• Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

    Únete a otros 988 seguidores

  • NUESTRA WEB

  • MEMORIAS

  • BOLETINES

  • REDES SOCIALES

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 4 de febrero de 2020

 

Queridos amigos:

Espero que todos hayáis tenido una buena entrada de año y que os encontréis bien. Llevo semanas queriendo escribir, pero hasta ahora no encuentro el momento.

De hecho, acabo de llegar de Puerto Rico. Como os comentaba en mi última carta, hemos iniciado un proceso de profundización en la fe y de discernimiento con jóvenes de allá. Este segundo encuentro tenía el lema “Un amor que sueña y que te envía” y ha sido una auténtica gozada, como el anterior. Participaron 28 jóvenes con ganas de encontrarse con Jesús y de vivir con autenticidad. El próximo lo tendremos en marzo.

Además de este encuentro, el día que llegué participé en una reunión de la comunidad Kaleo de Seglares Claretianos. Me invitaron para compartir con ellos cuál es el carisma de las misioneras claretianas y también para que les contara sobre la misión que tengo aquí en República Dominicana. Fue un rato muy agradable, fraterno… en el que pudimos reforzar lazos como Familia Claretiana. Y esto, no solo con los Seglares, sino con mis hermanos claretianos, que con tanto cariño y cercanía me acogen siempre.

Ya de antes, de diciembre, puedo contaros que los niños de La Escuelita hicieron sus exámenes y, tal como estaba previsto, tuvieron su fiestecita de navidad. A pesar de que este año fue mucho más humilde que el año pasado, porque no contamos con gente de fuera que viniera a animar la fiesta ni tampoco con muchos recursos, la verdad es que disfrutaron lo que tuvimos. Cantamos, jugamos, bailamos y comimos. Tampoco este año hemos podido regalar nada con motivo de la fiesta de los Reyes, pero bueno, confiamos en que vengan tiempos mejores…

Además de esta fiesta, tuvimos otras dos que organizamos para los envejecientes, tanto de Bienvenido como de Hato Nuevo. Se nos ocurrió hacerlo desde FUCLADIV, la fundación que tenemos aquí, con la idea de ofrecer un espacio especial para esta gentecilla que ya ha acumulado tantos años de vida y que está tan poco protegida en este entorno. Aunque fue una cosita sencilla, todos lo agradecieron mucho.

Sobre las enfermas que ya os suenan familiares, Odeta se va manteniendo, con días mejores y con días peores. Va acudiendo a sus citas médicas en el oncológico y tomando su tratamiento a base de morfina para aguantar el dolor y el malestar. Y quien me preocupa más es Adline. Después de un mes interna en el hospital, la mandaron a casa porque no tenía quien la acompañara. Ella se congrega en una iglesia evangélica del batey. Yo hablé con el pastor de esa iglesia cuando la internaron, para que organizara un plan con su gente a fin de poder acompañarla. Y lo hizo, pero se ve que al final la gente se cansó y dejó de ir, por lo que la pobre tuvo que volver a su casa. Hace un par de semanas fui a visitarla y me dio mucha pena porque está hinchadísima.

Como dicen que su hepatitis, además de ser incurable, es contagiosa, sentí miedo por si su hija pudiese haberse contagiado, así que la llevé a hacerse análisis de todo tipo. Gracias a Dios la pequeña Phaimie está bien. Lo malo es que hace diez días, cuando Phaimie vino para que le diera el dinero para pagar el alquiler de la casa, me contó que su madre se quería ir a Haití, pero a ella no se la llevaba. Todos tenemos claro que se quiere ir a Haití para morir allá, pero nos preocupa qué será de la niña. El matrimonio con el que la dejó cuando estuvo interna en el hospital no quiere asumir la responsabilidad de nuevo, así que andamos viendo qué podemos hacer. Ya os contaré…

Por otra parte, en las vacaciones de navidad fui a visitar a Elodia, la viejita ciega de quien tantas veces os he hablado. Como siempre, se puso a dar gritos de alegría cuando sintió mis besos en su frente. A pesar de su edad, sigue teniendo la cabeza estupendamente, porque inmediatamente se puso a preguntarme por mis padres, mi hermano, hermanas de comunidad que han pasado por aquí y voluntarios, recordando el nombre de cada cual. Además de eso, me estuvo enseñando un vestido blanco que alguien le había regalado para poder ponérselo cuando se muera. Para ella siempre ha sido muy importante tener algo digno para ese momento… y al final, ya cuando estaba a punto de irme, me pidió un favor. Quería que me llevara un donativo para la iglesia, por lo bendecida que se siente por Dios. Por supuesto, le dije que lo haría. Se puso a buscar entre sus pertenencias, a tientas como siempre, y como le costaba encontrarlo, le pregunté cuánto iba a darme, con la intención de decirle que ya lo ponía yo de su parte. Pues bien, me quedé estupefacta cuando me dijo que eran 200 pesos. Esa cantidad equivale a unos 4 dólares, o 3.25 euros. Ciertamente puede parecer que no es mucho, pero la verdad es que sí lo es. Para que os hagáis una idea, aquí la gente suele echar 5 o 10 pesos en la colecta de la iglesia. Al preguntarle de dónde había sacado ese dinero, me contó que uno de los chicos a los que ella cuidaba cuando era joven fue a verla por navidad y se lo regaló. Y ella, que pocas veces ha tenido ese dinero en la mano, estaba tan agradecida a Dios que quiso hacer su ofrenda. Me recordó a la viudita del evangelio, que echó al cepillo los dos únicos céntimos que tenía. Una vez más, me reafirmo en la idea de que quien menos tiene más da.

Por lo demás, el proyecto Sin Papeles No Soy Nadie va a toda marcha. Mañana, mismamente, tengo organizadas, no una, sino dos guaguas para ir a la embajada. Por una parte, han llegado los pasaportes que se hicieron en octubre y noviembre de 2019, por lo que llevo a muchos de los que lo hicieron en esa fecha. Y, por otra, empiezo a sentirme desbordada por la cantidad de gente que viene para hacer su pasaporte. Resulta que este año toca renovar los carnets de regularización que se hicieron en 2018, y la nueva norma es que a quien no tenga pasaporte -o lo tenga vencido- no se le va a renovar el carnet, con lo cual, volverían a estar ilegales en el país. Esto aplica ahora también a quienes quieren declarar a sus hijos nacidos aquí. Antes podían declararlos teniendo algún documento de identidad (acta o cédula), pero ahora también exigen tener el pasaporte.

En principio, la medida es buena -porque es importante que todos tengan su pasaporte- y hasta lógica. Pero a mí me supone una cantidad ingente de personas para llevar a la embajada, y un gran problema en este momento, puesto que no tengo ya dinero. Es más, ni siquiera sé si se van a aprobar los proyectos ni por cuánto importe. Así que ando un poco angustiada con esto. Pero, como siempre, no perdemos la esperanza, confiando en que Dios no abandona a sus hijos más necesitados.

No con los proyectos de aquí, sino con otros de Cuba, pudimos experimentar esto justamente hace unas semanas. Nos invitaron de una parroquia de Estados Unidos donde trabaja una de nuestras hermanas para presentar la realidad de allá y, en concreto, uno de los proyectos de evangelización para los que aún no habíamos conseguido financiación. Fuimos otra hermana y yo, e hicimos nuestra presentación en las homilías de las cinco misas del fin de semana. La gente se volcó y los donativos que hemos recibido superan con muchísimas creces las expectativas que teníamos. Verdaderamente, hay mucha gente buena en el mundo, con ganas de ayudar. Desde aquí, mi agradecimiento a todos.

Bueno, pues voy poniendo fin a esta carta. Os deseo a todos lo mejor, lo que más estéis necesitando en este momento de vuestras vidas. Un abrazo grande desde estas tierras y mi oración.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 8 de diciembre de 2019

Queridos amigos:

Espero que todos os encontréis bien. Siento mucho no haber podido escribir en el mes de noviembre, pero es que hemos tenido muchos problemas con la luz y me ha resultado complicado hacer todo lo que tenía que hacer dependiendo de la electricidad. El caso es que, por una parte, están poniendo en la zona los postes de la luz, supuestamente para tener electricidad las 24 horas del día, aunque en realidad dicen que serán unas 10 o 12. De cualquier manera, saldremos ganando, porque hasta el momento solo tenemos 3 o 4, dependiendo del día. Y, por otra parte, tenemos problemas con el inversor, por lo que, cuando se va la luz de la calle, se va del todo. Así que voy aprovechando el tiempo que hay luz para ir haciendo lo más urgente y… pues nada, que la carta se quedó sin hacer hasta hoy.

El mes de noviembre ha sido bastante movidito, como siempre. Aquí se celebra el mes de la familia y en La Escuelita se ha trabajado ese tema como el valor principal del mes. Como colofón, celebramos la fiesta del día de las familias invitando a los padres de los alumnos. Tuvimos que hacerlo en el local que tengo alquilado para atender a la gente de los papeles, porque la Escuelita se queda pequeña. Aún así estuvimos bastante apretados porque, además de los 82 alumnos que este año hay inscritos, acudieron más de sesenta padres. A pesar de la incomodidad por la falta de espacio, fue un rato muy bonito. Cada uno de los cuatro cursos preparó algunas actuaciones que estuvieron representando: dramatizaciones, canciones, poemas… y al final, todos juntos, cantaron el himno de las familias. Aprovechamos también para dar algunas orientaciones sobre la importancia de la familia dentro de la sociedad y de nuestro ambiente.

Este mes, como es normal, ya tendrán los primeros exámenes del curso, justo antes de las vacaciones, y les daremos las notas en enero. Eso sí, el último día volveremos a celebrar, pero esta vez la navidad. Por cierto, que aquí en Santo Domingo ya está todo decorado de navidad desde finales de septiembre. Llevo seis años aquí y me sigue resultando rara tanta anticipación…

Por la parte del proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, seguimos con la actividad cotidiana, declarando niños y adultos aún indocumentados y yendo cada miércoles a la embajada de Haití a hacer pasaportes.

En noviembre he hecho algunos pasaportes menos de lo normal porque he salido dos veces de viaje, primero a Puerto Rico y después a Miami, donde tenía reunión. A Puerto Rico fui a primeros de mes, para tener convivencia con jóvenes de allá, en equipo con mis hermanos claretianos. La verdad es que fue una gozada de encuentro. Asistieron 23 jóvenes y, bajo el lema “Jesús, el amor más grande”, tuvimos tiempo de reflexionar, profundizar en nuestras vidas, orar, cantar, celebrar… en fin, unas cincuenta horas muy bien aprovechadas y una gran experiencia de Dios para todos. Continuaremos el proceso en febrero.

Por lo demás, sigo encontrando muchos casos bastante dolorosos de gente que vive situaciones muy delicadas. Son personas que me tocan el corazón. Unos lo llevan mejor y otros lo llevan peor. Nuestra querida Odeta ha pasado unas semanas bastante bien, dentro de lo que cabe, pero hace dos días empezó de nuevo con los vómitos, como la otra vez. En aquel momento pensábamos que ya no salía de esa y, sin embargo, se recobró. Esperemos que esta vez ocurra lo mismo.

Y ayer… bueno, ayer no daba crédito a lo que oía. Vino a verme una pobre mujer, y digo pobre en varios sentidos, no sólo en el económico. Es la típica que, cuando uno la ve, parece que no ha roto un plato en su vida y te inspira mucha compasión. Tiene cinco hijos y vive en un lugar de muy difícil acceso, porque es lo único que ha encontrado suficientemente barato como para poder estar. El padre de los hijos no vive en la casa, sino con otra mujer, y va por allí de vez en cuando, pero les da unos 200 pesos al mes para colaborar a la manutención de los niños, lo cual no llega a 4 dólares, o a cuatro euros, vamos, que nada es prácticamente lo mismo. El caso es que a ella la ayudamos hace tres años a conseguir su pasaporte, lógicamente, gratis. Y hace un poco más de un año vino a verme muy preocupada para decirme que fue a Haití a ver a su madre enferma y, a la vuelta, como no tenía dinero para el pasaje, el chófer del autobús le dijo que le entregara su pasaporte hasta que pudiera pagar. La muy ignorante (¡con perdón, pero es que no hay otra palabra!) se lo entregó sin más, sin pedirle un número de teléfono o apuntar el número de placa del autobús. Por supuesto, ¡pasaporte perdido! ¡con lo que cuestan de conseguir! Bien, pues, como os decía, anoche se presentó a verme en el local y quería que le hiciera un papel para que la dejaran entrar en Haití. Le dije que yo no tengo facultades para eso, que fuera a la policía y pusiera una denuncia por haber perdido su pasaporte, a ver si con eso tenía suerte y la dejaban pasar. Pero, al preguntarle que para qué iba a Haití, me dijo que iba para orar por una persona, y me contó “que ella tiene sueños en los que papá Dios le dice que ore por cierta gente”, y que si ella no ora por ellos, se mueren. Como esta persona está en Haití, ella considera que tiene que irse para allá a orar. Hasta aquí se podría pensar que es un alma noble (y seguro que lo es, eso no lo dudo), pero lo que a mí me enerva es que tenga tan poca conciencia como para dejar solos a sus hijos de 1, 4, 6, 8 y 10 años en un lugar como el que viven, y cruce la frontera, sin dinero para el pasaje de vuelta, sin saber cuándo va a volver. En fin, tuve que aguantarme las ganas de agarrarla de los hombros y zarandearla para hacerla entrar en razón, por no faltarle el respeto, porque, aunque lo hubiera hecho, ella se hubiera ido de todas maneras. Nos tocará darle una vueltecita a los niños de vez en cuando por asegurarnos que están bien… ¡Pero este tipo de cosas me hacen alucinar!

En fin, sé que este mes la carta es más corta de lo habitual, pero está a punto de irse la luz y no me gustaría dejarla para otro día, por lo que pueda tardar en encontrar posibilidad para ello, así que mejor lo dejo aquí. Eso sí, hoy celebramos el día de María Inmaculada, patrona de las misioneras claretianas, así que a ella encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestras familias. Y, ya de paso, aprovecho para desearos una muy feliz navidad y una buena entrada de año. Ojalá dejemos que Dios nazca cada día en nuestro corazón.

Un abrazo grande para cada uno y… ¡hasta el 2020!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

BELÉN, EL MUSICAL

El Colegio María Inmaculada de Carcaixent, para apoyar y recaudar fondos para el Proyecto solidario de Claretianas en Mpasa (Congo) va a realizar un musical de Navidad: BELÉN, EL MUSICAL. En él participan alumnos y profesores de todos los cursos.

Si quieres apoyar el Proyecto puedes participar con un donativo en Fila cero en la cuenta de KORIMA: ES30 0075 0096 6706 0017 7934

RECOGIDA DE DINERO PARA EL DISPENSARIO DE MPASA

Desde Estados Unidos nos llega esta carta con el testimonio de los niños de la familia Castro-Molina que, ante las necesidades de la misión de las Claretianas en Kinsasa, han decidido iniciar una campaña de recogida de dinero entre sus familiares y amigos. Si ponemos nuestro granito de arena, entre todos lo conseguiremos. Esta es la carta que nos envían:

Lawrenceville (NJ, USA) 11.07.2019

Hola a todos,

Somos la familia Castro-Molina. Somos misioneros y estamos ayudando a las Hermanas Claretianas. Ellas tienen una misión en Kinsasa, la capital de la República Democrática del Congo. Entre otras cosas, tienen un dispensario donde curan a la gente. Mama nos ha dicho que se ha roto el ecógrafo que es un aparato que sirve para ver si la gente está enferma. Si el aparato está roto, los médicos no se enteran y la gente no se cura.

Todas las noches rezamos por la misión y hemos pensado que podríamos conseguir el dinero para arreglar el ecógrafo. Marcos ha donado su colección de monedas de todos los Estados de EEUU. Aun no la tiene completa pero en total dispone de 12,75 dólares. Algo es algo, y lo pone para nuestra pequeña misión. Martha tiene 7 dólares que se ganó jugando al baloncesto y va a poner 5 dólares para arreglar el aparato. Además, os envía un dibujo para animaros a todos, y Elena pone siete dólares de lo que su abuela le da.

Os escribimos esta carta para deciros que entre todos y aunque sea poco a poco, se puede conseguir dinero y os animamos a ayudar en la misión. Decídselo a vuestros padres y amigos.

Si no podéis colaborar con dinero rezad por la misión. La oración es muy importante porque: le recordamos a Dios cuales son nuestras necesidades, mantenemos unida la cadena de bondades, descongelamos nuestro corazón y el de los demás y hacemos que la gente que está triste se sienta mejor. ANIMAOS.

Si podéis colaborar con algo de vuestros ahorros decídselo a vuestros padres. Ellos pueden ingresarlo en Korima-Claretianas ES3000750096670600177934. Mi madre dice que el concepto pongáis “Ecógrafo” y si queréis también el nombre completo y el DNI de vuestros padres, para algo de Hacienda, que no sabemos lo que es.

¡Que Dios os bendiga!

 

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 30 de octubre de 2019

Queridos amigos:

Aquí vuelvo, intentando ser fiel a mi cita mensual con vosotros, con la confianza de que todos os encontréis bien.

Se está terminando ya este mes de octubre, un mes misionero y claretiano por excelencia, pero este año aún más por haber sido convocado de manera extraordinaria por nuestro papa Francisco. Ojalá todas las actividades que se han realizado a lo largo y ancho del mundo sirvan para crear más conciencia misionera en todos nosotros y que, poco a poco, se vayan viendo los frutos.

Con motivo de este mes misionero, una de mis hermanas y yo tuvimos un encuentro con adolescentes el sábado pasado, en una comunidad llamada El Caimito, por el centro del país, y aprovechamos los materiales misioneros de la OMP para profundizar en el sentido misionero que el bautismo le da a nuestra vida. Creo que les gustó mucho el testimonio que les dimos sobre nuestra vocación misionera.

Y con motivo del mes claretiano, el domingo también participamos en el Encuentro Nacional de Jóvenes Claretianos del país que cada año organizamos desde la Familia Claretiana. Este año el lema fue “Tu Palabra nos envía”. Fue un día bonito en el que compartimos la eucaristía, diferentes talleres organizados por cada rama de la Familia Claretiana y presentaciones que los diferentes grupos de jóvenes habían preparado para la ocasión.

Por lo demás, hemos seguido con las actividades habituales, los lunes y sábados por la tarde atendiendo gente en la oficina, los miércoles llevando gente a la embajada a hacer su pasaporte o a recogerlo y, semanalmente, cuidando que todo funcione bien en La Escuelita, visitando enfermos, preparando cada quince días el pedido de alimentos que repartimos a familias necesitadas… A mediados de mes tuvimos la primera reunión de padres de este curso de los niños de La Escuelita. La hicimos en el local donde atiendo a la gente, puesto que el número de alumnos ha aumentado tanto en estos últimos años que ya no cabemos en La Escuelita para reunirnos. La verdad es que fue todo muy bien. Como siempre, lo organicé de tal manera que cada una de las maestras diera formación sobre algún aspecto: alimentación adecuada, normas de higiene, importancia del juego y del afecto… y, por supuesto, las normas que tenemos en La Escuelita. Los padres salieron contentos y animados para procurar ser más responsables en la educación de sus hijos.

También se alegraron al saber que ya íbamos a entregar la camiseta del uniforme. No había hecho el pedido hasta ahora porque aún seguían viniendo familias para inscribir a sus hijos, pero como ya es imposible apuntar a nadie más porque no nos queda casi espacio para movernos, cerré definitivamente la lista e hice el pedido. Así que ya, cada día, se puede ver en el batey un reguerito de chicos vistiendo orgullosos la camiseta de su uniforme…

Hasta aquí las noticias buenas o agradables. Pero, como en todas partes, la vida no es fácil para todo el mundo. Y ahora que os escribo y repaso mentalmente lo que ha sido este mes, me doy cuenta que se han juntado muchas desgracias para bastante gente.

Algunos me habéis preguntado de manera personal por Odeta y Adline. Ambas siguen mal. La verdad es que Odeta mejoró un poco durante un par de semanas después de recibir el nuevo tratamiento de morfina, pero se ve que ya el organismo se le debe haber acostumbrado porque desde la semana pasada vuelve a tener mucho dolor por la osteoartrosis lumbar y los vómitos han vuelto. En cuanto a Adline, lleva interna en el hospital casi un mes. Afortunadamente, el pastor de la iglesia en la que ella se congrega se ha hecho cargo del asunto y cada día va enviando gente que pueda quedarse con ella, porque si no está acompañada no puede quedarse allí. Mientras, la pobre Phaimie, su hija, se está quedando en la casa de un matrimonio que la ha acogido hasta que su madre salga.

Además de ellas dos, han aparecido nuevas personas con situaciones muy complicadas y que me han tocado mucho. Por ejemplo, un chico joven, que está solo en el país, que ha contraído tuberculosis. Está malviviendo en un cuartito de 2 x 2 metros que ha conseguido. Cuando fui a verlo la primera vez me impactó lo flaquito que está y el mal aspecto que tiene. Estaba tumbado en el suelo, en una colchoneta de menos de 5 centímetros de grosor. Ya le llevamos una camita, que es pequeña, pero que al menos le libra de la humedad del suelo. Y le estamos llevando también algo de comida para que se mantenga.

O el caso del marido de Nelina, que al llegar a su casa descubrió que alguien había entrado y, antes de tener tiempo para reaccionar, el ladrón lo infló a machetazos.

O el de Edianie, una mujer joven que apareció la semana pasada en la oficina y me contó que apresaron a su marido porque intentó separar a dos que se estaban peleando y lo acusaron a él sin tener nada que ver en el asunto. Ahora ella está sola, con sus tres hijos, sin dinero para comprar comida, ni pagar el alquiler de la casa, sin poder ir a visitarlo ni llevarle medicinas…

O el de tantos que han sido agarrados por Migración y deportados a Haití, dejando aquí a sus mujeres e hijos absolutamente desamparados. En las noticias dijeron esta mañana que, solo en esta semana, han detenido y deportado a 1392 extranjeros. Lo triste es que cuando los detienen los tratan como animales, como si no fueran personas. A muchos de ellos les quitan sus documentos, dejándolos indocumentados y a otros ni siquiera les dejan que se los enseñen. Tanto es así, que ya me han llegado algunas personas que han tenido que ir a la frontera a buscar a sus hijos porque, una vez allá, vieron que estaban legales en el país y no podían deportarlos. De corazón os digo que a este mundo le falta mucha humanidad…

También hemos tenido 2 muertes muy sufridas en el batey en este mes. La primera fue la del hijo de Yetá, una de las mujeres a la que venimos ayudando hace tiempo, al que metieron 9 balazos en el cuerpo en menos de un minuto. Y, curiosamente, a menos de cien metros de la comandancia de la policía… La segunda muerte fue la del nieto de Memena, otra de las que reciben nuestra ayuda. El niño tenía un añito y murió de dengue. Un dolor tremendo. Sus padres están destrozados. La madre ni siquiera tuvo fuerzas para ir a enterrar a su hijo al cementerio… Lo enterramos al día siguiente por la mañana. El camino al cementerio siempre me impresiona. Tenemos que ir hasta Hato Nuevo, y la gente va caminando detrás del coche fúnebre, o en moto, abriéndole paso. Yo, por primera vez, fui en moto. No os exagero cuando os digo que íbamos más de cien motos, parando cada cien metros para no generar mucha distancia respecto al coche fúnebre. Ese camino me resultó conmovedor.

Y el cementerio en sí es algo que también me choca siempre que voy. No hay ningún tipo de orden ni de cuidado… ¡ni de camino! las tumbas están pegadas unas con otras, de tal manera que para llegar al sitio donde se va a enterrar a la persona fallecida hay que ir pisando las tumbas y saltando por encima de ellas. Y en el momento del enterramiento, todo es tan estrecho que cada cual se sube donde puede para ver. Pero todos lo ven lo más normal. Eso es algo en lo que todavía no me he inculturado…

No quiero terminar sin mencionar la situación de Haití. No sé si os llegan las noticias, pero la cosa allá está cada vez peor, hasta tal punto que ha vuelto a declararse en estado de emergencia. A principios de mes, ni siquiera la gente podía pasar por la frontera, y ahora ya vuelve haber tránsito, pero no deja de ser peligroso por lo que se está viviendo. En fin, oremos por ese pueblo tan pobre y tan castigado.

Un abrazo grande para cada uno y mucho ánimo con lo que cada cual tenga entre manos. ¡Volvemos a encontrarnos el próximo mes!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

FARMACIA SOLIDARIA CON MPASA

El pasado 24 de octubre, celebración de San Antonio María Claret, el colegio de Zafra desarrolló la actividad “Farmacia solidaria” en apoyo del Proyecto solidario de colegios Claretianas de este curso. En el vídeo podéis ver cómo se desarrolló la actividad.

PROYECTO SOLIDARIO COLEGIOS CLARETIANAS 2019-2020

DISPENSARIO MARÍA ANTONIA PARÍS.

Os damos a conocer el proyecto que al “son del corazón” de los alumnos y alumnas de los colegios titularidad de las Misioneras Claretianas de Europa vamos a apoyar.

Volvemos a poner nuestro corazón y manos en África, en concreto en Mpasa (República Democrática del Congo) y vamos a trabajar en el área sanitaria, en concreto en el Dispensario y Maternidad María Antonia París.

Nos hemos propuesto:

  • Dotar de agua y refrigeración las zonas de quirófanos.
  • Comprar medicamentos y reactivos de laboratorio para poder prevenir o diagnosticar con mayor rapidez enfermedades.
  • Mejorar la dotación de material de esterilización y quirúrgico.

Se trata de un proyecto ambicioso presupuestado en 30.000 euros. Por cierto, cantidad casi alcanzada este último año. Aprovechamos para informaros que se obtuvo una recaudación de 24.990 euros entre todos los colegios de España.

Os dejamos el enlace de los vídeos para que podáis ver algunas imágenes del proyecto y os invitamos a utilizarlo para sensibilizar y darlo a conocer entre vuestras amistades y familia.

No queremos acabar este artículo sin dar las gracias a los equipos de pastoral de todos los colegios Claretianas (Tremp, Zaragoza, Laviana, Oviedo, Madrid, Zafra y Carcaixent) por todo el trabajo en las campañas preparadas para los alumnos. Hay muchas novedades este año ¡no os las perdáis!