• NUESTRA WEB

  • MEMORIAS

  • BOLETINES

  • REDES SOCIALES

  • Anuncios

PROYECTO DONA TIEMPO, DONA VIDA (2)

Hoy 3 profesores y 7 voluntarias (alumnas de 2º de bachillerato del Colegio María Inmaculada de Carcaixent) hemos iniciado el Taller de lengua para inmigrantes. Atendemos a más de 30 mujeres los viernes. Y a algunos hombres los martes. Son ya muchos años impartiendo este taller en el que las mujeres inmigrantes aprenden vocabulario básico y a comunicarse en las actividades cotidianas en las que se encuentran en su día a día: visitas al médico, ir a comprar, acudir al colegio de sus hijos, rellenar impresos, etc.

Como las mujeres vienen con sus hijos pequeños, a los que no pueden dejar en sus casas, también los atendemos.

Anuncios

PROYECTO DONA TIEMPO, DONA VIDA

Hoy hemos reiniciado este proyecto de voluntariado en el presente curso. Más de 30 estudiantes de Bachillerato del colegio María Inmaculada de Carcaixent dan parte de su tiempo dos tardes a la semana para ayudar a niños y niñas de la localidad en su aprendizaje. Deberes escolares, juegos, socialización… son algunas de las tareas que estos jóvenes voluntarios realizan con los niños y niñas.

Este Taller de refuerzo escolar organizado por KORIMA se realiza en colaboración con los Servicios Sociales del Ajuntament de Carcaixent, que además nos cede el local para llevarlo a cabo.

EXPERIENCIA SOLIDARIA EN NÍJAR – MATER IMMACULATA MADRID

¿Alguna vez has abierto los ojos y te has dado cuenta de lo que te rodea?  No me refiero a los árboles, a las casas, a los coches… estoy hablando de ese momento en el que te das cuenta de que el sueño que habías tenido cuando eras pequeño se quedo en eso, un sueño. Te has fijado en que ya no eres tú el dueño de tu vida sino la rutina. Te levantas, vas al trabajo, comes, trabajas otra vez, estás con el móvil o la televisión y te vas a la cama. Eso sin contar con el tiempo que dedicas a tus propias preocupaciones que vuelven a cobrar vida día tras día. Que triste es pensar que nuestro tiempo, el bien mas preciado que tenemos, es desperdiciado continuamente. Has notado que tu vida gira entorno al yo, a ese ladrón de segundos, minutos, horas…. ¿Qué sería de tu vida si la compartieras con alguien más? Si en lugar de levantarte pensando en ti mismo, rompieras las reglas y te dedicaras un poquito más a los demás.

El viaje a San Isidro de Níjar es una buena forma de salir de la rutina, de coger las riendas de tu propia vida y encauzarla en un camino mejor. Al principio nos apuntamos a esta experiencia para pasar tiempo con nuestros amigos, sin saber que cambiaría nuestra forma de pensar y ver la vida. Los días que hemos pasado aquí se han  convertido en un regalo, el que das, y en uno mayor y más gratificante, el que recibes, en forma de sonrisas y amistades

Entre ayudar en el banco de alimentos, colaborar en el taller ocupacional y la impactante visita a los asentamientos, podría parecer que no hubo tiempo para reflexionar sobre aquello que teníamos delante. Sin embargo, tuvimos la oportunidad de conectar con Kwesi, Mussa y Mammadu, personas completamente distintas a nosotros llenas de historias. Nos impactó que siendo tan pequeños tuvieran que afrontar obstáculos tan grandes como atravesar un continente, vivir solos en un país donde no conocen el idioma y que conflictos armados ajenos a ellos, les hayan robado la infancia para siempre. A pesar de esto, son capaces de combatir estas adversidades con una gran dosis de positividad, amor y fe. Volvemos de esta experiencia como personas diferentes y con estos héroes en nuestros corazones.

Durante estos días nos hemos dado cuenta de la importancia de dar y de compartir nuestro tiempo con aquellos que no reciben ni la mitad del cariño que nosotros. Como muchas veces dicen nuestros padres, somos unos afortunados, pero a veces nos hace falta ver la situación de otros para darnos cuenta de ello. Nosotros no podemos mejorar su situación, pero sí podemos sacarles una sonrisa e intentar ayudarles en lo que podamos. Nunca hemos tenido que cruzar un océano para conseguir nuestros sueños y lo único que nos diferencia de aquellos que sí lo han tenido que hacer es el lugar de nacimiento.

(Elaborado por los alumnos de 1º de Bachillerato que vivieron la experiencia durante el mes de marzo del presente curso)

EXPERIENCIA SOLIDARIA NÍJAR 2018. TESTIMONIOS

Es curioso que si me hubieran preguntado al empezar el curso si me gustaría participar en un voluntariado, hubiera dicho que sí. Siempre me ha gustado la idea de ir a África, Pakistán o la India como voluntaria para echar una mano. Aun así, puedo decir que después de la experiencia que tuvimos en Níjar hace unas semanas, mi idea de ayudar como voluntaria no ha cambiado, pero sí mis expectativas.

Ha sido alucinante como en unos días nos han demostrado que no hace falta cambiar de cultura, país o continente para ayudar. Sé que los 5 días que estuvimos allí no habrán cambiado el pueblo, ni a las personas, ni todo el trabajo que hay que hacer. Está claro que en 5 días no se puede solucionar el mundo, pero sí cambiar nuestra forma de verlo. Ha sido increíble conocer con todos los sentidos las realidades que vemos diariamente por la televisión y que no tenemos en cuenta. Que toda la pobreza y falta de humanidad existe, y a un par de horas de nosotros. Ha valido muchísimo la pena que explotaran esa burbuja donde vivimos y nos llevarán a Almería.

La rutina de ese pueblo que pocos conocen me ha hecho aprender. Creo que es una experiencia muy necesaria, estoy súper agradecida de haber tenido la suerte de poder disfrutarla. Ojalá de aquí 3 años mi hermano llegue a bachiller y diga “después de ver lo que hay en Níjar no voy a volver a tirar ni las judías de la paella” y además de mi hermano, que muchos más tengan la oportunidad de crecer tanto como personas en unos pocos días. Ojalá muchos puedan ayudar, ver los asentamientos, participar en talleres, disfrutar de la convivencia entre amigos… Pero sobre todo ojalá muchos más puedan escuchar historias, cada una diferente, con unas complicaciones, unas fechas y una mueca de tristeza en cada cara.

Sin lugar a dudas, lo que más me ha marcado ha sido la gente, sus experiencias y su forma de ver la vida. Me ha marcado que la gente nos diera lo que tenía para darnos las gracias, sabiendo que no les sobraba. Me ha marcado el valor que le dan a las cosas, a todo lo que forma parte de nuestra vida cotidiana. Después de ver a gente discutir por comida, o que duermen en el suelo un día de lluvia después de trabajar horas, me he replanteado la suerte que tengo. Fui a Níjar con la intención de ayudar, pero he vuelto con la conclusión de que me han ayudado ellos a mí. Y con esto me refiero a querer, a valorar, a disfrutar y a no juzgar.

En 5 días he visto gente más feliz sin tener nada, que en mi ciudad gente que tiene de todo. He visto amabilidad, gentileza, ganas de vivir, ganas de estudiar, hambre, dolor, preocupación y miseria. Sin lugar a dudas, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, y ya envidio a los del año que viene que van a poder ir. (María Ramírez)


Después de esta gran experiencia me he dado cuenta de todos los privilegios que tenemos y de lo poco que los apreciamos, ya sea a nivel de comida o a nivel de cosas materiales. Durante estos días he podido apreciar con lo poco que son felices estas personas y lo mucho que lo agradecen todo, hasta por el mínimo gesto que hacías por ellos te lo agradecían. Una de las cosas que más me impactó es que cuando vas a las casas a visitar quizás te ofrecen lo único que tienen y te lo dan a ti tan solo por haber ido a visitarlos o a llevarles cualquier cosa. La verdad es que ha sido una experiencia muy dura ver como vivían. Otra cosa que me impactó muchísimo fue cuando nos contaban sus experiencias en la patera, como los engañan cobrándoles hasta 3.000 euros por un viaje que les aseguran llegar en 2 días pero quizás llegan en siete y desgraciadamente hay algunos que ni llegan y además si alguno cae de la patera no lo recogen o si alguno se pone enfermo lo tiran al mar. Y una vez llegan aquí no tienen nada ni casa, ni familia, ni dinero, ni trabajo, tienen que empezar una vida de nuevo.
Allí cada día te impactaba una cosa nueva. Ya era por las experiencias que nos contaban o porque íbamos a los asentamientos y veíamos como vivían, sin calefacción, el suelo de tierra, techos de plástico y a veces incluso las paredes también, volvían de trabajar y no tenían ni agua caliente para ducharse y tal vez tampoco nada para cenar porque con unos míseros 4€ la hora, los que tenían suerte de trabajar, no dan para mucho si tienes una familia que mantener, aunque las mercedarias les ayudaban mucho con comida y ropa, pero nunca había suficiente para todos. Los que no tenían tanta suerte se quedaban en las rotondas a las 8 de la mañana esperando a alguien que ese día ya no pasaría a por ellos y además no cobrarían. Además de trabajar, algunos venían con sueños de estudiar pero sabiendo lo que cuesta una universidad y además estando sin papeles poco podían hacer. Y además de los jóvenes que querían estudiar, estaban los niños y niñas que vivían en asentamientos que tampoco tenían el privilegio de ir al colegio.


Además de como viven es también el peligro al que se exponen yendo a comprar o volviendo de trabajar con bicicleta cuando está oscureciendo debido a que las carreteras no tienen un arcén para que vayan las bicis. Fue muy impactante ver de camino a Mercadona la cantidad de flores que hay a los bordes de la carretera por todos los muertos con bicicletas. Y que además te digan: ” me voy a comprar a mercadona, a ver si tengo suerte y vuelvo vivo”, te deja muy muy helada.
Cuando llega la hora de irte te sientes como si te los dejaras allí abandonados y tú vuelves a tener de todo, pero aunque con esos pocos días no hayamos podido arreglar todos los problemas que hay allí (que son muchos), hemos aportado nuestro granito de arena y hemos hecho todo lo que hemos podido.
Además de todo el sufrimiento que hemos visto me llevo muchas cosas buenas en mi interior y muchos buenos ratos de risas con los inmigrantes y entre nosotros que siempre recordaré, pero sobre todo me llevo una nueva manera de ver la realidad y de apreciar todas las cosas que tengo dándome cuenta de que son muy valiosas.
Muchas gracias por vivir esta experiencia tan especial con todas nosotras. Siempre la recordaré y ya estoy esperando repetirla. (Marta Dolz)


Realmente, es muy fácil citar la experiencia vivida en Níjar pero a la vez es verdaderamente  difícil expresar los sentimientos y las causas de estos surgidos a raíz de una semana allí.
Me hago tantas preguntas al recordar a todos aquellos que nos han permitido aprender de ellos… por ejemplo:
¿De dónde han sacado tanta valentía a lo largo de su vida?
¿Por qué dan todo si no tienen nada?
Es tan ironico esto, gente que se juega la vida para llegar a “un mundo mejor” para mantener a sus familias que estan a miles de kilómetros de ellos, personas que a tan solo 4 horas de nosotros recorren kilómetros para conseguir algo de agua, niños que viven entre casas de plástico las cuales muchas veces ni siquiera tienen techo. ¿Cómo es posible que vivan en la miseria y sean tan felices? Son tan diferentes nuestras vidas…
Por suerte, la miseria de la que hablo tan solo es material, porque me considero afortunadísima de haber conocido a gente con un corazón tan enorme como el de todos ellos, me alegra haber vivido, disfrutado, compartido y formado un gran vínculo y una gran unión con todos ellos.


Por último, una de las cosas que me han sorprendido mucho, es el concepto “felicidad” de ellos, fueron felices solo por compartir un partido de fútbol con un grupo de niños, tener una invitación a la hora de comer o de cenar, y por una mínima ayuda en diferentes talleres en los que ellos trabajaban. Ahí demostraron que el dicho de “menos es más” es completamente cierto y dentro de nuestro mundo por suerte hay gente que nos lo ha enseñado.
Realmente estoy agradecida, tanto que quizás mis palabras no son suficientes.
Como empezaba diciendo, es muy difícil expresar qué nos han hecho sentir, y sobre todo cuánto nos han enseñado, pero estoy completamente segura de que lo que nos han hecho vivir ellos, la manera en la que nos agradecían cualquier gesto insignificante y las sonrisas y miradas dirigidas hacia nosotros jamás las voy a olvidar. (Amparo Beneyto)


Antes de ir a San Isidro de Nijar, ya sabía a lo que iba, vas con la conciencia de  que vas a un lugar pobre, donde la gente vive muy mal, donde hay mucho emigrante bla bla bla.. te piensas que eres el/la mejor porque vas a ayudarles, pero no, te ayudan ellos a ti, eres tú el que vuelves cambiado.
A pesar de ser solo 5 días, han sido unos 5 días convertidos en 10, unos 5 días muy intensos, unos días que me han hecho ver la vida de otra forma distinta.
Porque yo no fui allí a ayudar, sino a que ellos me ayudaran y me dieran una lección de vida. Nos pensamos que somos mejores que ellos, simplemente, porque tengamos dinero, un techo donde dormir y comida. Pero no, lo que conoces allí son personas enormes, que no tienen nada y te lo dan todo. Personas que a pesar de todas sus penas, te ofrecen su mejor sonrisa. Personas con unas ganas de luchar y seguir adelante admirables, son gente como nosotros o mejor que nosotros, aunque físicamente tengan menos, interiormente tienen mas.
De esta experiencia me llevo una gran lección, me ha abierto los ojos, si ellos pueden salir adelante, ¿por qué nosotros no? Si ellos cada día se levantan con una sonrisa a pesar de no tener para comer, ¿por qué nosotros no? Hay que aprender de su filosofía de vida. A pesar de todo lo que llevemos atrás, solo hay que mirar adelante. Porque si ellos en sus pésimas condiciones de vida tienen ganas de seguir viviendo y luchando por una vida mejor, nosotros también.


Otro dato que me impactó y me marcó fue el hecho de que la gente no les trate como personas, que el alcalde del pueblo haga lo posible para tirarles de allí. Pero, ahora pregunto yo, ¿y ellos son personas? Para mi parecer no, ¿qué clase de gente hace eso? Solo piensan en ellos. Pero lo más duro es ver que a 100 metros de donde se dan estas situaciones hay casas de lujo y turismo, y que se vive como en un mundo paralelo.
Había que ver que simplemente con jugar con ellos a fútbol o al spiribol la cara de felicidad que tenían, se sentían personas como nosotros, se sentían uno mas.
Es muy penoso ver cómo la gente se aprovecha de ellos, ver cómo les tratan como animales. Les quitan los bancos para sentarse en los parques, en algunos asentamientos les quitan el agua y, además, los empresarios los usan para trabajar cobrando una miseria. Vergüenza me daría a mi vivir a costa de ellos. Pero claro, luego los que no son personas son los emigrantes.
A esto hay que añadir la gran labor que hacen la monjas de la congregación de las Mercedarias , viven para servir. Dan su vida para que ellos puedan vivir, como mínimo, como un ser vivo. Son unas monjas maravillosas y luchadoras, sin las cuales, muchos de ellos ya no estarían aquí.
La persona que más me ha marcado fue un morenito llamado Kwasi, nacido en Ghana. Era una persona muy alegre, que tenía una risa muy contagiosa. Era amable y sereno, era genial, veías la alegría en él. Se pasó la mayoría de días con nosotros.


Un día nos contó su trágica historia, lo que ocultaba detrás de él, de esa gran sonrisa. Y ya no era tan alegre todo, la cosa cambiaba. Pero, a pesar de ello, nunca le vi dejar de sonreír ni de luchar por conseguir sus derechos.  Aprendí muchas cosas de él, cosas que voy a llevar a la práctica y no voy a olvidar.
Por otra parte, en la convivencia hemos aprendido a cuidar de nosotros, a que no nos lo hagan todo. También hemos conocido a personas de nuestro grupo cómo son de verdad.
Si tuviera que describir esta experiencia en una sola frase, diría: aprendiendo a mirar la realidad con otros ojos. Porque he aprendido a dejar a parte lo material, a darme cuenta que con poco se puede vivir y ser feliz, que si ellos pueden, yo también. He aprendido a que a pesar de los problemas que podamos tener, siempre hay que sacar lo mejor de nosotros y no dejar de luchar, a sacar nuestra mejor sonrisa y seguir adelante. A ser generosa y dar lo mejor de mí.
Este tipo de experiencias son únicas, en definitiva, he aprendido mucho. Es difícil expresar en palabras todo lo vivido y lo sentido.  (Aida Bertomeu)

 

EXPERIENCIA SOLIDARIA SAN ISIDRO DE NÍJAR 2018

Ayer, día 1 de febrero, partió hacia San Isidro de Níjar el primer grupo de alumnos y alumnas voluntarios de 1º de bachillerato del Colegio María Inmaculada de Carcaixent en experiencia solidaria. La próxima semana irá un segundo grupo de la misma clase. Y en las próximas semanas irá también un grupo del Colegio Mater Immaculata de Madrid.

La mayoría de estos alumnos y alumnas ya participan como voluntarios en proyectos de solidaridad (por ejemplo el proyecto de Korima, Dona tiempo, dona vida, con su taller de refuerzo escolar para niños de familias con dificultades) en el colegio. Y ahora tienen la oportunidad de acudir a Níjar. Allí colaboran con las Hermanas Mercedarias de la Caridad en su trabajo con la inmigración que llega a la localidad a trabajar en los invernaderos.

El primer año fueron 5 alumnos. El año pasado 14. Este curso son 28 los alumnos de Carcaixent que participan en la experiencia. Allí apoyarán a las Mercedarias en las clases de alfabetización, el banco de alimentos, el acompañamiento, el taller ocupacional…, y en cualquier otra necesidad que surja mientras permanezcan en Níjar. No es que en apenas cinco días puedan arreglar la situación, pero el hecho de poner sus manos y su tiempo en los demás es importante. Y más aun lo que aprenderán, compartirán y traerán en sus corazones de esos nuestros hermanos que sufren.

DONA TIEMPO, DONA VIDA. TALLER DE LENGUA PARA INMIGRANTES

Esta tarde hemos terminado el primer trimestre del curso actual de las clases de lengua para mujeres inmigrantes de Carcaixent. Y como siempre por estas fechas cercanas a la Navidad, cerramos las clases con una degustación de exquisitos dulces típicos árabes, realizados por las propias mujeres. Un día de convivencia intercultural en el que hablamos y nos conocemos unos y otros mejor. El próximo enero volveremos con nuevas energías. Desde aquí damos las gracias a todos, a las mujeres que vienen a aprender a comunicarse y a los voluntarios que les dan clases.

 

DÍA INTERNACIONAL DEL VOLUNTARIADO

 

5 de diciembre: Día Internacional del Voluntariado… ¿Día del Voluntariado Internacional?

Cuando Gabriela se decidió por primera vez a dedicar un verano de su vida a vivir una experiencia de voluntariado internacional, era consciente de que lo que le esperaba iba a ser irrepetible. El sólo hecho de poder salir del “privilegio” de haber nacido en un país “desarrollado”  para enfrentarse cara a cara con realidades que había visto en la tele o en algún libro, era una oportunidad que no podía desaprovechar. El esfuerzo para llegar a hacer posible el sueño de viajar y hacerlo a una realidad difícil suponía un reto que a sus 22 años tocaba afrontar si verdaderamente soñaba con un mundo distinto.

Pere, acababa de terminar la carrera, y desde los 16 años había participado en una asociación de su barrio como entrenador y con el colegio en campos de trabajo social en una zona marginal de Zaragoza. Durante la etapa universitaria, los veranos que pudo, los dedicó a conocer proyectos de cooperación con la ONGD vinculada con su colegio. Había llegado el momento de dar un paso más y dedicar un año de su vida, antes de tratar de integrarse en el mundo laboral, a plantearse su futuro a partir de una experiencia de compromiso más continuado. En el fondo sabía que, aunque a sus padres les había dicho que se iba un año, la puerta a prolongar la estancia en una comunidad de la Amazonía Peruana estaba más que abierta.

Hacía ya cuatro años que Fernando venía dedicando sus vacaciones a viajar a África con distintas ONGD vinculadas con el mundo de la salud. Durante ese tiempo, junto con varios médicos con sus mismas inquietudes habían ido formando un equipo que cada vez iba demandando un proyecto más sólido para aportar sus conocimientos como profesionales para la promoción de la salud.

“Ya nada vuelve a ser lo mismo”

Ni para Gaby, ni para Pere, ni para Fernando nada volvió a ser lo mismo tras las experiencias que decidieron darse en un momento de sus vidas y que hicieron que su rumbo cambiase. Probablemente no estaba entre sus expectativas el cambio de visión y de comprensión del mundo que ganaron. Tampoco el sentido del compromiso que adquirieron, no sólo con aquellas realidades que marcaron ya de por vida su corazón, sino también otras de injusticia y desigualdad más cercanas a su cotidianidad.

Nos atreveríamos a afirmar que tanto Pere, Gaby y Fernando como las miles de personas que cada año viven experiencias de voluntariado internacional, experimentan la exigencia ética de vivir, a su vuelta, con otro estilo de vida y con un sentido colectivo que les lleva a participar socialmente como ciudadanos globales de una manera diferente.

La ley no está a la altura …

Sin embargo, el recientemente aprobado marco legal del Voluntariado no está a la altura del sentido de solidaridad, cooperación fraterna y justicia que sostienen las experiencias de las que venimos hablando. La tan esperada Ley del Voluntariado, con su, hasta hoy, borrador de Reglamento, reconoce la categoría de Voluntariado Internacional pero sin vincularlo con la cooperación internacional. De esta manera las personas voluntarias internacionales quedan huérfanas de una administración que garantice sus derechos y desperdicia la oportunidad de asimilar su condición con la reconocida en el Estatuto del Cooperante. Se carga así sobre las espaldas de las entidades que promovemos el voluntariado, en su mayoría pequeñas o medianas, la obligación de garantizar, por ejemplo, coberturas sanitarias sin ningún tipo de ayuda y sin un marco que promueva medidas concretas de fomento del voluntariado internacional. Lamentamos tener que mirar con envidia el trato que las agencias estatales de desarrollo tienen con las entidades que promueven el voluntariado en países como Japón, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos. En España hoy, nadie respondería de un accidente que sufrieran nuestros protagonistas en su país de destino; el posible seguro sanitario que tuvieran no tendría condiciones diferentes de las de cualquier viajero; no existiría tampoco consideración de ningún tipo en la seguridad social para voluntarios de larga duración a efectos de desempleo o pensión. Sólo el esfuerzo heroico de las entidades que promovemos programas de voluntariado internacional trata de paliar en algo estas condiciones.

En este Día Internacional del Voluntariado tenemos que preguntarnos cómo se están fomentando y cuidando los derechos de las personas voluntarias internacionales y denunciamos las dificultades que ponen en riesgo seguir compartiendo tantas historias, rostros, momentos… que son en definitiva, gestos visibles de la solidaridad global, el lado más humano de este mundo interconectado.

Grupo de Voluntariado Red de Entidades para el Desarrollo Solidario – REDES

Accede al

Comunicado conjunto de la Coordinadora de ONGD-España y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES)