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Desde Venezuela

Es verdad que hay personas que por naturaleza mantienen una actitud positiva que les permite establecer relaciones saludables y generar una mejor convivencia.  A esto se le suele valorar como empatía.

Pero cuando nos situamos en el plano cristiano estamos invitados a dar un paso más hacia la fraternidad y esto es posible porque el Señor nuestro, Jesucristo, nos capacita para ello. Entonces nuestros ojos sanados van dejando de ver extraños para ver hermanos.

Y todo no queda allí, en el Seguimiento del Señor siempre hay un paso más hacia adelante. Y el siguiente es unirse con otros que también han dejado que el Señor les ensanche el corazón para dar cabida, sobre todo, a sus hermanos más pequeños. Y es un signo de la presencia del Señor la cantidad de ONG que desde sus integrantes están en constante vigilancia para apoyar a los más frágiles de esta tierra.

 “El Señor le dijo: -He visto la opresión de mi pueblo … he oído sus quejas …, me he fijado en sus sufrimientos…Y ahora, anda, que te envío” (Ex. 3,7.10).

“Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era emigrante y me recibieron, estaba desnudo y me vistieron, estaba enfermo y me visitaron, estaba encarcelado y me vinieron a ver… Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, emigrante y te recibimos, desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a visitarte? El rey les contestará: Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí.” (Mt. 25, 35 – 40)

Jesús actúa, según ve al Padre y nosotros actuamos según vemos a Jesús. Esa es la dinámica.

Como Claretiana es para mí muy alentador que Korima esté oyendo el clamor que sale desde Venezuela, escuche nuestras quejas, se fije en nuestros sufrimientos, y oiga al Padre que dice: “anda que te envío”.

La situación del país es de permanente decadencia.

En lo económico hay que apuntar que la inflación es cada vez mayor generando una rápida devaluación de la moneda. Expropiación de empresas. Control de divisas. Los precios de los alimentos, productos higiénicos y otros artículos están fuera del alcance de las mayorías por sus altos costos.

En el área educación las universidades están paradas y los colegios privados, sobre todo de religiosos están siendo controlados a través de la presencia permanente de supervisores y obligados a recibir y funcionar de acuerdo a sus lineamientos. Es cada vez mayor la ausencia (o numerosas inasistencias) de los estudiantes de las aulas escolares por falta de dinero para inscribirse, falta de útiles, de uniformes y de alimentos.

En el campo social. Pérdida de valores. Hay mucha inseguridad: asaltos a mano armada a cualquier hora del día, dentro y fuera de la casa; especulación, sobornos, corrupción, expropiaciones, invasiones. Separación de la familia por causa de la emigración. Un número significativo de jóvenes se ha ido del país, otros están en la denominada resistencia y otros en las cárceles. Las nuevas generaciones no tienen campo de proyección. No hay posibilidad de ascenso social. Sólo la participación activa en el partido de gobierno abre puertas de progreso para algunos. Atentado a los DDHH, cierre de medios de comunicación, control de servicios como internet…

Y el área salud pasa por la peor de las crisis. Los hospitales sin recursos. Para una intervención quirúrgica el paciente sólo cuenta con el médico y el quirófano (ahora con frecuencia contaminados), recibe una lista de implementos para su operación, además de todas las pruebas de laboratorio. No se consiguen las medicinas, especialmente para tratamientos como cáncer, diabetes, tensión alta, problemas cardiacos, …también suelen faltar reactivos para pruebas químicas.

Aumenta la proliferación de enfermedades que habían sido erradicadas del país. La desnutrición es cada vez mayor

Toda esta realidad lleva a estados psicológicos preocupantes: depresiones, incertidumbre, ira, violencia, desesperanza…

Estamos trabajando para mantener las motivaciones altas, por encima de todo. La Iglesia ha tomado posturas definidas a favor del pueblo que sufre. Sobre todo, en las parroquias se está atendiendo desde lo psicológico y espiritual. Las ayudas materiales, como alimentos y medicinas, son cada vez más precarias. Por eso andamos en busca de recursos que nos ayuden a solventar algunas situaciones, especialmente en las zonas donde realizamos nuestra misión.

El agradecimiento a Korima que pone su corazón en Venezuela y desde sus posibilidades nos ayuda. En este momento nos sentimos muy apoyadas con el financiamiento del proyecto “Juntos a favor del acompañamiento escolar y familiar de estudiantes con Dificultades para el Aprendizaje y/o Trastornos de Conducta”. Igualmente, con el apadrinamiento de 5 estudiantes.

El año escolar comienza en septiembre, ya en el mes de julio se realizaron inscripciones. Ahora es el tiempo de adquirir los útiles escolares y comprar uniformes. Para quienes trabajamos en la docencia es el momento de comprar recursos para el aula, en mi caso un aula especial en la que este año podré tener algunos implementos adquiridos con el apoyo económico de Korima.

Desde nuestra oración encomendamos todos los proyectos solidarios que tienen entre manos. El Señor les recompense con muchos benefactores para que lleguen a tantas realidades a las que el Padre les dice: “Y ahora, anda, que te envío” …

Desde Venezuela,

Hna. Marisol Bonier Torrealba.

Misionera Claretiana

17 de agosto de 2017

 

 

 

 

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