DÍA EUROPEO CONTRA LA TRATA DE SERES HUMANOS

18 de octubre 2017, Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos

 LAS ENTIDADES DE IGLESIA DENUNCIAN LA INVISIBILIDAD QUE AFECTA A LAS MUJERES Y NIÑAS EN SITUACIÓN DE MOVILIDAD FORZADA 

 

18 de octubre 2017. Las organizaciones de Iglesia que acompañan a las personas víctimas de trata recuerdan, con motivo del Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, el principio establecido en el artículo 4 de la Declaración de los Derechos Humanos en 1948, donde se señala que “nadie podrá ser objeto de esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio para la esclavitud están prohibidos en cualquiera de sus formas”.

A pesar de que han transcurrido casi 70 años de la Declaración, denunciamos que esta esclavitud no ha desaparecido, sino que la hemos invisibilizado.

En la actualidad, en el mundo se trafica cada año con miles de personas para extraerles órganos y comercializar con ellos. Lejos de disminuir, se trata de una lacra que va en auge: existen niños y niñas soldado que son obligados a tomar un fusil, y personas con discapacidad explotadas en la mendicidad, al tiempo que aumenta la trata de mujeres forzadas a ejercer la prostitución. Mientras, los ingentes beneficios generados por estas actividades se blanquean en paraísos fiscales que operan con el beneplácito de la comunidad internacional.

La explotación sexual es una de las formas más graves de esclavitud del siglo XXI, que genera un movimiento económico diario de grandes dimensiones y que deja miles de víctimas en el camino. España es uno de los primeros países de Europa consumidor de sexo y prostitución, y en los últimos años estamos observando cómo aumenta el número de víctimas de trata españolas. No podemos acostumbrarnos a ver esta práctica como algo “normal”, ni permanecer indiferentes ante la cosificación de lo más sagrado, como es la vida humana en toda su dimensión de libertad y de dignidad.

La violencia contra las mujeres y las niñas es, probablemente, la violación de los derechos humanos más habitual, y que afecta a un mayor número de personas. Este escándalo cotidiano, que se manifiesta de diferentes maneras y tiene lugar en múltiples espacios, posee una raíz única: la discriminación por ser mujer. Como ha señalado la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “aún se precisan esfuerzos ingentes para garantizar la realización del derecho de las niñas y las mujeres a una vida libre de violencia”. En el caso de la trata, a la desigualdad entre hombres y mujeres, hay que sumar las situaciones de pobreza, e incluso de conflicto, que atraviesan los países de origen de las víctimas.

El fenómeno migratorio en Europa genera, también, situaciones de alta vulnerabilidad, sobre todo en mujeres y niñas. La falta de protección en materia de derechos humanos que padecen las personas en situación de movilidad contribuye a que se acentúe el abuso de poder y las agresiones sexuales, que deja a las víctimas totalmente desamparadas ante la justicia internacional y europea. El drama de las violaciones sufridas por miles de mujeres refugiadas ha sido, precisamente, la “voz de alerta” que muchas organizaciones han lanzado en los últimos meses tanto a los responsables políticos como a la opinión pública.

En territorio de guerra, lo más peligroso no es ser soldado, sino ser mujer. En diversas ocasiones hemos observado como el cuerpo de las mujeres se convierte en campo de batalla, utilizado por todos los actores del conflicto. Sabemos que las mujeres son secuestradas y trasladadas a las zonas de guerra para ser utilizadas como esclavas sexuales. Se ha constatado que, durante las huidas masivas, miles de mujeres, niñas y niños desaparecen y se convierten en la mercancía de un lucrativo e inhumano negocio.

Desgraciadamente el número de víctimas de trata aumenta considerablemente de año en año y, según las estadísticas de Naciones Unidas, un tercio de las víctimas de trata son niños y niñas. En el mundo hay dos millones de niños y niñas objetos de explotación sexual. Como ha exclamado el Papa Francisco, nuestras organizaciones quieren recordar que “son niños, no esclavos” y, como infancia vulnerable, estos niños y niñas tienen derecho a ¡tener derechos! La adopción de medidas en favor de todos ellos no puede esperar más.

En esta Jornada Europea, como entidades cristianas respaldadas por la Sección de Trata de la Comisión Episcopal de Migraciones, denunciamos las políticas que aumentan la vulnerabilidad de las personas y el riesgo de ser sometidas a trata, especialmente los niños y niñas menores de edad y que se encuentran en procesos migratorios.

Urgimos a la sociedad civil y Administraciones públicas a sumar esfuerzos para erradicar esta lacra social, protegiendo a las víctimas y persiguiendo a aquellas personas y organizaciones criminales que se enriquecen a costa de las víctimas.

Descarga el documento: Nota Día Europeo Trata 2017 17.10.2017

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30 de Julio. DÍA MUNDIAL CONTRA LA TRATA DE SERES HUMANOS

COMUNICADO

30 julio

EN EL DÍA MUNDIAL CONTRA LA TRATA DE SERES HUMANOS, LAS ENTIDADES DE IGLESIA PIDEN QUE SE PONGA A LAS VÍCTIMAS EN EL CENTRO EN TODAS LAS FASES DE LA LUCHA CONTRA LA TRATA

30 de julio 2016. Día Mundial contra la Trata de Seres Humanos. En 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata. Según su comunicado, un día necesario para «concienciar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y para promocionar y proteger sus derechos.»

Según la Organización Internacional de Trabajo hay 21 millones de personas víctimas del trabajo forzoso en el mundo. Casi 5 millones de ellas, víctimas de trata con fines de explotación sexual.

La trata de seres humanos es la expresión cruel y moderna de la esclavitud y una de las peores violaciones posibles de los derechos humanos. Todos los países están afectados por la trata, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas. No podemos cerrar los ojos ante una realidad que mueve miles de millones de euros en forma de negocio (delito) muy lucrativo en el que están implicadas muchas más personas de lo que creemos bajo una apariencia de normalidad.

La trata es una realidad invisible, pero entra en nuestra vida cotidiana. Detrás de las personas que piden una limosna en el supermercado de nuestro barrio, hay un posible caso de trata. Detrás del mundo oculto y ocultado de la prostitución hay mujeres que son explotadas. Detrás de la ropa que llevamos, o la fruta o verdura que comemos, puede haber sufrimiento de personas que, víctimas de la cultura del descarte a la que alude el papa Francisco, son explotadas por interés económico; personas consideradas como mercancía, como instrumento de enriquecimiento.

Se ha avanzado mucho en los últimos años para perseguir el delito. Los casos de trata con fines de explotación sexual, especialmente, han recibido más visibilidad, pero no podemos olvidar y pasar por alto otras formas de trata como son la mendicidad, los matrimonios forzados, la explotación laboral o el tráfico de órganos. En España todavía no existe una ley integral que aborde todas estas formas de trata, una condición que permitiría una coordinación de manera efectiva para luchar contra la trata, identificar y proteger las víctimas y asegurar sus derechos humanos.

Como entidades de Iglesia denunciamos políticas que aumentan la vulnerabilidad de las personas y el riesgo de ser sometidas a trata, algo que estamos comprobando en las actuales políticas migratorias. Políticas que fracasan al poner en peligro a las personas, empujándolas a manos de redes de traficantes y tratantes por la falta de vías legales para conseguir un destino mejor. Cada persona tiene el derecho a buscarse una vida digna para sí misma, para sus hijos e hijas, para su familia. No podemos crear un mundo de diferentes velocidades y después simplemente paliar el sufrimiento de las personas en nuestros recursos de atención, cuando ese sufrimiento podría haber sido evitado.

Como entidades de Iglesia, respaldadas en nuestras acciones por la Sección de Trata de la Conferencia Episcopal Española, pedimos que se ponga siempre el interés de las víctimas en el centro, estén o no identificadas como tales, asegurando sus derechos en todas las fases de la lucha contra la trata. Pedimos evitar la re-victimización, habilitando mecanismos para que la investigación de los delitos no implique más sufrimiento para las personas.

A la Comunidad Cristiana apelamos para que no cerremos los ojos ante esta forma tan grave de moderna esclavitud: “¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermano esclavo?” (GN 4,9)

Comunicado en pdf: Comunicado

JORNADA INTERNACIONAL CONTRA LA TRATA DE PERSONAS

JORNADA TRATA

Un año más, el Papa Francisco, apoyado por las Uniones Internacionales de Superioras y Superiores Generales (UISG Y USG) y por el Consejo Pontificio de Justicia y Paz, nos invitan a participar en “vigilias de oración” contra la Trata de personas a celebrarse en todo el mundo.

La fecha de convocatoria el 8 de febrero, día de Santa Josefina Bakhita, esclava sudanesa, que una vez liberada, ingresó en la Congregación de las Hijas de la Caridad Canosianas, y quien fue declarada santa en el año 2000.

El triste fenómeno de la trata, como recuerda el Papa Francisco: No esclavos sino hermanos”, no se refiere sólo a las mujeres destinadas a la prostitución, sino también al tráfico de niños, al tráfico de personas destinadas al trabajo forzado o a la mendicidad, al tráfico de órganos: fenómenos que a menudo engendran la así definida esclavitud del siglo XXI. 

Este fenómeno no afecta sólo a algunas áreas del mundo, es un fenómeno global que implica a los Países de procedencia de las personas víctimas de trata, a los de tránsito y a los países de llegada de tantos niños, mujeres y hombres….

La extensión y la complejidad del fenómeno hace que el testimonio profético de las personas consagradas en la lucha por la dignidad y los derechos de estas personas se pueda expresar mediante diversas actividades, entre otras, la actitud orante de los seguidores y seguidoras de Jesús de Nazaret.

DOCUMENTO PARA LA ORACIÓN Y REFLEXIÓN.