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CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 31 de mayo de 2018

¡Hola a todos!

Espero que os encontréis bien. Aquí estoy de nuevo para contaros cosas. No sé vosotros, pero yo he tenido un mes muy intenso desde mi última carta, con actividades muy variadas y muchos viajes.

A la semana siguiente de escribiros viví una experiencia muy bonita. En realidad, es algo simple, pero a mí me hizo mucha ilusión. Es que tuvimos las confirmaciones de la parroquia y Regina, una de las jóvenes de la capilla de Bienvenido me pidió que fuera su madrina. La verdad es que desde que estoy aquí mucha gente me ha pedido que sea la madrina de bautizo de sus hijos y siempre he dicho que no, por el simple hecho de que es una responsabilidad grande y las misioneras hoy estamos aquí y mañana allá, por lo que no podría cumplir adecuadamente con esa obligación cuando esté en otro sitio. Sin embargo, cuando Regina vino a pedirme que fuera su madrina de Confirmación, le dije que sí. Me pareció algo distinto. Ella es una joven haitiana que vivió con su madre en Haití hasta hace unos años, cuando su padre fue a buscarla y se la trajo acá. Es muy buena chica, sencilla y responsable. Ese día tuvimos la celebración en la parroquia de Manoguayabo y luego le organizamos una pequeña fiestecilla para comer. Todo muy sencillo y familiar, y lo disfrutamos mucho. Ojalá pueda siempre cuidar de su fe, independientemente de la parte del mundo en la que me encuentre… Una semana después, el 29 de abril, tocaba Día de Familias en San Pedro de Macoris, en la institución donde tenemos a Sandro y Alfredo, los niños que quedaron huérfanos hace un par de años. Como siempre, organicé una guagua para ir a visitarlos. Les hizo mucha ilusión. Una vez más, constatamos lo importante que es para estos niños saber que hay gente fuera que se acuerda de ellos y para quienes siguen siendo importantes.

Esa misma semana viajé a San Francisco de Macoris, para dar un taller de formación sobre los sacramentos a los aspirantes de los Claretianos. Fue una experiencia bonita poder compartir con ellos, no sólo la formación específica, sino otras cuestiones de fe y nuestra propia historia vocacional. Dentro del taller, tuvimos una celebración sencilla pero profunda en la que renovamos nuestro Bautismo. La semana siguiente viajé a Miami. Primero tuve reunión de Consejo Provincial para preparar nuestro primer Capítulo Provincial, que tendremos en julio en Honduras, y luego me quedé unos días para que me pasaran auditoría a la Administración Provincial. Fueron días intensos. Y desde Miami viajé directamente a Puerto Rico. Los misioneros claretianos de allá nos pidieron a los encargados de la Pastoral Vocacional de Santo Domingo que ofreciéramos una convivencia vocacional a los jóvenes de sus tres parroquias. Al final no fue solo la convivencia, sino que aprovechamos para asistir a dos reuniones de jóvenes que había los días previos. Fue una gozada todo lo que allí compartimos, tanto con los jóvenes como con mis hermanos claretianos y con Nancy, seglar claretiana. La acogida que nos brindaron fue estupenda y yo me sentí como en casa.

 

Y hace dos días hemos tenido el último de los encuentros con jóvenes planificados para este curso. Ha sido en Jimaní, en otra parroquia de los Claretianos. El lema del encuentro era “Dios nos regala la vida”, y los jóvenes disfrutaron mucho con las dinámicas que llevábamos preparadas. He de deciros que Jimaní se encuentra en la frontera con Haití. De hecho, la comunidad de los claretianos está a cinco minutos de la frontera. Personalmente, tenía muchas ganas de ir. Muchos no lo sabréis, pero para mí Haití es como un imán que me atrae desde enero del 2010. Recuerdo a la perfección la noche del 10 de enero. Yo estaba en Carcaixent, viendo las noticias con mis hermanas de comunidad, cuando anunciaron el terremoto que asoló el país. A lo largo de mi vida había visto muchas imágenes de terremotos y desastres naturales, pero, por algún motivo, esa situación me impactó profundamente. Recuerdo que, a pesar de lo tarde que era, bajé al despacho de KORIMA y me puse como una loca a enviar correos lanzando una campaña de emergencia para ayudar a los damnificados por el terremoto. Luego canalizamos la ayuda de manera organizada con las Proclades y Promicla, de tal manera que pudimos tener un buen impacto en una parte del país. Pero la verdad es que, si me hubiera sido posible, en ese momento yo me hubiera ido directamente allá a quitar escombros y ofrecer ayuda de primera mano. No pudo ser, y me conformé con hacer lo que podía desde España. Pero, desde ese momento, Haití se instaló en mi corazón.

Cuando me destinaron a República Dominicana pensé “que bien, ya estoy más cerquita de Haití”. Y luego Dios me hizo el regalo de encontrarme con este batey en el que vivo, llenito de haitianos a los que ayudo mediante los diferentes proyectos sociales que tenemos en la comunidad. Para mí, el batey es “mi pequeño Haití”. Sin embargo, ayer estaba ahí, a cinco minutos de la frontera y, lógicamente, no pude resistir la tentación de cruzarla y pisar tierra haitiana. Mis dos hermanos claretianos que me acompañaban fueron buenos y me concedieron el capricho, así que entramos en la zona que llaman Mal Paso, una tierra de nadie entre los dos países, continuamos caminando hasta donde está la bandera haitiana, nos hicimos una foto y nos volvimos. Fue cosa de media hora lo que tardamos, pero me hizo ilusión. Ojalá algún día pueda conocer de verdad algo más de ese país que sigue siendo el más pobre del mundo.

Y entre medias de tanto viaje, he seguido atendiendo gente en el local, continuando la declaración de los niños, llevando gente a la Embajada de Haití a hacerse pasaportes… lo cotidiano.

También la Escuelita sigue con sus actividades. Este lunes tuvimos la celebración del día de las madres. Aquí en Santo Domingo se celebra el último domingo de mayo, por lo que nosotros preparamos algo especial para ellas: una manualidad de regalito, unas poesías, canciones… y luego se les dio refresco y unas galletitas. Los niños estaban nerviositos por las actuaciones que tenían preparadas, pero disfrutaron de lo lindo pudiendo homenajear a sus madres. Ya queda poco para que termine el curso. De hecho, el lunes 11 de junio empiezan sus exámenes, el 15 nos los llevamos de excursión de fin de curso a la playa, y la semana siguiente convocamos a los padres para entregarles las notas. Ciertamente, este curso ha pasado volando.

Bueno, pues esto es todo lo que hoy os cuento. Eso sí, no quiero terminar esta carta sin recordaros que hoy las Misioneras Claretianas celebramos el día de la Vocación Claretiana. Felicito a todas mis hermanas y a todos aquellos de vosotros que compartís nuestro carisma. Pedid a Dios por nuestra Congregación, para que seamos buenas misioneras, estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos. Y pedid también por aquellas chicas a las que Dios pueda haberles regalado el don de esta vocación claretiana, para que lo descubran, lo acepten, lo asuman y formen pronto parte de esta familia.

Ya sí, me despido. Un abrazo grande y feliz mes de junio.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

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1 DE MAYO. POR UN TRABAJO DECENTE

Sumando fuerzas por un trabajo decente

Manifiesto ante el 1º de Mayo 

Las entidades promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) –Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)— unimos nuestras voces y fuerzas en este 1º de Mayo, fiesta de los trabajadores y de san José obrero, para celebrar el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo humano, integral y solidario, y para denunciar la falta del trabajo decente para todas y todos en nuestra sociedad.

Como Iglesia, que quiere ser buena noticia en nuestro mundo, nos hacemos presentes y nos posicionamos en contra de aquellas situaciones que atentan contra la dignidad de las personas.

El sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social.

Nuestro actual sistema económico se apoya en un mercado laboral caracterizado por los elevados índices de desempleo (más de 3,7 millones de parados según  la última EPA) y de la temporalidad, la pobreza de muchos trabajadores, la precariedad de las redes de protección social (especialmente en lo que se refiere a las coberturas por desempleo y la cuantía de las pensiones), los bajos salarios, el incremento de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical, y las dificultades para conciliar vida laboral y familiar.

Detrás de este injusto marco laboral y social se esconden dramáticas historias personales de frustración, inseguridad y explotación, de las que somos testigos directos porque compartimos la vida con las personas que las sufren y las padecemos, también con frecuencia, en nuestras propias vidas.

Ante esta realidad de desigualdad y exclusión que afecta a millones de trabajadores y trabajadoras, las entidades que participamos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente recordamos que «la política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social» (Conferencia Episcopal Española, Iglesia, servidora de los pobres, 32).

Como señalan los obispos españoles, «la política más eficaz para lograr la integración y la cohesión social es, ciertamente, la creación de empleo. Pero, para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable». Y añaden que fue el propio Benedicto XVI quien «lanzó un llamamiento para “una coalición mundial a favor del trabajo decente” y que la apuesta por esta clase de trabajo es el empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento social».

Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:

■ Situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo.

■ Proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida.

■ Lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y todas las mujeres.

■ Garantizar que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.

■ Reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida.
■ Afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social del trabajador.
■ Alcanzar libertad en la empresa para que, como personas expresemos nuestras opiniones, podamos ejercer nuestro derecho a organizarnos colectivamente y participemos de las decisiones que afectan a nuestras vidas.
■ Promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual.

■ Lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.

Como Iglesia en medio del mundo, nuestros movimientos y entidades participan en esta realidad social y sufrimos sus efectos deshumanizadores, lo que nos pone en alerta para cuestionar nuestros estilos de vida y revisar su coherencia a la luz del estilo de vida de Jesús de Nazaret.

Somos denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un trabajo digno para todos.

Como gesto profético, en este 1º de Mayo invitamos a las distintas comunidades cristianas a celebrar la Eucaristía en acción de gracias por el don del trabajo humano y como signo de solidaridad con quienes sufren la deshumanización del trabajo.

Invitamos, igualmente, a participar en aquellas actividades que convoquen las organizaciones sindicales para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad de toda persona y de todas las personas.

Puedes descargar el documento completo en formato pdf aquí.

Para más información en la web de Justicia y Paz.

Escurrir el bulto… entre todos

Así titula Amparo Grau el artículo que publica en la web Acompasando.

Puedes leerlo pinchando en este enlace: Escurrir el bulto…

LA SOBREPRODUCCIÓN DE ALIMENTOS, UN GRAVE RIESGO PARA LA HUMANIDAD…

Nuestro presidente, Jairo Carrasco, ha publicado este artículo en la web Acompasando.

“En el mes de enero tuvimos la oportunidad de reflexionar, al hilo del artículo de Laura Rodríguez, sobre como en España a lo largo de un año, terminan 1.245,9 millones de kilos de alimentos en la basura.

Hoy me gustaría hablar acerca de la sobreproducción de alimentos en el mundo desarrollado, que supone un grave riesgo para el planeta y la humanidad.”

Leer el artículo.

Web Acompasando.

CÁRITAS ELEVA UNA QUEJA AL DEFENSOR DEL PUEBLO POR EL INTERNAMIENTO DE INMIGRANTES EN LA PRISION DE ARCHIDONA

Cáritas Española ha elevado una queja al Defensor del Pueblo ante la decisión del Ministerio del Interior de internar en la futura prisión Málaga II (que está previsto que abra sus puerta en enero próximo en la localidad de Archidona) a varios inmigrantes que en los días previos habían llegado a las costas españolas.

Cáritas considera en su queja que “la llegada de más de 500 personas de origen extranjero mediante patera a las costas murcianas y la decisión de internarlas en la prisión de Archidona, Málaga, nos parece contraria al marco legal establecido en España”. Por ello, se solicita “de la Defensoría del Pueblo a que inste al  Ministerio del Interior y al Gobierno la puesta en libertad de las personas extranjeras de las que los juzgados de Murcia han ordenado un internamiento contrario a nuestro marco legislativo”.

Leer más.

DÍA EUROPEO CONTRA LA TRATA DE SERES HUMANOS

18 de octubre 2017, Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos

 LAS ENTIDADES DE IGLESIA DENUNCIAN LA INVISIBILIDAD QUE AFECTA A LAS MUJERES Y NIÑAS EN SITUACIÓN DE MOVILIDAD FORZADA 

 

18 de octubre 2017. Las organizaciones de Iglesia que acompañan a las personas víctimas de trata recuerdan, con motivo del Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, el principio establecido en el artículo 4 de la Declaración de los Derechos Humanos en 1948, donde se señala que “nadie podrá ser objeto de esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio para la esclavitud están prohibidos en cualquiera de sus formas”.

A pesar de que han transcurrido casi 70 años de la Declaración, denunciamos que esta esclavitud no ha desaparecido, sino que la hemos invisibilizado.

En la actualidad, en el mundo se trafica cada año con miles de personas para extraerles órganos y comercializar con ellos. Lejos de disminuir, se trata de una lacra que va en auge: existen niños y niñas soldado que son obligados a tomar un fusil, y personas con discapacidad explotadas en la mendicidad, al tiempo que aumenta la trata de mujeres forzadas a ejercer la prostitución. Mientras, los ingentes beneficios generados por estas actividades se blanquean en paraísos fiscales que operan con el beneplácito de la comunidad internacional.

La explotación sexual es una de las formas más graves de esclavitud del siglo XXI, que genera un movimiento económico diario de grandes dimensiones y que deja miles de víctimas en el camino. España es uno de los primeros países de Europa consumidor de sexo y prostitución, y en los últimos años estamos observando cómo aumenta el número de víctimas de trata españolas. No podemos acostumbrarnos a ver esta práctica como algo “normal”, ni permanecer indiferentes ante la cosificación de lo más sagrado, como es la vida humana en toda su dimensión de libertad y de dignidad.

La violencia contra las mujeres y las niñas es, probablemente, la violación de los derechos humanos más habitual, y que afecta a un mayor número de personas. Este escándalo cotidiano, que se manifiesta de diferentes maneras y tiene lugar en múltiples espacios, posee una raíz única: la discriminación por ser mujer. Como ha señalado la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “aún se precisan esfuerzos ingentes para garantizar la realización del derecho de las niñas y las mujeres a una vida libre de violencia”. En el caso de la trata, a la desigualdad entre hombres y mujeres, hay que sumar las situaciones de pobreza, e incluso de conflicto, que atraviesan los países de origen de las víctimas.

El fenómeno migratorio en Europa genera, también, situaciones de alta vulnerabilidad, sobre todo en mujeres y niñas. La falta de protección en materia de derechos humanos que padecen las personas en situación de movilidad contribuye a que se acentúe el abuso de poder y las agresiones sexuales, que deja a las víctimas totalmente desamparadas ante la justicia internacional y europea. El drama de las violaciones sufridas por miles de mujeres refugiadas ha sido, precisamente, la “voz de alerta” que muchas organizaciones han lanzado en los últimos meses tanto a los responsables políticos como a la opinión pública.

En territorio de guerra, lo más peligroso no es ser soldado, sino ser mujer. En diversas ocasiones hemos observado como el cuerpo de las mujeres se convierte en campo de batalla, utilizado por todos los actores del conflicto. Sabemos que las mujeres son secuestradas y trasladadas a las zonas de guerra para ser utilizadas como esclavas sexuales. Se ha constatado que, durante las huidas masivas, miles de mujeres, niñas y niños desaparecen y se convierten en la mercancía de un lucrativo e inhumano negocio.

Desgraciadamente el número de víctimas de trata aumenta considerablemente de año en año y, según las estadísticas de Naciones Unidas, un tercio de las víctimas de trata son niños y niñas. En el mundo hay dos millones de niños y niñas objetos de explotación sexual. Como ha exclamado el Papa Francisco, nuestras organizaciones quieren recordar que “son niños, no esclavos” y, como infancia vulnerable, estos niños y niñas tienen derecho a ¡tener derechos! La adopción de medidas en favor de todos ellos no puede esperar más.

En esta Jornada Europea, como entidades cristianas respaldadas por la Sección de Trata de la Comisión Episcopal de Migraciones, denunciamos las políticas que aumentan la vulnerabilidad de las personas y el riesgo de ser sometidas a trata, especialmente los niños y niñas menores de edad y que se encuentran en procesos migratorios.

Urgimos a la sociedad civil y Administraciones públicas a sumar esfuerzos para erradicar esta lacra social, protegiendo a las víctimas y persiguiendo a aquellas personas y organizaciones criminales que se enriquecen a costa de las víctimas.

Descarga el documento: Nota Día Europeo Trata 2017 17.10.2017

Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas

«Enlázate por la Justicia» denuncia deficiencias en el I Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas

COMUNICADO DE PRENSA

«Enlázate por la Justicia» denuncia deficiencias en el I Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas

Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES reafirman su compromiso con el desarrollo y garantía de los Derechos Humanos en el ámbito de la acción de las empresas

Madrid, 25 septiembre de 2017.-

La fecha del 2º aniversario de la entrada en vigor de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2015, es un momento oportuno para que las entidades que impulsamos en la alianza «Enlázate por la Justicia» —Caritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES— hagamos una valoración de la aprobación del I Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas por parte del Consejo de Ministros del pasado 28 de julio.

Esta decisión gubernamental, que, a pesar de algunas deficiencias, creemos positiva, llega varios años después del último borrador, que fue elaborado con la participación de las organizaciones del Tercer Sector y que nunca llegó a ser aprobado. El nuevo texto, sin embargo, se ha reelaborado sin ninguna participación de la sociedad civil y sin conocimiento previo del mismo.

Para nuestras organizaciones, que trabajan en favor de las personas y comunidades más pobres, vulnerables y excluidas del planeta, la defensa activa de los Derechos Humanos, la promoción del desarrollo y la protección del medio ambiente deben estar en la médula de unas políticas públicas realmente orientadas hacia la erradicación de la pobreza. Por eso consideramos esencial la aprobación de un Plan que, siguiendo los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos, establezca en el ámbito nacional el deber del Estado de proteger estos derechos, la responsabilidad de las empresas de respetarlos y garantizar el acceso a mecanismos de reparación para la población afectada en casos de violación de sus derechos.

Para ello, es necesario establecer los mecanismos y acciones que garanticen el cumplimiento del objetivo propuesto en el Plan recién aprobado: que las empresas españolas, sus filiales, proveedores, subcontratistas y cadenas de suministros respeten siempre y en todo lugar los Derechos Humanos, reparando los daños causados por la contravención de los mismos.

Apreciando y agradeciendo la labor de coordinación y sistematización del proceso por parte de la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC) durante el período 2013-2014, denunciamos, sin embargo, que el Plan adolece de las siguientes debilidades:

– No afronta con la debida rotundidad la especial protección que el derecho internacional en materia de Derechos Humanos da a los procesos de consulta y consentimiento previo, libre e informado para las comunidades y pueblos indígenas, ancestrales y afrodescendientes a través del Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

– Carece de una concreción, sistematización y propuesta de desarrollo legislativo de uno de los principios fundamentales en el ámbito de las empresas y los Derechos Humanos como es el de la debida diligencia.

– Traslada a espacios multilaterales lo que el Gobierno de España pueda hacer para impulsar este tipo de medidas. De este modo, por un lado no existe una apuesta clara de colaboración con otros países miembros para convertir a la Unión Europea en una referencia en cuanto a respeto de Derechos Humanos en la acción de las empresas, lo que supondría, a nuestro parecer, un valor añadido frente a otras regiones del mundo; por otro lado, se apuesta por ejercer la influencia de España en un espacio mucho más complejo y donde nuestro país tiene, objetivamente, menos peso, como es la ONU.

– Los mecanismos de reparación que se prevén desarrollar no optan de manera determinante por obligaciones extraterritoriales y sí lo hacen por recursos extrajudiciales que privan de equilibrio entre las partes.

– A pesar de las múltiples acciones y medidas aprobadas en el Plan para los próximos tres años, éste no sólo no cuenta con recursos presupuestarios para ello, sino que además queda condicionada su ejecución a la disposición de presupuesto en cada ejercicio, y se excluye cualquier aumento de gastos de personal de la Administración para su puesta en marcha. Estas restricciones, planteadas al inicio del texto, ponen en tela de juicio la viabilidad y puesta en práctica del Plan propuesto.

Asimismo, el carácter de voluntariedad de los Planes nacionales de Empresas y Derechos Humanos (en desarrollo de la resolución 17/4 de Naciones Unidas sobre los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos) hace necesario —como así declaró hace pocas semanas la directora de la Oficina de Derechos Humanos del MAEC— la consecución del Tratado de Transnacionales que se negocia en Ginebra y que aboga por la creación de normas vinculantes con mecanismos de prevención, sanción y reparación a víctimas de violaciones de Derechos Humanos por parte de empresas transnacionales. En este sentido, desde «Enlázate por la Justicia» consideramos fundamental que España anime a sus socios de la Unión Europea a sacar adelante dicho tratado, que protegería a los más invisibles y excluidos en los países del Sur.

Por último, Caritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES expresan su firme compromiso con el desarrollo, disfrute y garantía de los Derechos Humanos en el ámbito de la acción de las empresas, tanto públicas como privadas, junto a su voluntad de ponerse a disposición de las entidades gubernamentales para el seguimiento y evaluación del Plan aprobado, así como para la elaboración del próximo.