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CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 23 de marzo de 2020

Queridos amigos:

Aprovechando el aislamiento por el coronavirus en el que probablemente todos estemos, acudo a mi cita mensual con cada uno de vosotros para contaros cositas de esta parte del mundo.

Confío que todos os encontréis bien y que ninguno de vosotros ni de vuestros familiares se haya contagiado.

Muchos me habéis preguntado cómo están las cosas por aquí. La respuesta: igual que en todas partes. El presidente se dirigió al país para establecer las medidas de precaución el martes pasado, hace exactamente una semana. Los rumores dicen que no lo hizo antes porque interesaba que la gente fuera a votar en las elecciones municipales que tuvimos el domingo 15. Una gran irresponsabilidad… También dicen que hasta ese momento se estuvo ocultando el número de casos de coronavirus en el país, por el mismo motivo. El caso es que en su discurso decretó estado de emergencia, instó al aislamiento social y a la precaución, informó del cierre de escuelas, reducción de jornadas laborales, no aceptación de vuelos europeos… en fin, lo que ha pasado en todas partes. También el obispo, un día después, informó de la cancelación de todas las celebraciones públicas de cualquier tipo en la Iglesia.

Como confirmación de los rumores, el día antes de las elecciones supuestamente solo había 5 casos en todo el país, el día después 21, la cifra ayer ya subió a 220 y hoy a 245.

Mucha gente ha sido responsable desde el principio y se ha quedado en casa, pero otros muchos no. De hecho, se decretó toque de queda de 8 de la noche a 6 de la mañana hace tres días bajo pena de prisión y ya han metido presos a 1500 personas en el país… En el batey las calles están más tranquilas de lo normal, pero sigue habiendo gente caminando por ahí sin mascarilla ni guantes, hombres que se reúnen a jugar al domino… una irresponsabilidad tremenda que traerá consecuencias graves.

Lo malo es que aquí en el batey la mayoría de la gente come de lo que consigue cada día, y como todo se ha paralizado ya hay gente pasando hambre. Y esto va a ir a peor, porque solo estamos en los comienzos. El gobierno está dando unas ayudas, pero son bolsitas pequeñas, con un poco de arroz y otros productos básicos. Lo está haciendo a través de algunas organizaciones y también de las escuelas públicas.

Lo único bueno, que desde el anuncio del presidente no nos han cortado la luz, por lo que al menos la gente puede ver la tele y alumbrarse a todas horas.

Por la ciudad no he ido y no sé cómo están las cosas, pero sí que he salido por los alrededores de Manoguayabo para comprar. El miércoles pasado, justo después de que hablara el presidente, las estanterías de arroz y habichuelas (alimentos básicos aquí) estaban ya vacías.

Esta mañana volví a salir (¡tranquilo, papi, que fui con mascarilla, guantes y hasta manga larga!) y no he podido comprar en ninguno de mis dos sitios habituales porque las filas para entrar eran kilométricas y me hubiera supuesto estar esperando al menos tres horas, cosa que no voy a hacer en estas circunstancias… Está cundiendo el pánico porque van llegando mensajes que dicen que ni siquiera los supermercados y las farmacias van a abrir, pero yo no creo que sean verdad, al menos no los he visto publicados en ningún sitio oficial. Como todos sabemos, este tipo de situaciones suelen provocar rumores falsos que todo el mundo acaba creyendo. Y, hablando de eso… por supuesto, no nos están faltando las predicaciones de los evangélicos y otras sectas que dicen que esto es ya el fin del mundo y que todo viene provocado por los pecados de la gente. Lo malo es que aquí la falta de formación es tan grande que muchos se dejan llevar por esas ideas. Desde que vivo aquí, todos los miércoles por la tarde y los sábados por la mañana llega uno con su bocina (altavoz) y se pone a predicar al lado de nuestra casa. El otro día me dieron ganas de sacar la cabeza por encima de la valla y decirle un par de cositas para que se callara y dejara de sembrar el pánico… En fin, ya veremos cómo acaba todo esto.

Dejando a un lado el tema estrella de estos tiempos, os cuento algo más agradable, por ejemplo, de la Escuelita. Después de mi última carta, en el país hubo dos celebraciones importantes. La primera, el 14 de febrero, día del amor y la amistad. La segunda, el 27, día de la Independencia Nacional. En ambos casos los profes pusieron a los niños a hacer manualidades y, según me contaron, disfrutaron mucho.

Y digo que me contaron porque en realidad yo llevo aquí diez días. Estuve prácticamente un mes fuera, puesto que tuve reuniones en Miami y de ahí me fui a Madrid para tener otras dos reuniones, una de ellas de varios días. Gracias a Dios pude ver también a mi familia, lo cual me deja más tranquila, por todo lo que está pasando. La verdad es que pude volver “por los pelos”… porque mi viaje de vuelta era nuevamente a través de Miami, y mi vuelo fue el último que dejaron entrar proveniente de Europa. Vamos, si llega a ser un día después, allá me quedo.

Después de llegar, atendí gente solo dos días, el sábado y el lunes, y, aunque aquí aún no se había declarado el estado de emergencia, tomé precauciones por si acaso. Mucha gente ni siquiera había oído hablar todavía del coronavirus, así que se extrañaban de verme con mascarilla y guantes…

En mi carta del mes pasado os contaba que andaba un poco desbordada con el proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, por la cantidad de gente que está acudiendo para que le ayude a hacer su pasaporte, porque los necesitan para renovar sus carnets de regularización. Pues para que veáis cómo siguió aumentando el desbordamiento, os cuento que yo siempre he ido organizando las guaguas para ir a la embajada de semana en semana. Es decir, los sábados y los lunes, que es cuando atiendo, iba apuntando gente y completando la guagua que llevaría el miércoles a la embajada, un total de 17 o 18 personas, que son las que caben en la guagua. Cerraba lista y empezaba de nuevo a montar la de la semana siguiente. Pues bien, cuando me fui de República Dominicana el 18 de febrero, ya tenía organizadas dos guaguas para el miércoles 18 de marzo, una para el 19, otras dos para el 25 y otra para el día 1 de abril. Y con la gente que atendí la semana pasada durante los dos días que abrí, completé las de las dos semanas siguientes. ¡Una locura!

Como os podéis imaginar, cuando el martes me avisaron que la Embajada de Haití cerraba por lo del coronavirus (por cierto, fueron más rápidos que el presidente…), me tuve que poner a contactar con las 54 personas que iba a llevar los dos días siguientes para decirles que se suspendían los viajes. No quiero ni pensar cómo me voy a organizar una vez que pase todo esto…

Por la parte de los enfermos, cuando llegué me enteré que volvieron a internar a Adline en el hospital porque empeoró. Ninguno de sus familiares quiso quedarse con su hija Phaimie, y volvió a acogerla el mismo matrimonio de la otra vez.

En cuanto a la buena de Odeta, estando en España me avisaron que se cayó y se clavó algo en el pie que le dejó un agujero profundo. Me asusté mucho, no solo por el hecho en sí, sino por las infecciones que se podía coger siendo diabética. Encima, los días anteriores había estado mal, de nuevo con los vómitos.

Cuando regresé del viaje fui a visitarla con mi compañera Ana. Afortunadamente, tenía el pie bastante cicatrizado y además la encontré de buen humor. Después su marido nos contó que horas antes la había dejado fatal y que fue nuestra visita la que la revivió y la llenó de energía. Sea por lo que sea, me dio tranquilidad verla así, y me alegra haber ido en ese momento, antes de empezar el aislamiento.

Por lo demás, estos días de encierro estoy aprovechando para hacer muchas cosas que tenía atrasadas y, lógicamente, para dedicar más tiempo a la oración, para que esto se controle lo antes posible.

El otro día estaba reparando actas de nacimiento que la gente me trae en muy malas condiciones y, mientras oraba por cada uno de sus dueños, me venía a la mente la comparación sobre lo vulnerable que es el ser humano, TODO ser humano, y lo mucho que nos necesitamos unos a otros. Viendo algunos vídeos que me han llegado de España, donde la gente sale a ciertas horas al balcón a mostrar gestos de solidaridad… o viendo las fotos de las mascarillas que está confeccionando mi madre ¡con tela, filtro de aspiradoras y elásticos!… viendo los esfuerzos que algunas personas están haciendo para que en otros no decaiga la esperanza ni cunda el miedo… me doy cuenta de lo importante que esta situación puede ser para nuestras vidas si nos dejamos de verdad interpelar por ella y pensar más en clave de “nosotros” que en clave de “yo”. Igual todo esto nos ayuda a recordar qué es lo verdaderamente importante en la vida y, en adelante, a vivir de otra manera, con más sensatez, valorando lo pequeño, lo sencillo, lo frágil…

Mi madre tiene en la terraza una maceta con una flor muy bonita, de la que ahora no recuerdo el nombre… se trata de una flor que solo vive un día, pero en ese único día de vida, ofrece su hermosura como regalo gratuito a quien pasa por delante suya… Ojalá sepamos vivir nuestra vida en plenitud, disfrutar de cada momento, de cada persona… dando a todos los que se pongan en nuestro camino lo mejor de nosotros mismos.

Cuidaos mucho y aprovechad el aislamiento de forma creativa. ¡Hasta la próxima!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

ENCUENTRO DE FORMACIÓN MISIÓN CONGO 2020

Nos hemos reunido en Madrid, del día 7 al 9 de febrero, el equipo de formación de voluntariado de la Experiencia Misionera 2020 y los voluntarios y voluntarias que en ella van a participar.

Es muy difícil poder trasladaros, en unas líneas, lo vivido en unas pocas horas: la conexión inmediata entre todos los voluntarios/ as, la alegría e ilusión que transmiten, el compromiso solidario que contagia, la madurez y generosidad de su decisión…

Han sido horas intensas en las que se ha profundizado en la visión y misión de las Claretianas de la mano de los fundadores, se ha conocido la realidad de República Democrática del Congo ayudados por el testimonio de María Ángeles Medraño, cerrado algún tema de logística  y concretado actividades que se van a realizar en la misión.

Todo esto lleva un trabajo de meses de las hermanas en el lugar de misión, de organización de voluntarios desde KORIMA y de impulso y coordinación del Gobierno General.

Esta experiencia conlleva unos retos nuevos: ser la primera misión impulsada por el Gobierno General para todos los Organismos  de la Congregación, ser África el lugar de destino y unir la Experiencia de Voluntariado al Proyecto Solidarios de los colegios de Europa.

Por eso hoy, desde el equipo de formación, nos sentimos muy agradecidas.

Los voluntarios cerraron el encuentro con una evaluación en la que, como no podía ser de otra forma, el lugar del encuentro y las hermanas que nos acogieron (Comunidad de Julián Hernández) fue valorado muy positivamente. Cada uno fue quedándose con algo de las horas compartidas: sus compañeros de misión, la crudeza de la realidad, la intensidad de la oración, aspectos carismáticos con los que se identifican, la similitud en sus planteamientos de vida, sus miedos y el agradecimiento a poder compartir la experiencia…detalles que van dándonos a conocer la humildad y los corazones abiertos de los voluntarios de la Misión 2020.

Nosotras nos quedamos con la semilla de generosidad que Dios ha puesto en Miguel, Ana, Laura, Almu, Antonio, Fermín, Mayra y Alicia.

Os agradecemos que nos hayáis acompañado con la oración y os pedimos sigáis haciéndolo, seguros como estamos que el AMOR TODO LO TRANSFORMA.

ENCUENTRO VOLUNTARIOS CONGO

Este fin de semana se celebra en Madrid un encuentro con los voluntarios que este verano realizarán la experiencia misionera y solidaria en Congo.

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 4 de febrero de 2020

 

Queridos amigos:

Espero que todos hayáis tenido una buena entrada de año y que os encontréis bien. Llevo semanas queriendo escribir, pero hasta ahora no encuentro el momento.

De hecho, acabo de llegar de Puerto Rico. Como os comentaba en mi última carta, hemos iniciado un proceso de profundización en la fe y de discernimiento con jóvenes de allá. Este segundo encuentro tenía el lema “Un amor que sueña y que te envía” y ha sido una auténtica gozada, como el anterior. Participaron 28 jóvenes con ganas de encontrarse con Jesús y de vivir con autenticidad. El próximo lo tendremos en marzo.

Además de este encuentro, el día que llegué participé en una reunión de la comunidad Kaleo de Seglares Claretianos. Me invitaron para compartir con ellos cuál es el carisma de las misioneras claretianas y también para que les contara sobre la misión que tengo aquí en República Dominicana. Fue un rato muy agradable, fraterno… en el que pudimos reforzar lazos como Familia Claretiana. Y esto, no solo con los Seglares, sino con mis hermanos claretianos, que con tanto cariño y cercanía me acogen siempre.

Ya de antes, de diciembre, puedo contaros que los niños de La Escuelita hicieron sus exámenes y, tal como estaba previsto, tuvieron su fiestecita de navidad. A pesar de que este año fue mucho más humilde que el año pasado, porque no contamos con gente de fuera que viniera a animar la fiesta ni tampoco con muchos recursos, la verdad es que disfrutaron lo que tuvimos. Cantamos, jugamos, bailamos y comimos. Tampoco este año hemos podido regalar nada con motivo de la fiesta de los Reyes, pero bueno, confiamos en que vengan tiempos mejores…

Además de esta fiesta, tuvimos otras dos que organizamos para los envejecientes, tanto de Bienvenido como de Hato Nuevo. Se nos ocurrió hacerlo desde FUCLADIV, la fundación que tenemos aquí, con la idea de ofrecer un espacio especial para esta gentecilla que ya ha acumulado tantos años de vida y que está tan poco protegida en este entorno. Aunque fue una cosita sencilla, todos lo agradecieron mucho.

Sobre las enfermas que ya os suenan familiares, Odeta se va manteniendo, con días mejores y con días peores. Va acudiendo a sus citas médicas en el oncológico y tomando su tratamiento a base de morfina para aguantar el dolor y el malestar. Y quien me preocupa más es Adline. Después de un mes interna en el hospital, la mandaron a casa porque no tenía quien la acompañara. Ella se congrega en una iglesia evangélica del batey. Yo hablé con el pastor de esa iglesia cuando la internaron, para que organizara un plan con su gente a fin de poder acompañarla. Y lo hizo, pero se ve que al final la gente se cansó y dejó de ir, por lo que la pobre tuvo que volver a su casa. Hace un par de semanas fui a visitarla y me dio mucha pena porque está hinchadísima.

Como dicen que su hepatitis, además de ser incurable, es contagiosa, sentí miedo por si su hija pudiese haberse contagiado, así que la llevé a hacerse análisis de todo tipo. Gracias a Dios la pequeña Phaimie está bien. Lo malo es que hace diez días, cuando Phaimie vino para que le diera el dinero para pagar el alquiler de la casa, me contó que su madre se quería ir a Haití, pero a ella no se la llevaba. Todos tenemos claro que se quiere ir a Haití para morir allá, pero nos preocupa qué será de la niña. El matrimonio con el que la dejó cuando estuvo interna en el hospital no quiere asumir la responsabilidad de nuevo, así que andamos viendo qué podemos hacer. Ya os contaré…

Por otra parte, en las vacaciones de navidad fui a visitar a Elodia, la viejita ciega de quien tantas veces os he hablado. Como siempre, se puso a dar gritos de alegría cuando sintió mis besos en su frente. A pesar de su edad, sigue teniendo la cabeza estupendamente, porque inmediatamente se puso a preguntarme por mis padres, mi hermano, hermanas de comunidad que han pasado por aquí y voluntarios, recordando el nombre de cada cual. Además de eso, me estuvo enseñando un vestido blanco que alguien le había regalado para poder ponérselo cuando se muera. Para ella siempre ha sido muy importante tener algo digno para ese momento… y al final, ya cuando estaba a punto de irme, me pidió un favor. Quería que me llevara un donativo para la iglesia, por lo bendecida que se siente por Dios. Por supuesto, le dije que lo haría. Se puso a buscar entre sus pertenencias, a tientas como siempre, y como le costaba encontrarlo, le pregunté cuánto iba a darme, con la intención de decirle que ya lo ponía yo de su parte. Pues bien, me quedé estupefacta cuando me dijo que eran 200 pesos. Esa cantidad equivale a unos 4 dólares, o 3.25 euros. Ciertamente puede parecer que no es mucho, pero la verdad es que sí lo es. Para que os hagáis una idea, aquí la gente suele echar 5 o 10 pesos en la colecta de la iglesia. Al preguntarle de dónde había sacado ese dinero, me contó que uno de los chicos a los que ella cuidaba cuando era joven fue a verla por navidad y se lo regaló. Y ella, que pocas veces ha tenido ese dinero en la mano, estaba tan agradecida a Dios que quiso hacer su ofrenda. Me recordó a la viudita del evangelio, que echó al cepillo los dos únicos céntimos que tenía. Una vez más, me reafirmo en la idea de que quien menos tiene más da.

Por lo demás, el proyecto Sin Papeles No Soy Nadie va a toda marcha. Mañana, mismamente, tengo organizadas, no una, sino dos guaguas para ir a la embajada. Por una parte, han llegado los pasaportes que se hicieron en octubre y noviembre de 2019, por lo que llevo a muchos de los que lo hicieron en esa fecha. Y, por otra, empiezo a sentirme desbordada por la cantidad de gente que viene para hacer su pasaporte. Resulta que este año toca renovar los carnets de regularización que se hicieron en 2018, y la nueva norma es que a quien no tenga pasaporte -o lo tenga vencido- no se le va a renovar el carnet, con lo cual, volverían a estar ilegales en el país. Esto aplica ahora también a quienes quieren declarar a sus hijos nacidos aquí. Antes podían declararlos teniendo algún documento de identidad (acta o cédula), pero ahora también exigen tener el pasaporte.

En principio, la medida es buena -porque es importante que todos tengan su pasaporte- y hasta lógica. Pero a mí me supone una cantidad ingente de personas para llevar a la embajada, y un gran problema en este momento, puesto que no tengo ya dinero. Es más, ni siquiera sé si se van a aprobar los proyectos ni por cuánto importe. Así que ando un poco angustiada con esto. Pero, como siempre, no perdemos la esperanza, confiando en que Dios no abandona a sus hijos más necesitados.

No con los proyectos de aquí, sino con otros de Cuba, pudimos experimentar esto justamente hace unas semanas. Nos invitaron de una parroquia de Estados Unidos donde trabaja una de nuestras hermanas para presentar la realidad de allá y, en concreto, uno de los proyectos de evangelización para los que aún no habíamos conseguido financiación. Fuimos otra hermana y yo, e hicimos nuestra presentación en las homilías de las cinco misas del fin de semana. La gente se volcó y los donativos que hemos recibido superan con muchísimas creces las expectativas que teníamos. Verdaderamente, hay mucha gente buena en el mundo, con ganas de ayudar. Desde aquí, mi agradecimiento a todos.

Bueno, pues voy poniendo fin a esta carta. Os deseo a todos lo mejor, lo que más estéis necesitando en este momento de vuestras vidas. Un abrazo grande desde estas tierras y mi oración.

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

MUSICAL DE NAVIDAD EN CARCAIXENT

Ya están a vuestra disposición las invitaciones para asistir a la representación de BELÉN, EL MUSICAL, con el que el Colegio María Inmaculada de Carcaixent, alumnado y profesorado, apoya el proyecto solidario de este curso de Claretianas: dotación de material para el dispensario de salud de Mpasa (Congo).

Se pueden recoger en el Colegio, en horario de mañana. El donativo solidario es de 5 euros. Con tu ayuda conseguiremos el objetivo.

CARTA DESDE MANOGUAYABO

Batey Bienvenido, Manoguayabo, 8 de diciembre de 2019

Queridos amigos:

Espero que todos os encontréis bien. Siento mucho no haber podido escribir en el mes de noviembre, pero es que hemos tenido muchos problemas con la luz y me ha resultado complicado hacer todo lo que tenía que hacer dependiendo de la electricidad. El caso es que, por una parte, están poniendo en la zona los postes de la luz, supuestamente para tener electricidad las 24 horas del día, aunque en realidad dicen que serán unas 10 o 12. De cualquier manera, saldremos ganando, porque hasta el momento solo tenemos 3 o 4, dependiendo del día. Y, por otra parte, tenemos problemas con el inversor, por lo que, cuando se va la luz de la calle, se va del todo. Así que voy aprovechando el tiempo que hay luz para ir haciendo lo más urgente y… pues nada, que la carta se quedó sin hacer hasta hoy.

El mes de noviembre ha sido bastante movidito, como siempre. Aquí se celebra el mes de la familia y en La Escuelita se ha trabajado ese tema como el valor principal del mes. Como colofón, celebramos la fiesta del día de las familias invitando a los padres de los alumnos. Tuvimos que hacerlo en el local que tengo alquilado para atender a la gente de los papeles, porque la Escuelita se queda pequeña. Aún así estuvimos bastante apretados porque, además de los 82 alumnos que este año hay inscritos, acudieron más de sesenta padres. A pesar de la incomodidad por la falta de espacio, fue un rato muy bonito. Cada uno de los cuatro cursos preparó algunas actuaciones que estuvieron representando: dramatizaciones, canciones, poemas… y al final, todos juntos, cantaron el himno de las familias. Aprovechamos también para dar algunas orientaciones sobre la importancia de la familia dentro de la sociedad y de nuestro ambiente.

Este mes, como es normal, ya tendrán los primeros exámenes del curso, justo antes de las vacaciones, y les daremos las notas en enero. Eso sí, el último día volveremos a celebrar, pero esta vez la navidad. Por cierto, que aquí en Santo Domingo ya está todo decorado de navidad desde finales de septiembre. Llevo seis años aquí y me sigue resultando rara tanta anticipación…

Por la parte del proyecto Sin Papeles No Soy Nadie, seguimos con la actividad cotidiana, declarando niños y adultos aún indocumentados y yendo cada miércoles a la embajada de Haití a hacer pasaportes.

En noviembre he hecho algunos pasaportes menos de lo normal porque he salido dos veces de viaje, primero a Puerto Rico y después a Miami, donde tenía reunión. A Puerto Rico fui a primeros de mes, para tener convivencia con jóvenes de allá, en equipo con mis hermanos claretianos. La verdad es que fue una gozada de encuentro. Asistieron 23 jóvenes y, bajo el lema “Jesús, el amor más grande”, tuvimos tiempo de reflexionar, profundizar en nuestras vidas, orar, cantar, celebrar… en fin, unas cincuenta horas muy bien aprovechadas y una gran experiencia de Dios para todos. Continuaremos el proceso en febrero.

Por lo demás, sigo encontrando muchos casos bastante dolorosos de gente que vive situaciones muy delicadas. Son personas que me tocan el corazón. Unos lo llevan mejor y otros lo llevan peor. Nuestra querida Odeta ha pasado unas semanas bastante bien, dentro de lo que cabe, pero hace dos días empezó de nuevo con los vómitos, como la otra vez. En aquel momento pensábamos que ya no salía de esa y, sin embargo, se recobró. Esperemos que esta vez ocurra lo mismo.

Y ayer… bueno, ayer no daba crédito a lo que oía. Vino a verme una pobre mujer, y digo pobre en varios sentidos, no sólo en el económico. Es la típica que, cuando uno la ve, parece que no ha roto un plato en su vida y te inspira mucha compasión. Tiene cinco hijos y vive en un lugar de muy difícil acceso, porque es lo único que ha encontrado suficientemente barato como para poder estar. El padre de los hijos no vive en la casa, sino con otra mujer, y va por allí de vez en cuando, pero les da unos 200 pesos al mes para colaborar a la manutención de los niños, lo cual no llega a 4 dólares, o a cuatro euros, vamos, que nada es prácticamente lo mismo. El caso es que a ella la ayudamos hace tres años a conseguir su pasaporte, lógicamente, gratis. Y hace un poco más de un año vino a verme muy preocupada para decirme que fue a Haití a ver a su madre enferma y, a la vuelta, como no tenía dinero para el pasaje, el chófer del autobús le dijo que le entregara su pasaporte hasta que pudiera pagar. La muy ignorante (¡con perdón, pero es que no hay otra palabra!) se lo entregó sin más, sin pedirle un número de teléfono o apuntar el número de placa del autobús. Por supuesto, ¡pasaporte perdido! ¡con lo que cuestan de conseguir! Bien, pues, como os decía, anoche se presentó a verme en el local y quería que le hiciera un papel para que la dejaran entrar en Haití. Le dije que yo no tengo facultades para eso, que fuera a la policía y pusiera una denuncia por haber perdido su pasaporte, a ver si con eso tenía suerte y la dejaban pasar. Pero, al preguntarle que para qué iba a Haití, me dijo que iba para orar por una persona, y me contó “que ella tiene sueños en los que papá Dios le dice que ore por cierta gente”, y que si ella no ora por ellos, se mueren. Como esta persona está en Haití, ella considera que tiene que irse para allá a orar. Hasta aquí se podría pensar que es un alma noble (y seguro que lo es, eso no lo dudo), pero lo que a mí me enerva es que tenga tan poca conciencia como para dejar solos a sus hijos de 1, 4, 6, 8 y 10 años en un lugar como el que viven, y cruce la frontera, sin dinero para el pasaje de vuelta, sin saber cuándo va a volver. En fin, tuve que aguantarme las ganas de agarrarla de los hombros y zarandearla para hacerla entrar en razón, por no faltarle el respeto, porque, aunque lo hubiera hecho, ella se hubiera ido de todas maneras. Nos tocará darle una vueltecita a los niños de vez en cuando por asegurarnos que están bien… ¡Pero este tipo de cosas me hacen alucinar!

En fin, sé que este mes la carta es más corta de lo habitual, pero está a punto de irse la luz y no me gustaría dejarla para otro día, por lo que pueda tardar en encontrar posibilidad para ello, así que mejor lo dejo aquí. Eso sí, hoy celebramos el día de María Inmaculada, patrona de las misioneras claretianas, así que a ella encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestras familias. Y, ya de paso, aprovecho para desearos una muy feliz navidad y una buena entrada de año. Ojalá dejemos que Dios nazca cada día en nuestro corazón.

Un abrazo grande para cada uno y… ¡hasta el 2020!

Lidia Alcántara Ivars, misionera claretiana

BELÉN, EL MUSICAL

El Colegio María Inmaculada de Carcaixent, para apoyar y recaudar fondos para el Proyecto solidario de Claretianas en Mpasa (Congo) va a realizar un musical de Navidad: BELÉN, EL MUSICAL. En él participan alumnos y profesores de todos los cursos.

Si quieres apoyar el Proyecto puedes participar con un donativo en Fila cero en la cuenta de KORIMA: ES30 0075 0096 6706 0017 7934