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DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO

20 de junio, Día Mundial del Refugiado
Hay muchos signos de esperanza: Pongamos en el centro la realidad de los migrantes y refugiados

Madrid, 19 de mayo de 2019.- En el Día Mundial del Refugiado, la Red Migrantes con Derechos –
integrada por la Comisión Episcopal de Migraciones, Cáritas, CONFER y Justicia y Paz— insta a los
líderes españoles y mundiales a fortalecer el compromiso con la realidad de las personas refugiadas y
migrantes, y a generar mecanismos de protección y de acogida desde la solidaridad y la hospitalidad.
En el mundo, hay más de 1.000 millones de personas que están en movimiento. De ellas, 70 millones
han tenido que abandonar sus hogares debido a situaciones de violencia, guerras o desplazamiento.
Muchas de ellas se incorporan a caravanas migrantes que cruzan fronteras a través de rutas que
recorren miles de kilómetros en condiciones inseguras y de extrema vulnerabilidad, y se convierten
en objetivo de las redes de tráfico y trata de personas.
Junto a estas situaciones de movilidad humana, asistimos en toda Europa, en un contexto de políticas
migratorias cada vez más estrictas y de mayor represión contra la migración irregular, a una
criminalización de los defensores de los derechos humanos y de aquellos ciudadanos particulares,
comunidades y organizaciones que tienden su mano a estos refugiados y migrantes.
Mientras avanza este cierre de “puertas” y puertos, y se repite el bloqueo de barcos humanitarios,
desde nuestras organizaciones somos testigos de la tendencia creciente a obstaculizar y estigmatizar
la asistencia humanitaria que las redes de ayuda y los voluntarios brindan a los migrantes en peligro.
Hay sobrados ejemplos de ello, que incluyen casos de procesamiento de miembros de organizaciones
no gubernamentales por haber impulsado operaciones de búsqueda y rescate en las aguas del
Mediterráneo.


Este ambiente hostil, al que no son ajenos determinados discursos políticos, genera un efecto
paralizante en la solidaridad y alimenta aún más los relatos tóxicos y negativos sobre la migración.
Más allá del impacto negativo directo que esto tiene en las vidas de los migrantes y refugiados, la
criminalización de la solidaridad también es peligrosa para la democracia, ya que erosiona la cohesión
social y amenaza a nuestra humanidad.
Recordamos el aliento del Papa Francisco que nos anima a tender puentes, a crear una cultura del
encuentro y a abrir nuestra puerta a aquellas personas que están en el camino, que se encuentran en
mayor vulnerabilidad, porque, como bien lo expresa en su mensaje para la Jornada Mundial del
Migrante y Refugiado, “la presencia de los migrantes y de los refugiados, como en general de las
personas vulnerables, representan hoy en día una invitación a recuperar algunas dimensiones
esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad, que corren el riesgo de
adormecerse con un estilo de vida lleno de comodidades”.
La Red Migrantes con Derechos –que integra a más de 400 instituciones, delegaciones y comunidades
de todo el país, y moviliza a más de 90.000 personas, entre voluntarios y profesionales contratados–
ha acompañado en este último año a cerca de 3 millones de personas en situación de vulnerabilidad
social. Desde esta realidad, queremos poner en valor el compromiso solidario y fraterno que tantos
ciudadanos y colectivos brindan a nuestra sociedad para construir entre todos un futuro en esperanza.
“Estoy intentando regalar lo que otras personas me han entregado”. Estas palabras de Dooa Sharif,
una joven voluntaria siria de una de las instituciones de la Red Migrantes con Derechos que llegó a
España como refugiada y presta apoyo ahora en un programa de acogida, son ejemplo del testimonio
de muchas personas que construyen nuestras sociedades desde los valores de la solidaridad con sus
convecinos y convecinas, especialmente con aquellas personas que se han visto forzadas a dejar sus
hogares.
En este Día Mundial del Refugiado, la Red Migrantes con Derechos lanza un llamamiento a los
responsables políticos y a la ciudadanía para que actúen contra toda criminalización del apoyo
humanitario proporcionado a los migrantes y refugiados, defiendan los derechos de las personas
migrantes y refugiadas, e impulsen sociedades acogedoras donde la solidaridad, el encuentro, la
convivencia y el respeto estén en el centro de las políticas y de la agenda social. Hay muchos signos
de esperanza y desde ellos queremos construir futuro.

Accede al documento completo: Nota MigrantesConDerechos Día del Refugiado 19,06.2019

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ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE VOLUNTARIADO

ATRÉVETE A SALTAR…

Bajo este lema estamos celebrando en el colegio María Inmaculada de Carcaixent un encuentro, dirigido por Luis Rodríguez, de formación con los chicos y chicas voluntarios que han participado en la experiencia solidaria en Níjar.

Saltar hacia dentro, para cambiar cada uno y cambiar el mundo: este es el eje a partir del cual los chicos están reflexionando en esta jornada.

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 31 de mayo de 2019

Queridos amigos:

Mis mejores deseos en este último día de mayo, fiesta de la Visitación de María, y día de la Vocación Claretiana dentro de nuestra congregación. Muchas felicidades a todas y cada una de mis hermanas, que compartimos este carisma misionero tan bello dentro de la Iglesia.

Las últimas semanas han estado tan cargadas de actividades que casi no sé por dónde empezar. Aunque… ¡sí! Ya sé, ¡empezaremos por las buenas noticias!

Una de las grandes novedades que tenemos es que, por fin, no solo han vuelto a hacer pasaportes en la embajada de Haití, sino que, después de más de un año, han llegado los que se hicieron entre los meses de marzo a julio de 2018, ¡todos juntos!

Respecto a los nuevos pasaportes que se están haciendo, lamentablemente, casi han doblado su precio, puesto que antes costaban 80 dólares y ahora cuestan 140. La ventaja es que antes duraban 5 años y ahora duran 10. Pero el cambio de precio hace que sean aún menos accesibles para la mayoría de la gente.

En cuanto a los pasaportes que han llegado, hasta ahora siempre me los habían entregado a mí, para que yo los repartiera sin necesidad de tener que llevar a la gente a la embajada. Sin embargo, quienes dirigen ahora la embajada han cambiado las normas y obligan a que vaya cada dueño a recoger sus documentos. Por tanto, en menos de 6 días me he visto obligada a llevar cuatro guaguas cargadas de personas para recoger sus pasaportes. No os podéis imaginar lo felices que estaban… después de tanto tiempo de espera… muchos de ellos han perdido sus trabajos en el último año, o no han podido ir a visitar a sus padres enfermos en Haití, a causa de no tener el pasaporte.

Además, los de Migración tienen bien cargadas las pilas y últimamente han hecho muchos estragos en todas partes, también en nuestro batey. Son muchas las personas que en este mes han venido a contarme que fueron agarrados por los de Migración y llevados a Haití, ellos o alguno de sus familiares. Algunos, incluso, más de una vez. Y son muchas las penurias que pasan para poder volver, no solo porque se los llevan con lo puesto, sino porque el camino de vuelta para los ilegales pasa por montes peligrosos en todos los sentidos.

Otra buena noticia dentro del proyecto “Sin Papeles No Soy Nadie” es que, como os decía en mi última carta, fui a ver al jefe de los alcaldes de la zona, para ver si se podía solucionar el tema de las declaraciones de niños que nacieron en la casa con una comadrona. La verdad es que yo iba dispuesta a todo, incluso a acusarlo de abuso de poder en caso de que fuera necesario, pero, afortunadamente, no hizo falta. El señor mostró buena disposición a colaborar y me dijo que iba a convocar una reunión con todos los alcaldes de la zona en la semana siguiente. Pasada la semana, tuve que recordárselo, pero efectivamente la convocó y nos reunimos en la oficina donde atiendo a la gente. Hubo muy buen ambiente entre todos y nos pusimos de acuerdo en cómo íbamos a ir llevando el tema. Realmente esto es un gran paso…

Por la parte del proyecto “Son Nuestros Hermanos”, puedo contaros que el pequeño Wander sigue recuperándose de sus quemaduras, aunque aún no ha podido ser operado por una infección que tiene.

Además de las ayudas ordinarias, hemos dado también otras ayudas importantes a personas que tienen cáncer y a gente que ha tenido accidentes de tráfico, como es el caso del joven Destiné, quien hace unos meses fue atropellado por un camión y sufrió una rotura de los huesos de la pierna. Después de varios meses de espera, por fin esta semana lo han operado. Me pidió que agradeciera a los donantes de KORIMA la ayuda recibida. Sin ella no hubiera podido operarse. Al mismo tiempo, os pide oración para el proceso de recuperación, que es igual de importante que la operación en sí.

En este proyecto, sabéis que además de a los enfermos atendemos a los envejecientes. Quienes me seguís desde el principio recordaréis a Elodia, mi querida viejita ciega a la que estuve cuidando y bañando casi diariamente durante mis primeros años en Santo Domingo. Con gran dolor de mi corazón, llegó un momento en el que se la llevaron a vivir a una zona bastante alejada, y eso hace que ya no pueda visitarla con tanta frecuencia como antes porque, solo para llegar donde vive, necesito caminar durante una hora. Pero me prometí a mí misma que no iba a dejar que pasara más tiempo sin ir a verla y el Viernes Santo, al terminar los oficios, me encaminé hacia allá. Llegué silenciosa, como siempre, sin decir nada empecé a darle besos en la frente, como siempre he hecho al llegar, y al darse ella cuenta de que era yo empezó a gritar “Luna, Luna, ¿eres tú?, ¡Mi luna!”. Creo que en alguna carta ya os conté que ella me pidió permiso hace años para ponerme ese apodo porque, en su interior, ella me ve como una luna. Lógicamente le dije que sí, que podía llamarme como ella quisiera y, desde entonces, ese es mi “apodo haitiano”. El caso es que echamos un ratito muy agradable, compartiendo lo de cada una y preguntándome ella por cada una de las personas que ha conocido estando conmigo, bien en persona, como es el caso de los diferentes voluntarios que han pasado por aquí, o por oídas, como es el caso de cada uno de los miembros de mi familia. Ver, no ve, pero la memoria la tiene estupenda porque, después de tantos años, sigue recordando el nombre de todos: Mariela, Paco, Francisco, Jesús, David, Patricia, Nidia, Mercedes, Antonio, Jose, Fermín, diferentes doctoras que la han visto y resto de voluntarios. Todos los nombres están en sus labios cada día porque ora por todos…

Por la parte de la Escuelita, la semana pasada tuvimos la celebración del día de las madres. Aquí se celebra el último domingo de mayo, por lo que nosotros las homenajeamos el viernes anterior. Cada curso preparó algo, un baile, una poesía, un canto, un pequeño regalito… y luego les dimos un trozo de tarta y refresco.

Con esto, el curso va ya casi llegando a su fin. La próxima semana tendrán sus exámenes, luego entrega de notas a los padres el día 14 y salida de fin de curso el viernes 21 de junio. Este año repetiremos la experiencia del año pasado e iremos a la playa. Confío que disfruten mucho. Para la mayoría de los alumnos que han entrado este año será la primera vez que vayan a la playa…

Por lo demás, en este tiempo he seguido con las actividades vocacionales, he participado en un encuentro de Familia Claretiana en República Dominicana, hemos tenido ordenación diaconal de un hermano claretiano, he empezado a dar un taller de Liturgia en la capilla… en fin, muchas cositas que hacen que ningún día sea igual a otro.

Ahora pasaré un tiempito fuera del batey, las primeras semanas por cuestiones congregacionales, y después porque me toca visitar a mi familia. Así que, con esta carta, me despido hasta el mes de agosto, en que volveré para seguir contándoos las novedades que haya.

Os deseo a todos unas felices vacaciones, con la posibilidad de tener el merecido descanso. Sigamos acogiendo la vida, tal como nos va viniendo, descubriendo la presencia de Dios en todo, especialmente en lo pequeño, en lo vulnerable, en lo frágil…

Un abrazo para cada uno, mi cariño y mi oración.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

Testimonio Níjar – Colegio Mater de Madrid

“Sueña”. Qué bonitas palabras me decía mi abuela de pequeño, y yo, siempre el oído bien abierto le respondía: “mi sueño es ser futbolista”. Hoy lo pienso y se me ponen los pelos de punta.

Hace unos años teníamos unos sueños y unas aspiraciones para el futuro, y generalmente estos iban cambiando cada semana en función de la película que veía en el cine: un día policía, al otro militar, un gran empresario…En cambio, para mí el futbol-sala no ha sido fruto de la ciencia ficción, sino de la dedicación y ambición, y este se va incrementando con el paso del tiempo. Ese era mi gran sueño.

Y sí, digo era, porque hace un par de semanas he vivido una experiencia inolvidable que me ha hecho cambiar de opinión sobre el ámbito de los sueños y las metas, y ahora os explicaré por qué. Hace unos días estuve en San Isidro de Níjar (Almería) con el resto de mis compañeros de una actividad de voluntariado, y conocimos personas inmigrantes que de verdad nos tocaron el corazón. Nos contaron como habían llegado a España y la infinidad de adversidades que habían sufrido; algunos de ellos perdieron la familia y muchos estuvieron a punto de quedarse en el intento de entrar en el país; pero lo que más nos llamó la atención fue la sonrisa con la que siempre nos recibían y la ilusión que le ponen a todo.

Conocimos un chico que trabajaban en los almacenes y no tenía familia ni amigos; y apenas recibía un sueldo que era incapaz de cubrir sus necesidades básicas; en cambio, nos contó que lucharía por cumplir su sueño: ser carpintero en una gran ciudad.

Este tipo de vivencias me han hecho darme cuenta de que muchas veces somos unos inconscientes porque no valoramos las cosas que tenemos; empezando por la familia o la educación, y que damos por hecho bienes materiales que a otras personas les puede constar una vida entera trabajando para conseguirlos. Ellos tienen los mismos sueños que nosotros; pero posiblemente tengan el triple de dificultades para conseguirlos, ya que definitivamente lo único que nos diferencia de ellos es el país donde nacemos, únicamente eso.

Posiblemente, si hoy me preguntaran cual es mi sueño, me costaría más esfuerzo responder, no me expresaría con exactitud; pero este se basaría en asegurar un futuro feliz para todas las personas y que no tengan que vivir lo que han vivido esas personas que he conocido, al igual que otros millones de anónimos que sufren en silencio. Mis metas como futbolista o mis miedos en los estudios no merecen ni la décima parte de atención que esas personas. Como dijo un compañero mío: “y luego soy tan ingenuo de tenerle miedo a un examen, y en cambio estas personas han tenido que pasar semanas en la calle sin comida ni techo…¡Cuánta razón tiene!

A partir de ahora voy a empezar a contarle a la gente la experiencia que he vivido y les plantearé una pregunta muy directa: ¿Si ellos luchan por sus sueños, por qué no tú?

Jaime

EXPERIENCIA SOLIDARIA NÍJAR 2019 – TESTIMONIOS

Los alumnos de 1º de Bachillerato del colegio María Inmaculada de Carcaixent nos dejan sus testimonios de la experiencia vivida en Níjar.

Nijar… Creo que una buena definición para esta experiencia seria “inexplicable”. Necesitas vivirla porque sobre todo es una experiencia a nivel personal, y un muy buen momento para convivir tanto con compañeros como profesores.

Desde que subí a la furgoneta note que este “viaje” iba a ser distinto, pero supongo que eso dependerá de los compañeros y profesores que te acompañen. En mi caso ha sido una oportunidad para conocernos mejor, aprender que los profesores pueden llegar a ser uno más en nuestras conversaciones haciendo la cena, en el coche o minutos antes de dormir y aprender a convivir con gente diferente a ti pero con un mismo objetivo: hacer que la experiencia sea lo más enriquecedora posible y que todos estemos a gusto.

Al llegar a Níjar conoces a las hermanas mercedarias que, a pesar de la avanzada edad de algunas, transmiten más vitalidad que cualquiera de nosotros y empiezas a hacerte la idea de que van a ser unos días intensos pero con un sentido pleno y, lo más importante, con recompensa moral.

Una vez pasado el primer día, sobre todo cuando estaba intentando dormir, echaba la vista atrás y pensaba en todo lo que había hecho en el día. No había día en el que no me hubiera sentido útil y a la vez egoísta: útil porque te das cuenta que estés haciendo bolsas de comida, de ropa, dando clases de español o simplemente hablando con uno de los inmigrantes has aportado tu granito de arena, les has ayudado a sacar una sonrisa, pero el pensamiento que más abundaba en mi cabeza era que egoísta soy. Cuando te ves rodeado de tanta miseria y de tantos problemas cuya solución está todavía muy muy lejos, recuerdas las tonterías de las que te quejas o haces mala cara a la gente de tu alrededor. Por ejemplo, cuando estaba haciendo bolsas de comida pensaba en cuando no me gusta algo de comer o no me apetece y no acabo el plato o lo tiro. La realidad de estas personas es que van a tener que comer alubias, arroz o pasta aunque no les guste, porque no hay más, es lo único que pueden comer gracias a las hermanas.

Aprendes a valorar cosas que no se valoran normalmente, por ejemplo poder asistir a la escuela, tener ropa con la que vestirte o tener una casa en condiciones. Pero todas estas cosas son materiales, lo que de verdad importa es llegar a enseñarte a valorar cosas que van más allá: por ejemplo tener a la familia y a los amigos cerca para poder contarles tus días buenos y los no tan buenos, poder tener una seguridad de que la familia que está contigo va a estar bien y no durmiendo en medio de la nada bajo cuatro plásticos. A pesar de todos estos problemas todos te recibirán con una gran sonrisa y aprenderás más de ellos que ellos de ti.

Carla


Nada más llegar, la pobreza y las malas condiciones de vida se hacen obvias. Es suficiente con mirar a través de la ventana del coche en las inmediaciones de San Isidro, donde se encuentran los asentamientos, para crear una primera impresión de la pobreza y la necesidad con la que viven la inmensa mayoría de los inmigrantes allí. Es en ese momento cuando te das cuenta de que ninguno de los que vais allí vais a salvar el mundo, y mucho menos en cuatro días, pero que, en realidad, toda ayuda es poca y sobre todo necesaria.

A lo largo del viaje hubo detalles que fueron cambiando mi mentalidad poco a poco y es que los inmigrantes que habitan aquí se ven a ellos mismos de una forma totalmente diferente de la imagen de ellos que nosotros tenemos en mente. Y es por esto que en vez de un pueblo gris y afligido por una gran contrariedad como la pobreza y la falta de recursos, nos encontramos con un pueblo trabajador, hospitalario, con una mentalidad de grupo inquebrantable, con una sonrisa que no se desvanece ni al contar todas las tragedias que han pasado y con unas ganas enormes de aprender y crecer anteponiendo siempre las necesidades y el bienestar de los demás a las suyas.

El primer día, en el taller de español conocí a Moussa y lo invité a que viniera a cenar junto con su amigo Keita. Una vez en la mesa, vi un poco intranquilo a Moussa y le pregunté por qué no comía nada, entonces, en voz baja, me respondió que él no había hecho nada para ganar esa comida y que por tanto no la merecía. Los dos últimos días, estuvo con nosotros Qüesi el cual fue seguramente el que más nos marcó a todos ya que además de su apasionante historia de cómo había dejado a su madre y sus hermanos con tan solo 10 años para poder ganar más dinero y enviárselo para que tuvieran una mejor vida, nos contó la historia de cómo había perdido la movilidad en uno de sus brazos pero nos dimos cuenta de que ni esto ni la pobreza en la que vivía le impedía ser feliz y sobre todo más agradecido que todos nosotros juntos. Es por esto que el último día que nos acompañó nos regaló una bolsa con comida equivalente a su sueldo de un día y nos agradeció muchísimo uno por uno las dos comidas que había hecho en nuestra casa pero sobre todo el tiempo que habíamos pasado con él. ¡Qué belleza de persona! Además de esto el ambiente de grupo, el buen rollo y la buena convivencia por parte de todos los compañeros y profesores fue una de las cosas que marcó la diferencia para que esta experiencia pasara de ser una buena experiencia a una experiencia espectacular e inolvidable en cualquier aspecto.

Una vez pasada esta experiencia ya habiendo reflexionado en casa, llegué a la conclusión de que como dijo Juanjo y nunca voy a olvidar: NO hicimos una obra caritativa, hicimos una obra de ayuda entre iguales. Y después de todo lo que he vivido en este poco tiempo lo he entendido, obviamente nosotros ayudamos proporcionándoles algunos recursos básicos y nuestro tiempo pero ellos nos ayudan con algo mucho más valioso, transmitiéndonos sus historias de superación y de forma real y espontánea esos valores tan necesarios en nuestra sociedad y que ellos tienen tatuados a fuego en su código de conducta en su día a día.

Iago


A lo largo de nuestra vida, vivimos diferentes experiencias. Níjar ha sido una de estas. Recuerdo lo ilusionada que estaba por ir así como también recuerdo lo abismada que estuve los días posteriores a la experiencia, la cual calificaría como una de las más enriquecedoras de mi vida.

En primer lugar, quiero resaltar lo que ha significado para mí estar con personas que lo han dado todo y lo siguen dando para poder vivir de una manera digna. Han dejado atrás sus familias, sus casas, sus idiomas y sus culturas, entre muchísimos otros objetos y valores, para llegar a España. Me asombra el coraje de estas personas por el hecho de poner su vida en juego. Sin embargo, muchos de ellos viven en condiciones infrahumanas y son explotados en sus trabajos.

De igual modo, esta experiencia me ha evocado una serie reflexiones que hacen que me plantee qué es lo que yo he hecho para merecer la vida que vivo. ¿Por qué yo puedo vivir en una casa y comer todos los días y ellos no? Encontrar respuestas a estas preguntas me parece una labor muy complicada. De hecho, no creo que haya una justificación que explique tal desigualdad. Nadie se merece dormir en la calle o no comer durante varios días.

Por otro lado, quiero comentar que uno de los problemas que más me ha preocupado ha sido el hecho de que los inmigrantes no sean tratados como personas en muchas ocasiones. Cuando hemos estado con ellos en la escuela o en la casa, nos hemos dado cuenta de que, además de tener necesidades básicas como alimentarse o vestirse, necesitan ser aceptados y tratados como personas, ni más ni menos. Estoy segura de que hacer que un inmigrante se sienta integrado, aunque sea durante un corto periodo de tiempo, es algo que está en nuestras manos. Nosotros debemos ser capaces de escucharlos y de hablarles con total naturalidad y de la misma manera que conversaríamos con un compañero de clase o con un amigo.

Sin duda alguna, Níjar ha sido una experiencia de la que he aprendido muchísimo. Además, me ha incitado a una serie de reflexiones y me ha despertado unos sentimientos que no los he pasado por alto, sino que he profundizado en ellos. Sé que yo no voy a poder cambiar la triste realidad de tanta gente pero sé que debo y, sobre todo, quiero aportar todo aquello que esté en mis manos para contribuir a la lucha por un mundo justo e igualitario.

Inma


Cuando nos plantearon la idea de ir a Níjar dije “¿Por qué no?” Así que sin dudarlo me apunté, total así vivía algo distinto y pasaba más tiempo con mis amigos.

Ahora que ya ha acabado puedo asegurar que no es para nada como me lo esperaba. Una cosa de las que he estado pensando mucho es en la ignorancia, y es que hasta que no chocas con una realidad así no te das cuenta de lo que realmente está pasando.

Durante estos cinco días hemos conocido a gente con historias realmente duras, de esas que salen en la tele y dices “pobrecitos”, pero a día de hoy puedo decir que cambia mucho de verlo en una pantalla a que te lo cuenten en persona y, sin embargo, siempre estaban todos sonriendo y dando gracias por lo que tenían. Se les veía felices y para eso no tenían la necesidad de tener miles de cosas.

Sinceramente, más que ayudarlos siento que han sido ellos los que me han aportado a mí una mirada mucho más amplia del mundo, cosa que me ha marcado mucho.

Además, gracias a la convivencia del grupo, hemos cogido mucha más confianza entre todos nosotros, nos hemos reído, hemos llorado y hemos compartido momentos que nunca olvidaremos y eso, sin duda, ha sido de lo mejor de la experiencia.

Así que sí, sin dudarlo repetiría este viaje una y otra vez y creo que todo el mundo debería de hacerlo por lo menos una vez en su vida.

Por último quiero dar las gracias a todas y cada una de las personas que han formado parte de esto, ojalá repetir todos juntos.

Nuria


Siempre me ha gustado ayudar a los demás en todo lo que podía y más. De hecho, desde tercero de la ESO llevo idealizando esta experiencia y es que Níjar ha superado con creces mis expectativas, y además es un pueblo donde se mezclan todas las formas de ser de una persona. Por un lado, se encuentra la vanidad y el egoísmo de las personas, por otro la supervivencia y la guerra constante por hacerse un hueco en la sociedad. Por último, la bondad y la caridad de aquellas personas que socorren a las personas pertenecientes al segundo grupo.

Ya hace un mes que volvimos de Níjar y sigo pensando en qué puede llevar a una persona a tomar decisiones tan locas como para arriesgarse a perder la vida. Tampoco entiendo cuán vacío puede estar un corazón para ignorar a un ser humano con necesidades tan básicas como comer. Cuando llegamos a San Isidro de Níjar era de noche y por tanto no pudimos observar con todo detalle la realidad que allí existe día a día. Pasaron los días y tuvimos la oportunidad y el privilegio de escuchar historias tan impactantes como la de aquellas personas que por aquella casa pasaron durante los días que nosotros allí estábamos.

Tengo que decir que las cosas que vi allí me han ayudado a abrir los ojos. He aprendido a saber qué está bien y que está mal. Muchas veces regresábamos a la casa con dolor de cabeza, de espalda e incluso de pies, pero, en cuanto alguien necesitaba de nuestra ayuda, automáticamente dejábamos de lado el cansancio y ayudábamos en cuanto podíamos al compañero, así que en ese aspecto también hemos mejorado mucho a nivel de confianza grupal.

Realmente, ha sido una experiencia muy enriquecedora y por tanto totalmente recomendable a todos aquellos que tengan el afán de ayudar a los demás. Cuando llegamos a aquel pueblo, llegamos todos con la predisposición de ayudar a aquellos que lo necesitan, pero lo que menos esperas es volver con la cabeza llena de ideas buenas para ayudar a los demás y con el corazón casi más lleno de amor que cuando ingresamos en Níjar. Aquellas personas a las que ayudamos nos demostraban el amor y, pese a no compartir ni siquiera el mismo idioma, eran capaces de traspasar esa barrera y demostrar su amor y gratitud que tenían para con nosotros. Y, sinceramente, creo que en pocas ocasiones he sentido tanto amor y cariño sincero como cuando te agradecían aquello que nosotros, por muy insignificante que fuese, hacíamos.

Creo que no me equivoco si digo que allí aprendimos mucho más de la vida que en todos los años que llevamos viviendo. Al haber tenido la oportunidad de ir a este municipio hemos podido comprobar que pese a estar en un país desarrollado, hemos olvidado que los necesitados cada vez lo son más. Ya tienen suficientes barreras en la vida como para que nosotros y nuestra indiferencia sea una más de ellas, por tanto, me comprometo a hacer en lo posible un poquito la vida más fácil a los demás.

Por último, quería añadir, que al regresar de Níjar y pensar en frío sobre todas aquellas cosas que habíamos visto y vivido, me llevo a encontrar varias conclusiones, las cuales compartiré a continuación. La primera es que la avaricia transforma el corazón del ser humano haciéndolas explotadoras de aquellas personas necesitadas. La segunda es que cuando las personas sufren el corazón tiene dos opciones, o se hiela o, por lo contrario, se convierte en bondadoso. Me alegra ver que la mayoría pertenece al segundo grupo. La tercera es que muchas veces la ignorancia mata a las personas. La cuarta es que sigo preguntándome cómo los ayuntamientos permiten este tipo de vida infrahumana y no ayudan a estos inmigrantes. Y la última, y para mí la más importante, es que la justicia no existe y que encima es injusta.

No obstante, me gustaría concluir diciendo que esta ha sido sin duda la mejor experiencia de mi vida hasta el momento, ya que como he dicho antes tengo 17 años y mucho no he vivido. También quiero dar las gracias a todos aquellos que habéis hecho posible esta experiencia.

Paula

ENCUENTRO DE DELEGACIONES Y VOLUNTARIOS

 

Los días 5 y 6 de abril, en el marco de la XIX Asamblea General de la ONG-D Korima Claretianas, se celebró en Madrid un encuentro de delegaciones y voluntarios, trabajando, de la mano de Luis Antonio Rodríguez Huertas, el hecho migratorio.

El viernes por la tarde, fuimos llegando a la casa de Julián Hernández, representantes de las diferentes delegaciones de Korima, así como voluntarios y religiosas, procedentes de distintos puntos de España: Valencia, Carcaixent, Murcia, Vélez Rubio (Almería), Zafra (Badajoz), Tremp (Lérida), Zaragoza, Granada y Madrid. Comenzamos el encuentro con una oración preparada por el grupo misionero de “Korima Pasos” del Colegio Mater Immaculata (Madrid), reflexionando sobre nuestra condición de inmigrantes, desde nuestra propia vida, a la luz de la Palabra… trayendo al corazón todas aquellas realidades humanas que, a lo largo de los años y desde los diferentes lugares en los que habíamos vivido o visitado, habían dejado huella en nosotros.

El sábado fue un día intenso y cargado de emociones. Comenzamos la mañana aplicando al hecho migratorio la “estrategia TDA” y desvelándose uno de los misterios del encuentro, el significado de estas siglas…

Luis nos explicaba el sentido de la primera letra, “T: Tocar”, porque solo cuando una realidad nos alcanza, nos duele y la hacemos nuestra, puede afectarnos e impulsarnos a la acción… Desde ahí, nos invitaba a salir a “tocar” la inmigración, a dejarnos “afectar” por ella. Y así, en pequeños grupos, visitando diferentes zonas de Madrid, pudimos entrar en contacto, con hombres y mujeres que un día dejaron atrás sus países, sus hogares, sus trabajos y familias en busca de un futuro mejor…  A la vuelta, tuvimos un espacio para compartir y reflexionar sobre lo que habíamos experimentado tras ponerle rostro y nombre a la inmigración, para a continuación  meternos de lleno con la segunda letra de la “estrategia TDA”, D, de discernimiento.

Todavía con el corazón profundamente afectado, pudimos escuchar el testimonio de Agustín Marie Ndour Ndong, inmigrante senegalés que llegó hace 19 años a nuestro país y que nos explicó brevemente las causas de la migración africana, haciéndonos caer en la cuenta de que el fenómeno migratorio es inherente a la condición humana y que, en el caso del continente africano,  en su origen, no solo está la historia de esclavitud y colonialismo que marcó la vida de  estos países durante siglos, sino también esas “relaciones vampíricas” a nivel comercial que caracterizan las políticas económicas de las grandes multinacionales y que nosotros, con nuestra forma de vida, alimentamos… Desde ahí, se nos invitó a discernir qué podemos hacer en nuestro día a día, para construir un mundo mejor y más humano, con los dones  y posibilidades que cada uno tenemos.

 

Después de la comida y tras de un breve descanso, comenzamos la tarde de mano del Papa Francisco, con la lectura del “Koriprensa”, una selección de textos significativos del Papa en relación a la inmigración y al desarrollo económico sostenible de nuestro planeta.

Así, pudimos ir descubriendo diferentes principios de intervención en relación al hecho migratorio:

  1. la existencia de las periferias, ya no solo en nuestras ciudades, sino aquellas que nosotros, con nuestra forma de hablar y etiquetar a los demás, vamos construyendo.
  2. la conmoción, verdadero motor de nuestro corazón, pues solo la compasión nos puede llevar a erradicar esta lacra de nuestra sociedad.
  3. la comunidad, pues es trabajando en red, con otros y sin perder el optimismo, la única forma posible de cambiar el mundo.
  4. la dignidad universal del ser humano, pues todos somos hijos de Dios.
  5. la necesidad de tender a la promoción humana frente a las prácticas asistencialistas, haciendo en todo momento, protagonistas a los destinatarios de nuestra acción.
  6. y siempre desde una visión y análisis creyente de la realidad…

Con todas estas claves en nuestro haber, pudimos descubrir el significado de la última letra de la “estrategia TDA”, y como no podía ser de otro modo, la letra A representaba al Amor, porque solo la actuación que tiene como base el amor verdadero, es realmente generadora y constructiva. Y desde esa clave se nos invitaba a ser casa para el otro, hogar en el que toda la humanidad, tenga cabida.

Desde ahí, se nos presentó el testimonio de Dauda, un chico de Costa de Marfil que formó parte, durante un tiempo, del Proyecto Berakah, del que la comunidad claretiana de Sevilla forma parte.

Con sus palabras y la invitación de soltar amarras para amar, terminamos el encuentro, concluyendo la jornada con  la celebración de la XIX Asamblea General de Korima.

Puedes leer el documento, descargándolo desde Crónica Encuentro de Delegaciones y Voluntarios

Carta desde Manoguayabo

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 2 de abril de 2019

Queridos amigos:

Tengo que empezar esta carta pidiendo disculpas por haber faltado a mi cita estos últimos meses. Realmente agradezco todos los mensajes que me habéis enviado diciendo que echáis de menos las cartas, ¡gracias de corazón!

La verdad es que, a causa de los nuevos servicios que se me han pedido en la Congregación, desde que empezó el año no he parado de viajar por diferentes encuentros y actividades, y me cuesta encontrar un rato para seguir contándoos sobre “la vidilla del batey”. Tal es así que en los tres últimos meses he tenido que viajar un par de veces a España, dos a Miami, una a Puerto Rico, además de los viajes mensuales que hago dentro de República Dominicana por la pastoral vocacional. Gracias a Dios, todos los encuentros han sido muy buenos y fructíferos y, de una u otra manera, seguimos intentando construir Reino con cada actividad.


Por desgracia, me ha pasado ya varias veces que cuando vuelvo de algún viaje me encuentro con malas noticias: gente, como la familia de Emanés, que se ha quedado sin nada porque su casa de madera salió ardiendo… alguno de nuestros enfermos que ha fallecido… Desde la última vez que os escribí han sido Antonieta, una viejita ciega a la que llevábamos atendiendo hace años, y Delania, la señora con cáncer de la que os hablaba en mi última carta. Según me contaron, lo de Delania no fue solo por lo mal que ya estaba, sino que uno de sus sobrinos le dio unas pastillas que habían recetado a otra mujer que había muerto de cáncer, dichas pastillas le sentaron mal y eso aceleró el proceso. Una vez más, me llené de indignación al saberlo… ¡Cuánto desastre causa la ignorancia!

Por la parte del proyecto Sin Papeles No Soy Nadie puedo contaros que las cosas están cada vez más difíciles y la gente más desesperada.

En primer lugar, después del dineral que los haitianos tuvieron que gastar hace cuatro años para entrar en el Plan de Regularización, a muchísimos de ellos los han cancelado, lo cual supone que vuelven a estar ilegales. La Mesa de Ayuda para el Inmigrante está trabajando para ver si vuelven a incluir a algunos en el Plan, pero la cosa va demasiado lenta y sin garantías de que se vaya a conseguir algo seguro.

En segundo lugar, a todos los hijos de haitianos que nacieron aquí antes de abril de 2007 y que entraban en el Plan de Naturalización, les están dando largas en vez del documento de identidad dominicano que les corresponde, con lo cual siguen indocumentados y sin posibilidad de estudiar ni de trabajar.

En tercer lugar, han llegado a la Embajada de Haití muchos pasaportes hechos entre los meses de marzo a junio de 2018, pero solo de las personas que ya tenían pasaporte vencido y fueron a renovarlo. El resto, los que fueron a hacérselo por primera vez, siguen sin recibirlo después de un año. Y lo malo es que éstos son la mayoría… Para que os hagáis una idea, de marzo a diciembre de 2018 yo llevé a 158 personas a hacerse pasaporte. De esos 158, solo 23 eran para renovar, y de esos 23 han llegado 10. No hace falta hacer muchos cálculos para darse cuenta de lo indignante de la situación… Según me han contado “mis contactos”, se descubrió corrupción dentro de algunas personas que trabajaban en la Embajada y se está poniendo remedio, pero la cosa va lenta y han decidido empezar por traer los pasaportes de renovación, aunque, supuestamente, van a ir llegando todos poco a poco. Yo esto no quiero contarlo abiertamente a la gente de aquí para no desesperanzarlos más, pero el asunto es bien feo. Además, cómo será la cosa, que llevan tres meses sin hacer ni renovar pasaportes. ¡Cuando empiecen a hacerlos no voy a dar abasto de tan larga como va ya la lista de los que quieren ir!

Un cuarto tema dentro de este proyecto es el de las declaraciones de niños. De los que siguen llegando y nacieron en hospital, podemos hacer el proceso con normalidad. Ahora bien, los que nacieron en la casa con una comadrona no tienen la misma suerte porque el proceso también lleva paralizado casi dos años. ¿Por qué? Pues porque uno de los documentos que necesitan para poder ser declarados es el papel del alcalde que avala que la criatura nació en la casa. Ese papel lo hacen los alcaldes, pero los tiene que firmar el jefe de los alcaldes de la zona. Nunca hubo problema con eso hasta que pusieron a una señora -de la que no mencionaré el nombre- en ese cargo. Era una abogada sabelotodo, que en realidad sabía poco del asunto, y bastante racista. Como no atendió a razones cuando fui a verla, me fui directamente a quejarme al Síndico de la zona. Se ve que no fui la única que se quejó, porque al poco tiempo la suspendieron de su cargo y pusieron a otro señor. A petición de uno de los alcaldes fui a verlo y también empezó a poner problemas, argumentando que eso no le corresponde a la alcaldía y cosas similares. En nada tenía razón y, con ayuda de documentación que me facilitaron en la Junta Electoral, así se lo demostré. No quiero sonar prepotente con esto, pero realmente es increíble la falta de capacitación que tiene mucha gente aquí, o la falta de ganas de trabajar, no sé… Bueno, el caso es que este señor no tuvo más remedio que darme la razón y me dijo que podía enviar directamente a las mujeres a su oficina, sin pasar por el alcalde. ¡A todas las rechazó y se negó a hacerles el papel! De tal manera que hay en este momento más de 200 niños y jóvenes esperando poder disfrutar algún día del derecho fundamental a ser alguien, a que su existencia sea reconocida en la sociedad, a poder estudiar… Mañana he quedado con un concejal amigo para que me acompañe a visitarlo por última vez. Según cómo transcurra la entrevista, igual vuelvo a visitar al Síndico. Ya os contaré…

Por la parte de la Escuelita, el curso sigue su proceso. Los alumnos están muy motivados y esta próxima semana tendrán sus exámenes, antes de las vacaciones de Semana Santa. También ha ocurrido una desgracia aquí, y es que el pequeño Walter, de 6 añitos recién cumplidos, se electrocutó la semana pasada. Se ve que un día de lluvia estaba intentando volar una chichigua (cometa) que había confeccionado él mismo, la chichigua se le pegó al poste de la luz, él fue a soltarla y directamente se electrocutó. Aún sigue interno en el hospital. Hace un rato su madre me ha dicho que está un poquito más aliviado, pero aún con muchos dolores y no saben cuándo le darán de alta.

Bueeeeeno, diréis que ¡menuda carta trágica que estoy escribiendo! No es mi intención, la verdad, es simplemente la realidad que tenemos. Ya se sabe eso de que “a perro flaco todo se vuelven pulgas”. Pero, aparte de todo esto que os cuento, hay muchas cosas buenas que también ocurren, mucho trabajo bien hecho, mucha ayuda repartida con generosidad, gente que va saliendo adelante gracias a la ayuda que reciben de los proyectos… y eso, que no sale en los telediarios, es tan real como lo otro, y es con lo que debemos quedarnos.

Termino por hoy. Os deseo a todos un buen final de cuaresma y una mejor Semana Santa, vivida en profundidad, para poder prepararnos adecuadamente al Gran Misterio Pascual que tan próximo está.

Un abrazo a cada uno y mis mejores deseos.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana