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DEFENDEMOS EL TRABAJO DECENTE

Iglesia por el Trabajo Decente redoblará sus esfuerzos en 2019 para denunciar la indecente precariedad

Las entidades promotoras[1] de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) establecen sus prioridades para 2019.

Los ejes de trabajo de este año son: la convocatoria del Primero de Mayo y de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, del 7 de octubre; la elaboración de materiales de sensibilización y reflexión; la incorporación de nuevos adheridos a ITD y el desarrollo de una política de comunicación.

ITD tendrá en cuenta dos momentos importantes: El centenario de la OIT y el XXV aniversario de La Pastoral Obrera de toda la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española.

 

El empleo creado en España, tras cinco años de recuperación económica sigue marcado por la precariedad y la exclusión. Desde 2014, más del 90% de los contratos registrados son de duración limitada, lo que unido al incremento de la volatilidad de los contratos temporales, la reducción de su duración, el aumento del encadenamiento de contratos y de la jornada parcial, nos conduce a un escenario donde «disponer de un empleo ya no es sinónimo de integración», como dice el último análisis de la Fundación FOESSA, Exclusión estructural e integración social. Una situación social que se agrava por el elevado y profundo número de personas en situación de desempleo (3,3 millones; 47% con más de 1 año en paro) y con más de 1 millón de hogares (1.052.800) con todos sus miembros activos en paro. (EPA, 4T 2018).

ITD prioriza, para este año, abordar la precariedad laboral, su impacto en la trayectoria vital de los trabajadores y de las trabajadoras, de las familias, y en la propia cohesión social. Articulará, de forma transversal, en todos sus ámbitos de incidencia previstos la denuncia sobre la indecente precariedad que descarta a millones de personas al acceso a un «trabajo decente y no de cualquier modo», en palabras del papa Francisco.

El Primero de Mayo, por segundo año consecutivo

Un primer eje de trabajo será realizar, por segundo año consecutivo, la celebración del Primero de Mayo, fiesta de san José obrero y Día internacional de los trabajadores y las trabajadoras, con la convocatoria de vigilias de oración, la elaboración de un manifiesto sobre el sentido creador del trabajo y para denunciar las causas de la falta del trabajo decente, así como para animar a participar en las actividades convocadas, en esta línea, por las organizaciones sindicales.

Jornada Mundial por el Trabajo Decente, quinto año de convocatoria

Un segundo eje se centrará en la convocatoria de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, el 7 de octubre, para insistir en la importancia de cumplir con el objetivo número 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 relacionado con la extensión del empleo digno, clave para el progreso humano, la reducción del hambre, la pobreza, las desigualdades, y el cuidado de la casa común. Para ITD es el quinto año de consecutivo comprometida con esta jornada, que es además compartida con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el movimiento sindical mundial y el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, se convoca en las diócesis del país, durante ese mes de octubre, numerosos gestos y actividades de sensibilización y denuncia.

Comunicación y adhesión

La iniciativa ha diseñado su estrategia de comunicación para ofrecer y acercar las convocatorias, las acciones, los materiales y las reflexiones tanto a la comunidad cristiana como a la sociedad civil. También persiste en su empeño de acercarse a entidades, grupos o realidades parroquiales para presentar sus objetivos, sus tareas y favorecer la adhesión a la iniciativa.

Dos citas importantes para el mundo del trabajo

Además, ITD estará atenta a dos citas importantes para el mundo del trabajo. En el mes de junio, al  «parlamento global» coincidiendo con el centenario de la OIT. Un diálogo iniciado por la OIT desde una orientación que comparte ITD: para un futuro de trabajo decente, es esencial priorizar a las personas. En el mes de noviembre, al cumplirse los 25 años del documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia, de la Conferencia Episcopal Española.

[1] Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)

JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE

 

Declaración Iglesia por el Trabajo Decente

«No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo». «El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima de la persona».

Son algunas de las palabras del papa Francisco sobre el trabajo y su centralidad para la vida de las personas. De manera reiterada nos lo recuerda el Papa.

El trabajo es medio imprescindible de realización personal de la propia vocación y reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas. Mediante el trabajo construimos la vida social y política y contribuimos al Plan de Dios para la humanidad. Si falta el trabajo, la dignidad humana está herida.

Es, por tanto, ineludible poner en primera línea de las agendas de nuestras organizaciones la necesidad de un trabajo decente para todas las personas. Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales y en nuestras agendas personales. Y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

Con esta finalidad, representantes de organizaciones de inspiración católica y de congregaciones religiosas, se reunieron en Roma los días 29 y 30 de abril de 2014 con las autoridades de la Santa Sede y los líderes de la Organización Internacional del Trabajo, con el objetivo de colocar explícitamente el «trabajo decente para todas las personas» entre los objetivos de desarrollo sostenible en la agenda post-2015. Estos representantes elaboraron una declaración que, hoy, organizaciones católicas en España queremos ratificar y hacer nuestra.

Para nuestras entidades, promover y crear un entorno propicio al trabajo decente es esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. En efecto, no podemos dejar sin respuesta el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzada.

En España, en Europa y en todo el mundo, el acceso a un trabajo decente debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas y de las organizaciones sociales, empresariales y sindicales. Es necesaria la articulación de políticas en España, en la Unión Europea y en el ámbito de Naciones Unidas de cara a la consecución de este objetivo. Es urgente la formulación y puesta en práctica de un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo internacionales, junto con unas condiciones de ayuda y unas políticas económicas.

Afirmamos con el papa Francisco que «nuestro sueño vuela más alto. No hablamos solo de asegurar a todos la comida, o un “decoroso sustento”, sino de que tengan “prosperidad sin exceptuar bien alguno”. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida» (EG 192).

España no es ajena a la creciente injusticia social, a la creciente desigualdad y a tasas de desempleo muy superiores a la media europea. Por esto, nos comprometemos a trabajar con las distintas organizaciones que promueven el trabajo decente:

–Apoyando y difundiendo eventos relacionados con la defensa del trabajo decente en España y en el mundo.

–Visibilizando y denunciando en los diferentes medios de comunicación la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente y la pérdida de derechos laborales y sociales que esto supone.

Descarga: Diptico Trabajo Decente 18

Descarga: Díptico reflexión trabajo decente

1 DE MAYO. POR UN TRABAJO DECENTE

Sumando fuerzas por un trabajo decente

Manifiesto ante el 1º de Mayo 

Las entidades promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) –Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)— unimos nuestras voces y fuerzas en este 1º de Mayo, fiesta de los trabajadores y de san José obrero, para celebrar el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo humano, integral y solidario, y para denunciar la falta del trabajo decente para todas y todos en nuestra sociedad.

Como Iglesia, que quiere ser buena noticia en nuestro mundo, nos hacemos presentes y nos posicionamos en contra de aquellas situaciones que atentan contra la dignidad de las personas.

El sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social.

Nuestro actual sistema económico se apoya en un mercado laboral caracterizado por los elevados índices de desempleo (más de 3,7 millones de parados según  la última EPA) y de la temporalidad, la pobreza de muchos trabajadores, la precariedad de las redes de protección social (especialmente en lo que se refiere a las coberturas por desempleo y la cuantía de las pensiones), los bajos salarios, el incremento de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical, y las dificultades para conciliar vida laboral y familiar.

Detrás de este injusto marco laboral y social se esconden dramáticas historias personales de frustración, inseguridad y explotación, de las que somos testigos directos porque compartimos la vida con las personas que las sufren y las padecemos, también con frecuencia, en nuestras propias vidas.

Ante esta realidad de desigualdad y exclusión que afecta a millones de trabajadores y trabajadoras, las entidades que participamos en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente recordamos que «la política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social» (Conferencia Episcopal Española, Iglesia, servidora de los pobres, 32).

Como señalan los obispos españoles, «la política más eficaz para lograr la integración y la cohesión social es, ciertamente, la creación de empleo. Pero, para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable». Y añaden que fue el propio Benedicto XVI quien «lanzó un llamamiento para “una coalición mundial a favor del trabajo decente” y que la apuesta por esta clase de trabajo es el empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento social».

Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:

■ Situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo.

■ Proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida.

■ Lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y todas las mujeres.

■ Garantizar que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.

■ Reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida.
■ Afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social del trabajador.
■ Alcanzar libertad en la empresa para que, como personas expresemos nuestras opiniones, podamos ejercer nuestro derecho a organizarnos colectivamente y participemos de las decisiones que afectan a nuestras vidas.
■ Promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual.

■ Lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.

Como Iglesia en medio del mundo, nuestros movimientos y entidades participan en esta realidad social y sufrimos sus efectos deshumanizadores, lo que nos pone en alerta para cuestionar nuestros estilos de vida y revisar su coherencia a la luz del estilo de vida de Jesús de Nazaret.

Somos denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un trabajo digno para todos.

Como gesto profético, en este 1º de Mayo invitamos a las distintas comunidades cristianas a celebrar la Eucaristía en acción de gracias por el don del trabajo humano y como signo de solidaridad con quienes sufren la deshumanización del trabajo.

Invitamos, igualmente, a participar en aquellas actividades que convoquen las organizaciones sindicales para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad de toda persona y de todas las personas.

Puedes descargar el documento completo en formato pdf aquí.

Para más información en la web de Justicia y Paz.

JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE

MANIFIESTO 7 Octubre

Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) se suma, impulsa y convoca el 7 de octubre la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Con motivo de esta Jornada, que es compartida con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el movimiento sindical mundial y el movimiento mundial de trabajadores cristianos, se convoca durante ese mes, en las diócesis del país, gestos y actividades públicas para sensibilizar y visibilizar la importancia de extender en la sociedad y en la Iglesia la defensa del trabajo decente. ITD favorece estas dinámicas sobre una cuestión central en la sociedad y esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano decente.

La exigencia de trabajo decente no es ajena en la Iglesia. Por citar algunos ejemplos:

1) la encíclica Rerum novarum del papa León XIII: «a nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia; ni ponerle trabas en la marcha hacia su perfeccionamiento» (n. 30).

2) Caritas in veritate, de Benedicto XVI el trabajo decente es «expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer» (n. 63). En 2012 lanzó un llamamiento para «una coalición mundial a favor del trabajo decente».

3) En Laudato si’ el papa Francisco insiste en la importancia de la dignidad del trabajo y del trabajo digno para la realización de la dignidad humana, la lucha contra la pobreza y la configuración de una sociedad que, con el trabajo de las personas, cuide la vida de todos y la casa común, realizando así la vocación humana (n. 128).

4) En Iglesia, servidora de los pobres, instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española, señala «para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable. La apuesta por esta clase de trabajo es el empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento social. La política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social. Defender el trabajo decente significa poner en el centro a la persona en vez de la rentabilidad económica; ir más allá del empleo y distribuirlo justamente; reconocer los trabajos de cuidado necesarios para la vida; luchar por condiciones dignas y el cumplimiento de los derechos; conciliar trabajo y descanso; y desvincular derechos y empleo. Es una misión irrenunciable ante el aumento de las desigualdades y de la pobreza laboral. Y es esencial para una sociedad más decente» (3.6).

Más información en la web de la campaña.

EMPLEO PRECARIO Y PROTECCIÓN SOCIAL

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Podéis descargar el informe completo aquí: ANALISIS Y PERSPECTIVAS 2015