero tan bello dentro de la Iglesia.

Las últimas semanas han estado tan cargadas de actividades que casi no sé por dónde empezar. Aunque… ¡sí! Ya sé, ¡empezaremos por las buenas noticias!

Una de las grandes novedades que tenemos es que, por fin, no solo han vuelto a hacer pasaportes en la embajada de Haití, sino que, después de más de un año, han llegado los que se hicieron entre los meses de marzo a julio de 2018, ¡todos juntos!

Respecto a los nuevos pasaportes que se están haciendo, lamentablemente, casi han doblado su precio, puesto que antes costaban 80 dólares y ahora cuestan 140. La ventaja es que antes duraban 5 años y ahora duran 10. Pero el cambio de precio hace que sean aún menos accesibles para la mayoría de la gente.

En cuanto a los pasaportes que han llegado, hasta ahora siempre me los habían entregado a mí, para que yo los repartiera sin necesidad de tener que llevar a la gente a la embajada. Sin embargo, quienes dirigen ahora la embajada han cambiado las normas y obligan a que vaya cada dueño a recoger sus documentos. Por tanto, en menos de 6 días me he visto obligada a llevar cuatro guaguas cargadas de personas para recoger sus pasaportes. No os podéis imaginar lo felices que estaban… después de tanto tiempo de espera… muchos de ellos han perdido sus trabajos en el último año, o no han podido ir a visitar a sus padres enfermos en Haití, a causa de no tener el pasaporte.

Además, los de Migración tienen bien cargadas las pilas y últimamente han hecho muchos estragos en todas partes, también en nuestro batey. Son muchas las personas que en este mes han venido a contarme que fueron agarrados por los de Migración y llevados a Haití, ellos o alguno de sus familiares. Algunos, incluso, más de una vez. Y son muchas las penurias que pasan para poder volver, no solo porque se los llevan con lo puesto, sino porque el camino de vuelta para los ilegales pasa por montes peligrosos en todos los sentidos.

Otra buena noticia dentro del proyecto “Sin Papeles No Soy Nadie” es que, como os decía en mi última carta, fui a ver al jefe de los alcaldes de la zona, para ver si se podía solucionar el tema de las declaraciones de niños que nacieron en la casa con una comadrona. La verdad es que yo iba dispuesta a todo, incluso a acusarlo de abuso de poder en caso de que fuera necesario, pero, afortunadamente, no hizo falta. El señor mostró buena disposición a colaborar y me dijo que iba a convocar una reunión con todos los alcaldes de la zona en la semana siguiente. Pasada la semana, tuve que recordárselo, pero efectivamente la convocó y nos reunimos en la oficina donde atiendo a la gente. Hubo muy buen ambiente entre todos y nos pusimos de acuerdo en cómo íbamos a ir llevando el tema. Realmente esto es un gran paso…

Por la parte del proyecto “Son Nuestros Hermanos”, puedo contaros que el pequeño Wander sigue recuperándose de sus quemaduras, aunque aún no ha podido ser operado por una infección que tiene.

Además de las ayudas ordinarias, hemos dado también otras ayudas importantes a personas que tienen cáncer y a gente que ha tenido accidentes de tráfico, como es el caso del joven Destiné, quien hace unos meses fue atropellado por un camión y sufrió una rotura de los huesos de la pierna. Después de varios meses de espera, por fin esta semana lo han operado. Me pidió que agradeciera a los donantes de KORIMA la ayuda recibida. Sin ella no hubiera podido operarse. Al mismo tiempo, os pide oración para el proceso de recuperación, que es igual de importante que la operación en sí.

En este proyecto, sabéis que además de a los enfermos atendemos a los envejecientes. Quienes me seguís desde el principio recordaréis a Elodia, mi querida viejita ciega a la que estuve cuidando y bañando casi diariamente durante mis primeros años en Santo Domingo. Con gran dolor de mi corazón, llegó un momento en el que se la llevaron a vivir a una zona bastante alejada, y eso hace que ya no pueda visitarla con tanta frecuencia como antes porque, solo para llegar donde vive, necesito caminar durante una hora. Pero me prometí a mí misma que no iba a dejar que pasara más tiempo sin ir a verla y el Viernes Santo, al terminar los oficios, me encaminé hacia allá. Llegué silenciosa, como siempre, sin decir nada empecé a darle besos en la frente, como siempre he hecho al llegar, y al darse ella cuenta de que era yo empezó a gritar “Luna, Luna, ¿eres tú?, ¡Mi luna!”. Creo que en alguna carta ya os conté que ella me pidió permiso hace años para ponerme ese apodo porque, en su interior, ella me ve como una luna. Lógicamente le dije que sí, que podía llamarme como ella quisiera y, desde entonces, ese es mi “apodo haitiano”. El caso es que echamos un ratito muy agradable, compartiendo lo de cada una y preguntándome ella por cada una de las personas que ha conocido estando conmigo, bien en persona, como es el caso de los diferentes voluntarios que han pasado por aquí, o por oídas, como es el caso de cada uno de los miembros de mi familia. Ver, no ve, pero la memoria la tiene estupenda porque, después de tantos años, sigue recordando el nombre de todos: Mariela, Paco, Francisco, Jesús, David, Patricia, Nidia, Mercedes, Antonio, Jose, Fermín, diferentes doctoras que la han visto y resto de voluntarios. Todos los nombres están en sus labios cada día porque ora por todos…

Por la parte de la Escuelita, la semana pasada tuvimos la celebración del día de las madres. Aquí se celebra el último domingo de mayo, por lo que nosotros las homenajeamos el viernes anterior. Cada curso preparó algo, un baile, una poesía, un canto, un pequeño regalito… y luego les dimos un trozo de tarta y refresco.

Con esto, el curso va ya casi llegando a su fin. La próxima semana tendrán sus exámenes, luego entrega de notas a los padres el día 14 y salida de fin de curso el viernes 21 de junio. Este año repetiremos la experiencia del año pasado e iremos a la playa. Confío que disfruten mucho. Para la mayoría de los alumnos que han entrado este año será la primera vez que vayan a la playa…

Por lo demás, en este tiempo he seguido con las actividades vocacionales, he participado en un encuentro de Familia Claretiana en República Dominicana, hemos tenido ordenación diaconal de un hermano claretiano, he empezado a dar un taller de Liturgia en la capilla… en fin, muchas cositas que hacen que ningún día sea igual a otro.

Ahora pasaré un tiempito fuera del batey, las primeras semanas por cuestiones congregacionales, y después porque me toca visitar a mi familia. Así que, con esta carta, me despido hasta el mes de agosto, en que volveré para seguir contándoos las novedades que haya.

Os deseo a todos unas felices vacaciones, con la posibilidad de tener el merecido descanso. Sigamos acogiendo la vida, tal como nos va viniendo, descubriendo la presencia de Dios en todo, especialmente en lo pequeño, en lo vulnerable, en lo frágil…

Un abrazo para cada uno, mi cariño y mi oración.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

ENCUENTRO DE DELEGACIONES Y VOLUNTARIOS

 

Los días 5 y 6 de abril, en el marco de la XIX Asamblea General de la ONG-D Korima Claretianas, se celebró en Madrid un encuentro de delegaciones y voluntarios, trabajando, de la mano de Luis Antonio Rodríguez Huertas, el hecho migratorio.

El viernes por la tarde, fuimos llegando a la casa de Julián Hernández, representantes de las diferentes delegaciones de Korima, así como voluntarios y religiosas, procedentes de distintos puntos de España: Valencia, Carcaixent, Murcia, Vélez Rubio (Almería), Zafra (Badajoz), Tremp (Lérida), Zaragoza, Granada y Madrid. Comenzamos el encuentro con una oración preparada por el grupo misionero de “Korima Pasos” del Colegio Mater Immaculata (Madrid), reflexionando sobre nuestra condición de inmigrantes, desde nuestra propia vida, a la luz de la Palabra… trayendo al corazón todas aquellas realidades humanas que, a lo largo de los años y desde los diferentes lugares en los que habíamos vivido o visitado, habían dejado huella en nosotros.

El sábado fue un día intenso y cargado de emociones. Comenzamos la mañana aplicando al hecho migratorio la “estrategia TDA” y desvelándose uno de los misterios del encuentro, el significado de estas siglas…

Luis nos explicaba el sentido de la primera letra, “T: Tocar”, porque solo cuando una realidad nos alcanza, nos duele y la hacemos nuestra, puede afectarnos e impulsarnos a la acción… Desde ahí, nos invitaba a salir a “tocar” la inmigración, a dejarnos “afectar” por ella. Y así, en pequeños grupos, visitando diferentes zonas de Madrid, pudimos entrar en contacto, con hombres y mujeres que un día dejaron atrás sus países, sus hogares, sus trabajos y familias en busca de un futuro mejor…  A la vuelta, tuvimos un espacio para compartir y reflexionar sobre lo que habíamos experimentado tras ponerle rostro y nombre a la inmigración, para a continuación  meternos de lleno con la segunda letra de la “estrategia TDA”, D, de discernimiento.

Todavía con el corazón profundamente afectado, pudimos escuchar el testimonio de Agustín Marie Ndour Ndong, inmigrante senegalés que llegó hace 19 años a nuestro país y que nos explicó brevemente las causas de la migración africana, haciéndonos caer en la cuenta de que el fenómeno migratorio es inherente a la condición humana y que, en el caso del continente africano,  en su origen, no solo está la historia de esclavitud y colonialismo que marcó la vida de  estos países durante siglos, sino también esas “relaciones vampíricas” a nivel comercial que caracterizan las políticas económicas de las grandes multinacionales y que nosotros, con nuestra forma de vida, alimentamos… Desde ahí, se nos invitó a discernir qué podemos hacer en nuestro día a día, para construir un mundo mejor y más humano, con los dones  y posibilidades que cada uno tenemos.

 

Después de la comida y tras de un breve descanso, comenzamos la tarde de mano del Papa Francisco, con la lectura del “Koriprensa”, una selección de textos significativos del Papa en relación a la inmigración y al desarrollo económico sostenible de nuestro planeta.

Así, pudimos ir descubriendo diferentes principios de intervención en relación al hecho migratorio:

  1. la existencia de las periferias, ya no solo en nuestras ciudades, sino aquellas que nosotros, con nuestra forma de hablar y etiquetar a los demás, vamos construyendo.
  2. la conmoción, verdadero motor de nuestro corazón, pues solo la compasión nos puede llevar a erradicar esta lacra de nuestra sociedad.
  3. la comunidad, pues es trabajando en red, con otros y sin perder el optimismo, la única forma posible de cambiar el mundo.
  4. la dignidad universal del ser humano, pues todos somos hijos de Dios.
  5. la necesidad de tender a la promoción humana frente a las prácticas asistencialistas, haciendo en todo momento, protagonistas a los destinatarios de nuestra acción.
  6. y siempre desde una visión y análisis creyente de la realidad…

Con todas estas claves en nuestro haber, pudimos descubrir el significado de la última letra de la “estrategia TDA”, y como no podía ser de otro modo, la letra A representaba al Amor, porque solo la actuación que tiene como base el amor verdadero, es realmente generadora y constructiva. Y desde esa clave se nos invitaba a ser casa para el otro, hogar en el que toda la humanidad, tenga cabida.

Desde ahí, se nos presentó el testimonio de Dauda, un chico de Costa de Marfil que formó parte, durante un tiempo, del Proyecto Berakah, del que la comunidad claretiana de Sevilla forma parte.

Con sus palabras y la invitación de soltar amarras para amar, terminamos el encuentro, concluyendo la jornada con  la celebración de la XIX Asamblea General de Korima.

Puedes leer el documento, descargándolo desde Crónica Encuentro de Delegaciones y Voluntarios